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¿Despidos por la IA o con la excusa de la IA?
La inteligencia artificial ha comenzado a impactar el empleo. Mientras crecen los anuncios de recortes en nombre de la eficiencia, los datos muestran un cambio más gradual. La duda es si esta tecnología es causa o pretexto para ello.
La inteligencia artificial ha comenzado a impactar el empleo. Mientras crecen los anuncios de recortes en nombre de la eficiencia, los datos muestran un cambio más gradual.
Ahora fue el turno de Snap (Snapchat), pero antes fueron Meta, HP, IBM o Salesforce —sólo por mencionar algunas grandes tecnológicas—, las encargadas de anunciar recortes masivos de personal motivados por la eficiencia de procesos a causa de la implementación de la inteligencia artificial (IA).
Aunque todavía estamos en la transición en materia de adopción de la IA en el entorno laboral, su impacto parece que ya es real. La nueva edición del Índice de IA 2026 de la Universidad de Stanford publicado hace unos días prende un poco las alertas en este sentido con un interesante coctel de datos referentes a este tema.
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Según este reporte, el 33% de las empresas busca reducir personal en el corto plazo una vez que se logren mejoras en sus procesos tras incluir herramientas de IA. Esta tendencia es aún más pronunciada en las grandes corporaciones, donde el 35% de los líderes anticipa recortes.
Los departamentos de recursos humanos, operaciones, gestión de inventarios y desarrollo de software se perfilan como los más afectados por estos ajustes de plantilla. El informe destaca que las expectativas de reducción de personal superan con creces los despidos ya realizados, marcando un posible punto de inflexión inminente.
Esta reestructuración se fundamenta en ganancias de productividad reportadas que van de 14 a 50% en funciones como atención al cliente, tecnologías de la información y marketing, por citar las más emblemáticas.
De hecho, se señala en el documento, este fenómeno ha comenzado a impactar más a los trabajadores más jóvenes. En sectores como el desarrollo de software, el empleo para profesionales de nivel de entrada (22-25 años) cayó cerca de un 20% en el último año.
Estos datos ya comienzan a causar una gran brecha en la percepción sobre el impacto de esta tecnología en el entorno del trabajo. El Índice de IA 2026 destaca que el 73% de los expertos vislumbra un futuro laboral positivo, sin embargo, sólo el 23% del público en general comparte ese optimismo.
Sin embargo, contrario a la idea de una resistencia total, el 46.1% de los trabajadores desea que la IA asuma ciertas tareas de su puesto. Este apoyo es mayor cuando la automatización permite liberar tiempo para labores de mayor valor o reduce la repetitividad y el estrés del trabajo diario.
Pero la realidad es que existe una desconexión entre el deseo y la práctica, pues las tareas con mayor demanda de automatización representan sólo el 1.3% del uso real de herramientas como Claude, ChatGPT o Gemini. Esto sugiere que el impacto laboral se manifestará en un rediseño gradual de tareas específicas más que en un desplazamiento repentino.
Y sólo como dato curioso: el informe revela que IA generativa logró un nivel de adopción del 53% de la población en tan solo tres años desde su llegada al mercado masivo, superando el ritmo histórico de alcance del internet o la computadora personal. Este despliegue la convierte en la tecnología de adopción masiva más rápida de la historia.
El impacto de la IA en el mundo del trabajo ya está ocurriendo, aunque en muchas industrias todavía no sea muy claro. Esta tecnología se ha usado como excusa ya para despidos masivos, aunque como lo declaró Sam Altman, CEO de OpenAI, hace unas semanas, muchas empresas tecnológicas están utilizando a la IA para justificar recortes que habrían realizado de todos modos.
Sea o no, el verdadero desafío no está en la tecnología, sino en cómo se gestionan sus efectos. Porque mientras las empresas ajustan estructuras en nombre de la eficiencia, del otro lado hay trabajadores —muchos de ellos jóvenes— que enfrentan un mercado laboral cada vez más incierto. Si la inteligencia artificial será una herramienta de progreso o un factor de exclusión dependerá menos del algoritmo y más de las decisiones que se tomen hoy, en lo público, lo privado y lo educativo.