Lectura 3:00 min
Allan Corona: "el método de optimización que me volvió olímpico"
Una vida dedicada a entrenar esquí de fondo no es la única vía para convertirse en olímpico. El esquiador mexicano hace espacio a sus negocios y familia. A los 35 años “no solo quiero ser un buen atleta”, indica.
Allan describió a El Economista cómo el método de optimización no solo se aplica a la vida deportiva, sino es parte de la gestión de sus negocios y de su misión de promover una vida balanceada.
Allan asegura que hoy está en los Juegos de invierno de Milano Cortina porque no puede dedicar su vida a ser atleta de alto rendimiento. Tiene 35 años y es esquiador, emprendedor, empresario, entrenador, papá y diseña un proyecto de captación de talentos, que aspiren a ser los futuros representantes de México.
“La optimización nace de una necesidad, al final, todos tenemos 24 horas en el día y desde los 22 años, inicié mi primer proyecto de Centros de acondicionamiento físico, se llama Esparta 55, que sigue operando en México y Brasil. Desde entonces, busco la manera de optimizar mi tiempo”.
En el año 2020, Allan dejó Tijuana para mudarse a Noruega, el país de origen de su esposa. En México fue triatleta asiduo antes de ser esquiador de alto rendimiento, en su infancia practicó judo y creció jugando fútbol americano, soccer, tenis, golf y natación.
Allan describió a El Economista cómo el método de optimización no solo se aplica a la vida deportiva, sino es parte de la gestión de sus negocios y de su misión de promover una vida balanceada.
“No solo es dedicarte 100% a entrenar, comer, dormir, recuperarte, ya lo he hecho, he ido a campamentos con equipos profesionales y la verdad, me aburro. Me encanta entrenar, pero no puedo ser únicamente atleta. Es muy padre y hay gente hecha para esto, pero posiblemente si me hubiera dedicado solamente a ser esquiador desde los 20 años, no hubiera llegado a los Olímpicos. Soy esposo, tengo mi propio negocio, soy empresario y emprendedor en México, Noruega y tengo que operar todo el día y todo el año en una máxima eficiencia. No quiero ser un buen atleta, pero un mal padre”.
De acuerdo a informes de Milán Cortina 2026, la edad promedio de los competidores de esquí de fondo, particularmente en equipos en desarrollo como Canadá, es en promedio de 25 años. Allan reconoce que tiene la capacidad aeróbica y habilidades para el esquí, sin embargo, no puede entrenar con la intensidad de un atleta de 20 años. Para ello, basa su método de optimización en la lectura de datos sobre su desempeño físico.
“No puedo entrenar a mis 35 años igual que un chavo de 20 años. Hay maneras de leer datos para tomar buenas decisiones y son muy fáciles de obtener, como los relojes Garmin, Polar, las bandas de entrenamiento para checar la frecuencia cardíaca, la geolocalización, hay miles de puntos de datos. Hago mis ajustes diarios con base en mi estado actual, no trabajo con un programa anual o mensual”.
_ ¿Te veremos en un segundo proceso olímpico?
“Voy a ser muy honesto. Me gustaría ayudar a desarrollar al equipo de esquí mexicano, que podamos tener atletas mejores que yo, en 4 u 8 años, que hagan una mejor representación. Le dije al presidente de la Federación, que si yo sigo siendo el esquiador más rápido, pues tendré que ir yo, ¿no? pero de todas maneras, obviamente, para mí el deporte se comparte y es algo que he aprendido también en Noruega. Debe ser colaborativo, multifactorial, tener diferentes actores involucrados, no solo atletas y una institución pública, debe estar la iniciativa privada, las academias".
Perfil Allan Corona