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"Las máquinas vienen por nosotros": Michael Hardt
Michael Hardt, autor del libro Imperio, advierte que la inteligencia artificial no es un riesgo en sí misma, pero sí las inversiones para masificar su uso con la intención de reducir el poder de los trabajadores.
Michael Hardt, autor del libro Imperio, advierte que la inteligencia artificial no es un riesgo en sí misma, pero sí las inversiones para masificar su uso con la intención de desplazar empleos.
Las inversiones masivas de capital para expandir el uso de la inteligencia artificial en el trabajo no son neutras, una de sus intenciones es reducir el poder de los trabajadores y entre sus consecuencias el desplazamiento a empleos precarios, sostuvo Michael Hardt, teórico político y profesor en la Universidad de Duke, autor del libro Imperio.
Al repasar las experiencias de masificación de tecnologías en el espacio laboral de otros momentos históricos, Hardt explicó que el impulso dado con inversión a la automatización y la IA es un "ataque" a la ameneza que representan los trabajadores que poseen habilidades y capacidades que son la base para generar conocimiento.
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“La actual revolución de la IA, al igual que otras oleadas de automatización, es un ataque al poder de los trabajadores. La automatización mediante IA es una respuesta a una perspectiva emergente, o quizás incluso un ataque anticipatorio al trabajo inmaterial”, advirtió el investigador durante su conferencia magistral Trabajo y automatización de la inteligencia en el Tec de Monterrey campus Estado de México.
El investigador estadounidense de visita en México, desde un enfoque crítico, afirmó que las herramientas de IA y automatización no son en sí mismas un problema, sino la oleada de inversiones y esfuerzos por masificar su utilización las que ponen en riesgo de desplazar a los humanos de ciertas tareas.
Previo a la ola actual de la IA, “la inteligencia del trabajador fue un factor destacado en la producción de valor”, agregó. Esa inteligencia da un poder a los trabajadores por lo que , como en épocas anteriores de expansión tecnológica, el modelo capitalista apuesta por neutralizarlo.
IA en el trabajo: ¿reemplazará o desplazará a los humanos?
En su exposición recuerda como en la década de los 70's del siglo pasado, la masiva automatización en la industria manufacturera, en particular la automotriz, fue una respuesta al poder de los trabajadores para organizarse y exigir derechos, lo que ponía en riesgo el control de las fábricas.
“Supuso la sustitución de trabajadores en las fábricas por robots y otras máquinas, y la exportación de la producción industrial a lugares, generalmente fuera de Estados Unidos, que no presentaran el peligro de una fuerza laboral tan rebelde”, detalló. Algo similar ocurrió con los estibadores y la automatización de los embarques y desembarques de mercancías, así como los tipógrafos que manufacturaban los diarios sustituidos por máquinas, ejemplificó. El capital no quería "huelgas salvajes".
Al hacer una analogía con esos ejemplos, Hardt argumentó que la actual expansión de la la IA puede desplazar el poder de los trabajadores en el modelo económico vigente.
Hardt consideró que la automatización con IA puede provocar en el corto plazo y en espacios concretos un reemplazo de trabajadores, pero un desplazamiento de los empleados hacia trabajos más precarios en un escenario más amplio en el tiempo.
“Pero si se considera un período más largo y un marco más amplio, es evidente que los trabajadores no son realmente reemplazados, sino desplazados. De hecho, paradójicamente, aunque se supone que la automatización busca reducir la mano de obra humana, en realidad crea más trabajo, generalmente peor remunerado y con menos poder”, explicó.
Como ejemplo, recordó el caso de los trabajadores de la industria minera en Pittsburgh, Estados Unidos, que fueron desplazados por la automatización en la actividad suderúrgica y se ocuparon en trabajos de cuidado de la salud.
“En lugar de estos trabajadores industriales de las acerías, que tenían una larga tradición de sindicatos y poder obrero, ahora se encuentran en puestos de salud, a menudo mal pagados; piensen en ellos como cuidadores a domicilio con contratos precarios”, mencionó.
Beneficios de la IA y la automatización en el trabajo
Sin embargo, las tecnologías, en este caso la IA y la automatización, tienen el potencial de ayudar a los humanos a eliminar tareas repetitivas, peligrosas y liberarlas de tareas inhumanas o innecesarias.
“La automatización, por supuesto, podría liberar a las personas del trabajo innecesario o al menos reducir el tiempo que deben dedicar a ciertas tareas.. Y, de hecho, esta ha sido durante mucho tiempo la promesa que venden los entusiastas de la tecnología. Sin embargo, en la sociedad capitalista, los beneficios del desarrollo tecnológico se quedan en manos de los dueños; beneficios en forma de ganancias, por supuesto, pero también en el beneficio de la docilidad de los trabajadores”, aseguró.
"Las máquinas vienen por nosotros": riesgos de la IA
Los trabajos que son más susceptibles de ser desplazados por la ola expansiva de la inteligencia artificial (IA) son aquellas actividades que implican lenguaje, recopilación y producción de información y gestión de relaciones interpersonales, advirtió Hardt.
El investigador citó un informe de Microsoft en el que se enlistan los 40 trabajos con mayor probabilidad de ser eliminados por la IA: intérpretes, traductores, historiadores, economistas, geógrafos y redactores estaban en los primeros lugares.
“Las ocupaciones que implican lenguaje, conocimiento, recopilación y producción de información, y la gestión de relaciones interpersonales dominan la lista. En otras palabras, las máquinas vienen por nosotros”, sostuvo.
Cómo enfrentar los riesgos de la IA en el mundo laboral
Hardt sugirió un par de acciones para que los trabajadores se defiendan de ese "ataque" de las inversiones en IA. Una de ellas, es el reconocer las fallas de la IA en las tareas que se le encargan.
"No sé si alguno de ustedes se ha dado cuenta, si le pides que escriba tu trabajo final, es un trabajo terrible. No escribe buenos trabajos. Dice hacer todo esto, pero en realidad lo hace fatal. Así que podrían hacer eso", propuso.
Otra sugerencia es el intentar apropiarse y recuperar a las máquinas. Hacerlo implica modificar los datos que los humanos dan a las máquinas.
"Debemos empezar por transformar las máquinas transformando los datos que reciben. Pero parte de esos datos, como dije, provienen de nosotros", expuso.