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Amistad en el trabajo: ¿Cómo fomentarla y cuidarla?
La amistad en el trabajo requiere, por parte de la empresa, claridad en los roles profesionales y tareas, para que estas relaciones impulsen a los equipos y sus resultados, coinciden especialistas.
Tener un amigo en el trabajo aumenta la probabilidad de que los colaboradores recomienden a la empresa como un excelente lugar para laborar.
Luis Zúñiga recuerda cuando un maestro en la universidad les pidió mirar a sus costados y les preguntó qué veían: “A mis amigos”, respondió la mayoría. “No, son su competencia y en el trabajo no hay amistad”, sentenció el profesor.
Sin embargo, Zúñiga menciona que conserva grandes amigos hechos en su entorno laboral, incluso algunos fueron sus jefes.
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“Son muchas las horas que pasamos con los compañeros de trabajo y pueden surgir amistades funcionales”, considera Diana Jiménez, cofundadora y directora de proyectos de la Agencia Concepto 21.
La amistad es un elemento “muy importante” para 81% de los colaboradores, según la Encuesta de Amigos en el Trabajo de KPMG. Además, 79% declara tener al menos un amigo en su entorno laboral.
Una amistad funcional en el trabajo, agrega Jiménez, se basa en tres aspectos clave para que sea un potenciador del trabajo: confianza, respeto y colaboración.
La amistad es inevitable porque los seres humanos son sociales y puede surgir, incluso, en espacios de competencia como el trabajo, admite Alex Ureña, consultor en cultura organizacional.
Ambos coinciden en que la amistad en el trabajo es benéfica para el ambiente y los resultados del equipo, pero requiere cuidar el rol profesional.
De acuerdo con datos de Gallup, tener un amigo en el trabajo aumenta la probabilidad de que los colaboradores recomienden a la empresa como un excelente lugar para laborar. Un 44% de los encuestados que tiene un buen amigo en la oficina recomendarían trabajar en su compañía.
“Las amistades en el trabajo se basan en apoyo mutuo y, muy importante, se respeta el rol profesional”, explica Diana Jiménez, experta en cambio organizacional, branding y cultura.
El 81% de los trabajadores encuestados por KPMG consideró que las amistades en el trabajo contribuyeron a mejorar su productividad.
Y es aquí donde entran las áreas de Recursos Humanos para definir con claridad los puestos de trabajo, sus funciones, lo que se espera de ese rol, cómo se realizan las evaluaciones para evitar que una relación de amistad intervenga en el desempeño.
“El rol de las empresas es asegurar que el compromiso es parejo. Si el sistema está claro, la amistad suma al trabajo. Si el sistema es frágil, expone las grietas previas”, advierte Alex Ureña, cofundador y director de Innovación en Evolutive Agency.
Luis Zúñiga menciona que entre las amistades que conserva del trabajo algunos fueron sus jefes directos, pero recuerda que la amistad no interfirió en su desempeño ni hubo favoritismos en nombre de “ser amigos”.
Al respecto, los especialistas recomiendan que en una amistad entre líderes y subalternos haya claridad, límites éticos y, si es necesario, apoyo de las áreas de Recursos Humanos para asuntos de evaluación y retroalimentaciones para garantizar imparcialidad.
“Cuando hay una relación de jerarquía y hay amistad es importante abordar los temas éticos de frente, que exista involucramiento de recursos humanos, que las decisiones no se tomen de forma unilateral, que haya retroalimentación con otros miembros del equipo para que no existan favoritismos”, sugiere Ureña.
La amistad en el trabajo puede ir desde la camaradería hasta vínculos que trascienden aunque ya no laboren en el mismo lugar.
La tarea de las áreas de gestión de talento más que prohibir las relaciones de amistad o tomar un rol de censor es definir los códigos de comportamiento entre las personas trabajadoras, sean o no amigos.
“Sí puede regular comportamiento, es decir, nunca te va a prohibir una amistad, pero sí desde Recursos Humanos establecer aquellos comportamientos claros de profesionalismo que se definen en códigos de conducta y que se promueva una conversación muy abierta acerca de los límites y las expectativas”, explica Diana Jiménez.
¿Y si la amistad termina?
Si el amor acaba, dice el clásico, la amistad no está exenta de diluirse, pero el vínculo laboral puede continuar.
“Si los roles y el sistema previamente estuvieron explícitos y se sabe lo que se espera de mí, la amistad o su ausencia no deberían afectar. El tema es cuando tú y yo somos amigos, nos peleamos y llegamos al trabajo y dejamos de hacer nuestras tareas, quiere decir que el sistema estaba mal planteado”, explica Ureña.
Si ese rompimiento comienza a interferir en las relaciones meramente laborales la recomendación es recurrir al área de Recursos Humanos para una intervención que busque mediar entre las partes y dejar claro lo que se espera de cada colaborador en términos profesionales, incluso si ya no son amigos.
Al final, las relaciones de amistad son un indicador de espacios laborales donde la comunicación, la confianza y la colaboración permiten conexiones entre las personas, lo que potencia la misión de la compañía, coinciden los especialistas consultados.
“La amistad es un amplificador del rendimiento. Cuando tenemos claridad en el lenguaje y podemos expresar nuestro potencial la colaboración se amplifica”, recuerda Ureña.