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Economía

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Gran Bretaña y su escepticismo europeo

Según la firma británica Survation, 38% de los ingleses desea salir de la Unión Europea; ?45% se pronuncia por quedarse y 17% aún se muestra indeciso.

El referéndum anunciado por el premier David Cameron, a realizarse el próximo 23 de junio, será una vieja decisión por la cual los británicos ya discernieron en 1975; tan sólo dos años después de haber ingresado a la Unión Europea (UE).

Las fracciones conservadoras británicas han traído nuevamente a debate lo prescindible que es para Reino Unido (RU) estar dentro de la UE. Sin embargo, los problemas económicos que traería un posible divorcio continental en la actualidad pueden ser un costo muy alto de pagar y que tal vez los más de 69 millones de británicos no estén dispuestos a cubrir.

En Reino Unido, como en el resto de Europa, movimientos independentistas han empezado a tomar relevancia ante la ciudadanía. En el caso británico el Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por su sigla en inglés) ha conseguido dar voz y voto a las corrientes nacionalistas antieuropeas.

El UKIP surgió oficialmente en las elecciones generales británicas del 2010. Es un partido antiinmigrante y nacionalista , que busca la separación británica de la UE como principal fin, precisa la investigadora del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), Lorena Ruano.

Empezó a captar muchos votos y la atención de la opinión pública con esta visión antieuropea. Para que esto no siguiera evolucionando el Partido Conservador del primer ministro David Cameron tomó el tema como suyo , agrega la investigadora del CIDE.

El UKIP consiguió el año pasado 24 escaños en el Parlamento Europeo, más posiciones que cualquier otro partido británico en la actualidad.

A la par del UKIP, han aparecido otros movimientos; entre los más importantes están el Leave EU (irse de la UE) y Vote Leave (vota salir), este último liderado por el veterano político Nigel Lawson, exsecretario del Tesoro Británico durante el periodo de la expremier Margaret Tatcher.

Ante el creciente escepticismo europeo entre los británicos, algunas entidades financieras mundiales como la firma británica Barclays -que ha expresado su rechazo al euro como moneda única-, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Tesoro Británico y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), entre otras, se han pronunciado en contra de una posible separación de RU y han advertido las complicaciones económicas que pueden surgir.

Las consecuencias económicas

Europa se ha convertido en el principal destino de las exportaciones británicas , precisa Lorena Ruano. A pesar de ello, siempre ha permeado entre las cúpulas conservadoras británicas la idea de independencia económica frente al continente.

Reino Unido podría sobrevivir fuera de la Unión Europea , ha declarado Cameron. Sin embargo, un reciente estudio presentado por el secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, denominado Las Consecuencias Económicas del Brexit: Una decisión de imposición , precisa que desde que RU tuvo acceso al mercado común europeo su Producto Interno Bruto (PIB) se ha duplicado.

Una posible salida de la Unión Europea generaría una mayor inestabilidad en el sector financiero británico , concluye el estudio. A esto se suma la especulación sobre cuál sería la nueva relación comercial que RU tendría con el continente.

Es posible que se tenga que renegociar. Nada está definido. No está claro cuáles serían los términos en los que quedarían. Podrían quedar totalmente aislados, como Suiza que tiene un acuerdo de libre comercio con ciertos países como Noruega, que es parte del Espacio Económico Europeo (EEE), que participa en el presupuesto comunitario, pero no tiene derecho a voto. Existen muchas posibilidades , indica la investigadora del CIDE.

Por otra parte, el informe de la OCDE reivindica el tema de la migración en RU y precisa que la libre circulación de personas es uno de los motores del crecimiento del PIB. Una menor movilidad de migrantes significará un menor crecimiento a largo plazo, además de un detrimento en la Inversión Extrajera Directa (IED) .

La Citi, por ejemplo, funciona con talento extranjero. Los grandes bancos tienen la posibilidad de reclutar talento de todas partes gracias a que tienen un sistema de libertad de movimiento con la UE , agrega Lorena Ruano.

El informe argumenta también que el mayor costo de una posible salida de la UE será asimilado por RU, ya que si sale, para el 2020, entre las peores consecuencias estarían la pérdida de 950,000 plazas laborales, además de una contracción del PIB de 3 a 5%; mientras que para Europa significaría una reducción de 1 por ciento.

Estos mismos pronósticos sombríos han sido compartidos al interior del gabinete de Cameron. George Osborne, secretario del Tesoro Británico, declaró a principios de abril que una ruptura con el bloque comercial costará a los británicos alrededor de 5,400 euros al año por familia.

Otro estudio realizado por la fundación alemana Bertelsmann Stiftung, reveló que si los británicos salen de la UE, les podría costar hasta 14% de su PIB para el 2030, alrededor de 313,000 millones de euros.

Las condiciones para quedarse

Estamos ante una de las mayores decisiones que nuestro país deberá tomar en nuestras vidas , declaró Cameron al anunciar el referéndum el pasado 20 de febrero, después de reunirse con los líderes de Europa para condicionar su campaña a favor de la permanencia.

El primer ministro negoció con los miembros del bloque, si la consulta británica es a favor de la permanencia en la UE, la exclusión de su país sobre cualquier política que incremente la integración. Consiguió también un compromiso explícito por parte de los miembros del bloque de no excluir a la libra esterlina y utilizarla a la par del euro en las negociaciones comerciales dentro del mercado común.

Además, de que la UE se compromete a respetar las posibles restricciones que podrá implementar RU a la circulación de ciudadanos de países ajenos a la UE que estén casados con ciudadanos del bloque; esto con el propósito de reducir los matrimonios arreglados para obtener la ciudadanía británica que se han incrementado en los últimos años.

Después de las negociaciones, que pueden considerarse como un éxito para RU, Cameron se comprometió a impulsar una campaña de permanencia en el bloque, a pesar de que él mismo ha sido uno de los principales promotores del exilio británico.

Los británicos siempre han tenido la duda sobre si quieren ser parte o no. Ellos creen todavía que son potencia mundial y no les gusta pertenecer a una entidad supranacional, por encima de su soberanía , explica Ruano.

Desde que se anunció la intención de un referéndum, la opinión pública se ha polarizado entre la soberanía nacional y las consecuencias económicas. Sin embargo, hasta el momento, los diferentes sondeos realizados arrojan que la mayoría de británicos opinan que RU debe permanecer dentro de la UE.

En la última encuesta divulgada, hace dos semanas, por la firma británica Survation precisa que 38% de los británicos desea salir de la UE; 45% se pronuncia por quedarse en ella, y 17% aún se muestra indeciso.

Los británicos tienen que decidir entre echar por la borda cuatro décadas de crecimiento económico a través de la integración y lo que podría ser sólo un capricho separatista de algunas cúpulas políticas conservadoras que apelan al nacionalismo.

Una mala decisión puede comprometer el crecimiento y la prosperidad futuros de las siguientes dos generaciones de británicos.

valores@eleconomista.com.mx

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