Lectura 5:00 min
Camila Osorio, la puerta del tenis élite para Latinoamérica
Siendo la única tenista latinoamericana en el top 50 del mundo, Osorio explica las dificultades para destacar, desde el poco apoyo económico hasta la escasez de torneos en la región.
Foto: Especial
La forma de andar de Camila Osorio revela que es una niña viviendo la alegría de un sueño. Se le ve sonriendo en cada momento y no de forma nerviosa, sino por la carga de emociones que le genera el viajar por el mundo gracias a sus habilidades con una raqueta. A inicios de este 2022, su alegría es todavía mayor por ser la mejor tenista latinoamericana del mundo (número 45 en el ranking de la WTA).
Osorio Serrano nació en Cúcuta, Colombia, el 22 de diciembre de 2001, a 64 años de distancia de la hazaña de la chilena Anita Lizana, quien fue la primera latinoamericana en ganar un título de Grand Slam (US Open de 1937) y también la primera de la región en alcanzar el número uno del ranking mundial de tenis (contando WTA y ATP). Su legado está en buenas manos.
“Creo que todo ha sido primeramente gracias a Dios porque me ha regalado todo esto, soy una persona que cree mucho en Dios. Después también están el trabajo y la disciplina, pues cuando uno trabaja, se esfuerza y lucha por sus sueños consigue muchas cosas. Igual y todavía me queda mucho camino por recorrer, pero eso ha sido lo principal hasta ahora”, dice Camila, con su incesante sonrisa, a los micrófonos de El Economista.
La colombiana ha llegado al Abierto de Zapopan 2022 como la cuarta mejor sembrada, pues delante de ella en el ranking mundial solo se encuentran Sara Sorribes (32), Madison Keys (29; eliminada en primera ronda) y Emma Raducanu (12). No le obsesiona ganar, pero sí seguir creciendo su juego, su posición, su trayectoria y abrir más puertas al tenis latinoamericano de cara al futuro.
Ser la mejor latinoamericana del ranking llegó después de una temporada 2021 con méritos inéditos en su carrera: fue subcampeona del Tenerife Ladies Open (WTA 250), semifinalista en el Abierto de Serbia (250) y en Charleston (250), avanzó a dieciseisavos de final de Wimbledon (Grand Slam) y su más grande gloria, el título de la Copa Colsanitas (250) en su país. En este historial superó a rivales como Tamara Zidansek, Saisai Zheng, Nuria Párrizas o Elina Svitolina.
Sin embargo, en el ranking actual de la WTA solo hay dos tenistas latinoamericanas en el top 100: la colombiana Osorio (45) y la brasileña Beatriz Haddad Maia (70); más atrás se encuentran las argentinas Nadia Podoroska (106), Paula Ormaechea (162) y la mexicana Renata Zarazúa (121). Desde su perspectiva, aún falta trabajo para abrir más puertas.
“Creo que ahora se están empezando a hacer un poco más de torneos en la región, pero sigue siendo muy diferente a lo que se hace en Estados Unidos, donde las jugadoras casi no tienen que salir de ahí porque tienen infinidad de torneos y wildcards, también creo que las apoyan demasiado”.
Durante la entrevista, Osorio portó una blusa con los logos de Colsanitas y BMW, algunas de las empresas a las que destaca por estarla apoyando, aunque recalca que el camino no ha sido fácil y reconoce que puede ocurrir lo mismo en otras latitudes de Latinoamérica.
“En Colombia es un poco difícil, tenemos una empresa privada que ayuda, que es Colsanitas, pero al resto (de jugadoras) les toca rebuscárselas para conseguir cosas. También cuentan con el apoyo de otras empresas que se han sumado en el camino como Herbalife, BMW y los institutos de allá como el Ministerio del Deporte y el Comité Olímpico Colombiano, pero el resto no. Ahorita me están acompañando en el proceso pero antes era muy difícil, supongo que para los demás jugadores que quieren lograrlo también económicamente es muy complicado, porque tienes que estar saliendo, ir a EU, Europa o Asia para poder conseguir puntos porque en Sudamérica o Latinoamérica de pronto no hay torneos aparte de estos (Abierto de Zapopan y Monterrey, en México), porque estos torneos son grandes y para llegar aquí tienes que sumar puntos en torneos más pequeños. Creo que falta eso, que nos den la oportunidad de jugar más torneos acá para ayudar a sumar a todos los latinoamericanos”.
Para el WTA Tour 2022, que solo ha publicado la mitad de su calendario (hasta agosto), solo hay tres fechas contempladas en Latinoamérica y todos de nivel 250: el Abierto Akron en Zapopan, el Abierto GNP en Monterrey (ambos en México) y la Copa Colsanitas de Bogotá (Colombia).
¿Qué consejos puedes dar a las tenistas latinoamericanas que vienen en formación?
“Que no se rindan, sé que es difícil y al principio puede costar pero no hay que desfallecer, buscar siempre opciones o alternativas, eso me ha enseñado el tenis, es un deporte donde tienes que buscar soluciones y la vida es igual, tienes que mirar por dónde encontrar el lado bueno a las cosas y seguir adelante. Hay que perseverar y esforzarse todos los días, que lo que tú tengas en control lo hagas de la mejor manera para tratar de triunfar”.
¿Cómo ves a la generación actual de tenistas latinoamericanas y a las que vienen?
“La verdad bien, creo que hay varias niñas que estamos representando bien a Latinoamérica, estamos volviendo a salir, como Renata (Zarazúa), (Beatriz) Maia o Nadia (Podoroska). Ahorita empecé yo también, pero sí hay varias chicas que están en el proceso entre las 200 mejores del mundo, que están jugando qualies de Grand Slams y están a punto de entrar, esperemos que se sigan abriendo puertas, que sigan subiendo, avanzando y tengamos muchas más”.
Osorio disfruta México con el impulso de su raqueta y otras aspiraciones, ya que le gustaría estudiar idiomas a nivel profesional y su sueño frustrado es ser cantante, aunque admite entre risas que “canto pésimo”. El calor latinoamericano la acoge con benevolencia tanto en Zapopan como en Monterrey, que será su siguiente parada después del Abierto Akron.