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Pérdidas por catástrofes podrían escalar hasta 320,000 millones de dólares este 2026

El aumento del valor de los activos y la expansión urbana elevan la exposición a riesgos, mientras las pérdidas aseguradas mantienen una tendencia creciente

En un escenario dramático, las pérdidas aseguradas por catástrofes naturales podrían alcanzar los 320,000 millones de dólares en el 2026, lo que refuerza la urgencia de implementar estrategias de adaptación y mitigación de riesgos robustas.

Así lo expuso el reporte sigma NatCat 2026 de Swiss Re, en donde se encontró que factores como el crecimiento poblacional, el incremento en el valor de los activos y el encarecimiento de los costos de reconstrucción han elevado la exposición al riesgo, particularmente en zonas urbanas densamente pobladas.

Durante el 2025, los llamados riesgos secundarios, como incendios forestales, tormentas severas, sequías e inundaciones, concentraron 92% de las pérdidas aseguradas globales por catástrofes naturales, equivalente a 107,000 millones de dólares. Resalta que esta categoría excluye fenómenos como terremotos y ciclones.

Pese a que el monto de pérdidas se ubicó por debajo de la tendencia de largo plazo, el nivel se mantuvo elevado debido a la alta frecuencia de eventos que impactaron zonas urbanas de alto valor económico.

“El nivel relativamente moderado en el 2025 responde más a una variabilidad favorable que a una disminución real del riesgo. Si regresamos a los niveles históricos, podrían alcanzar alrededor de 148,000 millones de dólares en el 2026. En un escenario de pérdidas máximas incluso llegar a 320,000 millones”, explicó Balz Grollimund, responsable de Riesgos Catastróficos en Swiss Re.

Brecha de protección 

El crecimiento anual de las pérdidas aseguradas, estimado entre 5 y 7%, plantea desafíos relevantes para la industria, al exigir mecanismos que permitan mantener la asegurabilidad en el largo plazo y reducir las brechas de protección.

Jérôme Jean Haegeli, economista en jefe Swiss Re, explicó que el aumento sostenido de las pérdidas responde principalmente a una mayor concentración de activos de alto valor en zonas expuestas, así como al incremento en los costos de reconstrucción.

“En algunas regiones, los peligros y la vulnerabilidad están evolucionando más rápido. Por ello, las medidas de adaptación y mitigación bien diseñadas son cada vez más decisivas para mantener el seguro viable y asequible, y para reducir la brecha de protección global”, dijo.

El año pasado, del total de las pérdidas económicas globales por catástrofes naturales cerca de 49% contaron con cobertura, la proporción más alta registrada en los reportes Sigma.

Sin embargo, las brechas de protección continúan siendo amplias, sobre todo en economías emergentes, donde entre 80 y 90% de los daños no están asegurados. Este contexto evidencia la necesidad de fortalecer tanto las estrategias de gestión de riesgos como el acceso a seguros.

“Una mayor conciencia del riesgo, junto con medidas de adaptación y mitigación, así como una cobertura suficiente de seguros y reaseguros, desempeñan un papel clave en la resiliencia de las sociedades”, afirmó Urs Baertschi, director ejecutivo de Reaseguro de Propiedad y Accidentes en Swiss Re.

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