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El comprador mexicano llega a una nueva etapa del mercado inmobiliario español

El mayor interés desde México coincide con un entorno más exigente en precios, competencia y definición estratégica

El sector inmobiliario en España puede representar opciones de inversión atractivas. Foto: Especial.

Durante años, el mercado inmobiliario español fue percibido por el comprador mexicano como un destino accesible, con buena oferta, reglas relativamente estables y un proceso que, con asesoría básica, permitía cerrar operaciones sin mayor fricción; pero hoy el panorama cambió y la demanda llega a un mercado distinto, más caro, más competido y menos flexible que en ciclos anteriores.

En este escenario, el interés por adquirir vivienda en España no se ha diluido, sino que se ha intensificado en un contexto donde la compra dejó de explicarse solo por afinidad cultural, idioma o estilo de vida y pasó a responder a una búsqueda patrimonial más definida, en la que el inmueble se evalúa junto con sus exigencias financieras, operativas y de largo plazo.

Para Felipe Ocampo Lizarralde, director de Inversión de Dils Lucas Fox, consultoría especializada en residencial prime y clientes internacionales, España mantiene su atractivo para el comprador mexicano, aunque el mercado opera hoy bajo condiciones distintas a las de ciclos anteriores, lo que exige mayor claridad desde el inicio del proceso de compra.

España dejó de ser solo ‘sol y playa’ para convertirse en un destino prime: hoy el comprador mexicano busca estilo de vida, sí, pero también reglas claras y ejecución”, acotó Ocampo Lizarralde.

Ese ajuste se refleja en los flujos de inversión. Datos de la firma indican que las operaciones de compra realizadas por mexicanos en España crecieron 133% entre el 2024 y el 2025, lo que elevó la presión competitiva en segmentos específicos, en particular en zonas consolidadas de alto valor.

Este comportamiento se registró en un contexto de encarecimiento sostenido del mercado. Según información de la consultora, los compradores extranjeros no residentes pagaron en promedio 3,126 euros por metro cuadrado, por encima de residentes y nacionales.

En el segmento prime, el diferencial fue más marcado. En Madrid, el producto residencial de alta gama registró operaciones por encima de los 10,000 euros por metro cuadrado, mientras que en el segmento ultra high-end los valores se movieron entre 10,000 y 18,000 euros. En Barcelona, ejes consolidados como Passeig de Gràcia se situaron nuevamente alrededor de los 10,000 euros por metro cuadrado.

Crecimiento de la demanda

Desde la perspectiva de Dils Lucas Fox, el aumento en el número de compradores mexicanos no solo elevó los niveles de competencia en el mercado español, sino que también transformó la forma en que se toma la decisión inmobiliaria.

En un entorno más presionado, la compra dejó de centrarse únicamente en el atractivo del inmueble. La vivienda comenzó a evaluarse como parte de una estrategia patrimonial más amplia, en la que el uso, la permanencia y la posible salida del activo adquirieron un peso mayor.

La consultora observa que este cambio se refleja en el tipo de análisis que acompaña la decisión. Más allá de la ubicación o el metraje, el comprador considera cómo encaja la propiedad dentro de su patrimonio, qué costos recurrentes implica y qué nivel de flexibilidad ofrece ante distintos escenarios personales o de mercado.

De acuerdo con la firma, esta evolución responde a un desajuste entre una demanda internacional creciente y una oferta limitada de producto consolidado, especialmente en zonas prime. En ese contexto, la diferenciación dejó de resolverse únicamente en el precio y pasó a depender de la claridad con la que se define el objetivo de la compra.

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