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El mercado laboral castiga salarialmente a las madres trabajadoras
La maternidad amplía la brecha salarial entre mujeres y hombres en México, en algunos casos hasta en un 30%, lo que significa que por cada 100 pesos que recibe un trabajador, ellas obtienen 70 pesos, de acuerdo con datos del IMCO.
La brecha salarial de una madre y un padre que trabajan tiempo parcial o en jornadas reducidas es del 30 por ciento: IMCO.
La maternidad tiene un costo en el mercado laboral que se refleja en el salario de las mujeres trabajadoras. De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la brecha de ingresos entre mujeres y hombres pasa de 9% entre quienes no tienen hijos a 17% cuando se convierten en madres.
Cuando una mujer se convierte en madre enfrenta cambios hormonales en su cuerpo, pero también una disminución de sus ingresos. La información reportada en la sección de brecha salarial del Monitor Mujeres en la Economía del IMCO revela que por cada 100 pesos que gana un padre trabajador, las madres trabajadoras reciben 83 pesos.
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Pero la brecha se amplía aún más cuando se considera la duración de la jornada laboral y es que, en la distancia entre los ingresos de una madre y un padre que trabajan tiempo parcial o en jornadas reducidas, la diferencia alcanza 30%, es decir, una trabajadora gana 70 pesos por cada 100 que gana un hombre.
Los datos del IMCO exponen que el trabajo de tiempo parcial es más frecuente entre las mujeres, tanto que 36% labora bajo esa modalidad frente a sólo 19% de los hombres. Además, las brechas se profundizan en función del tipo de contratación, la escolaridad y el tipo de empleo.
Por ejemplo, en trabajadoras con educación primaria o un grado inferior, la brecha alcanza 22%, pero se eleva a 25% cuando tienen posgrado. Asimismo, en el empleo formal las mujeres reciben 13% menos que los hombres, pero en el informal la distancia se amplía a 20% mientras que, en empleos operativos u oficios básicos que se realizan a tiempo parcial, la brecha salarial alcanza hasta a un 40 por ciento.
Al respecto, Paola Vázquez, coordinadora de Sociedad en el IMCO, refiere que la brecha no es sólo un número, sino un indicador de desigualdades profundas que se explican por la concentración de mujeres en empleos informales, jornadas de tiempo parcial y sectores de baja productividad.
Por ello, enfatiza que la igualdad salarial real sólo llegará cuando exista una distribución equitativa de las tareas del hogar y cuidados. “La carga desproporcionada de estas tareas obliga a muchas mujeres a optar por empleos de medio tiempo o a abandonar ciertas posiciones, lo que limita su crecimiento profesional”, subraya.
El mercado laboral no está diseñado para la maternidad
Los datos demuestran que el salario de las mujeres sí se ve afectado de forma negativa cuando se convierten en madres, en ocasiones, incluso antes de que nazca el bebé, alerta Ana María Flores, especialista en políticas inclusivas para la Red del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) por la Primera Infancia.
“Existe una penalidad por maternidad que enfrentan las mujeres y lo que nos dicen los datos es que su salario se ve afectado alrededor de 24% cuando la mujer, solo por el hecho de saber que está embarazada, es más, ni siquiera ha tenido a su hijo, ya empieza a enfrentar una afectación en sus ingresos”, destaca.
Asimismo, la experta explica que las mujeres suelen renunciar meses después de convertirse en madres al percatarse de que la vida laboral formal no es compatible con la maternidad debido a la falta de condiciones adecuadas, lo cual provoca una alta rotación y la pérdida de “talento valioso”. “Esto explica por qué México tiene una de las tasas más bajas de participación laboral femenina formal”, resalta.
Cristián Castillo, especialista en políticas públicas enfocada en género, reconoce que la maternidad es una de las principales causas de renuncia de las mujeres, pues se ven obligadas a enfrentar una “disyuntiva injusta” entre ser mamás, con las responsabilidades de cuidado y alimentación que conlleva, o avanzar en su carrera profesional.
“Las jornadas laborales rígidas y la falta de políticas organizacionales de respaldo dificultan la conciliación de la vida laboral y familiar”, subraya.
Crear espacios laborales para padres y madres
Las expertas coinciden en que la falta de concientización en los entornos laborales afecta la percepción que se tiene hacia las madres trabajadoras y eso no solo se refleja en menores salarios, sino también inhibe su desarrollo profesional y en algunos casos, incide en su permanencia laboral.
Por un lado, se les percibe como menos comprometidas con su trabajo, pero por otro, se les empieza a tratar de manera diferente: se les quitan responsabilidades y se les excluye de reuniones o proyectos importantes con la intención de “cuidarlas”, pero en realidad todo responde a un estigma sobre su capacidad.
Paola Vázquez reconoce que la falta de flexibilidad también es un factor que impacta en el desarrollo profesional y la posibilidad de alcanzar mejores ingresos en las madres trabajadoras, ya que se ven obligadas a priorizar puestos más bajos, especialmente cuando tienen hijos pequeños, lo cual reduce su representación a medida que se sube en la escala jerárquica.
Por lo anterior, recomienda a las organizaciones implementar políticas de flexibilidad laboral; al gobierno, implementar subsidios para el cuidado, y al Poder Legislativo, equiparar los permisos de paternidad con los de maternidad para reducir las desventajas laborales entre mujeres y hombres, pues los datos del IMCO confirman que el mercado laboral castiga a las trabajadoras cuando se convierten en madres.