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El Niño: UNAM reitera que el fenómeno podría intensificarse a fin de 2026
Según la variación de la temperatura que ocasione este evento climático, existen cuatro categorías: Niño débil, Niño moderado, Niño fuerte o Niño muy fuerte (Súper Niño).
Imagen satelital de México, cubierto de bandas nubosas y un posible ciclón tropical.
El fenómeno de El Niño puede llegar a alcanzar una intensidad de fuerte a muy fuerte en los últimos meses de 2026, informó el investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la UNAM, Jorge Zavala Hidalgo.
A mediados del mes de junio, el especialista en procesos de circulación oceánica y clima de México presentó un reporte en el que dejó en claro que las últimas lluvias registradas en México han sido 15% más intensas que el promedio de la climatología de los últimos 30 años.
Explicó también que la temporada de ciclones tropicales, que comenzó el 15 de mayo pasado y termina en noviembre próximo, se considera -en este momento- que responde a las estadísticas del periodo. No obstante, precisó que conforme transcurra el año podría estar por arriba del promedio en el número de fenómenos en el Pacífico y ligeramente por debajo en el Atlántico.
En ese tenor, adelantó que el impacto de El Niño es menor, pero que se estima se desarrolle muy fuerte a finales de este año y durante los primeros meses de 2027, por lo que es probable que su efecto se muestre más en las precipitaciones, temperaturas y calidad del aire, especialmente en la primavera de 2027.
Sin embargo, con base en el pronóstico de junio de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), Jorge Zavala Hidalgo reiteró que hay más de 95% de posibilidad de que El Niño se presente durante el segundo semestre de este 2025, pero en lo que hay incertidumbres es si será fuerte o muy fuerte.
Según la variación de la temperatura que ocasione este evento climático, existen cuatro categorías: Niño débil, moderado, fuerte o muy fuerte.
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En este contexto, recordó que se trata de un evento climático natural que provoca el calentamiento anómalo de las aguas en las capas superficiales en el océano Pacífico ecuatorial, central y oriental. Forma parte de un ciclo mayor llamado El Niño-Oscilación del Sur, donde su fase opuesta y de enfriamiento se conoce como La Niña.
El físico y doctor en Oceanografía Física indicó: a partir de julio próximo se espera que en México disminuyan las precipitaciones con respecto al promedio. “Sí va a llover, porque es la temporada, pero menos”.
Esa condición se mantendrá en la primavera de 2027 en el centro y sur del país, así como en la península de Yucatán. En el noroeste (Baja California) históricamente en años Niño se registra precipitación en enero y febrero y llueve más que el promedio. Esperamos esos efectos para los tres a cinco primeros meses del año siguiente, apuntó.
Una variable significativa que va de la mano de la precipitación es la temperatura, pues cuando llueve más del promedio tiende a ser menor y a la inversa. Por ejemplo, en 2024 tuvimos poca lluvia y récords de temperaturas que nunca se habían observado, lo cual se asoció, entre otras razones, a disminución en la precipitación.
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Al presentarse temperaturas mayúsculas y lluvias bajas, las condiciones para que se desarrollen y propaguen incendios son elevadas, razón por la cual es fundamental mantenerse atentos a conflagraciones durante febrero, marzo, abril y mayo próximo, sugirió.
Otro factor es la mala calidad del aire, pues a mayor número de incendios se eleva la cantidad de partículas y compuestos volátiles que favorecen que se forme el ozono. Si a ello se agregan significativa radiación solar por disminución de la nubosidad y temperaturas altas, esto provoca aumento de estrés sobre las plantas, las cuales también emiten algunos compuestos que favorecen la formación de ese contaminante. Esta circunstancia puede ocurrir durante la primavera de 2027, dijo Zavala Hidalgo.
El universitario compartió también que parte del exceso del calor almacenado en el Pacífico ecuatorial se propaga hacia oriente y norte, a lo largo de las costas, llegando al Pacífico mexicano, lo que aumenta el contenido de calor oceánico, lo cual es condición necesaria, pero no suficiente, para que se intensifiquen de manera rápida los huracanes y alcancen categoría superior (3, 4 y 5).