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Meningitis: qué es, por qué se contagia y por qué vuelve a estar en el foco tras un brote en Europa

Un ligero repunte de casos en Inglaterra reavivó la conversación sobre una enfermedad que, aunque prevenible, sigue siendo una amenaza global. 

Foto: AFP

La meningitis volvió a colocarse en la agenda internacional luego de que autoridades sanitarias del Reino Unido reportaran un aumento de casos en el sureste de Inglaterra.

De acuerdo con el balance más reciente, los contagios de meningitis meningocócica pasaron de 27 a 29, con al menos dos muertes confirmadas: una joven de 18 años y un estudiante universitario de 21. Además, hay otros 11 casos bajo investigación.

El brote, calificado como “sin precedentes” por el ministro de Salud británico, se vinculó a entornos de convivencia cercana, como una universidad y un club nocturno en Canterbury. En respuesta, las autoridades desplegaron una campaña de vacunación y distribuyeron miles de dosis de antibióticos entre estudiantes y contactos cercanos.

Este escenario reavivó las preguntas: ¿qué es exactamente la meningitis y por qué puede propagarse con tanta rapidez?

¿Qué es la meningitis?

La meningitis es una inflamación de las membranas que rodean el cerebro y la médula espinal. Se trata de una enfermedad grave que puede avanzar rápidamente y convertirse en una emergencia médica.

Puede tener distintos orígenes, pero en la mayoría de los casos está causada por infecciones. Entre los agentes más comunes están:

  • Bacterias (la forma más peligrosa)
  • Virus
  • Hongos
  • Parásitos
  • También puede presentarse, en menor medida, por causas no infecciosas como ciertos medicamentos, traumatismos o enfermedades.

    ¿Por qué da meningitis?

    La enfermedad se produce cuando estos microorganismos logran entrar al organismo y alcanzan el sistema nervioso central. En el caso de las bacterias —la variante más letal—, suelen alojarse primero en la nariz o garganta y después se transmiten a otras personas.

    El contagio ocurre principalmente por:

  • Gotículas respiratorias (al toser o estornudar)
  • Contacto cercano prolongado
  • Compartir bebidas, utensilios o cigarrillos electrónicos
  • Besos o convivencia en espacios cerrados
  • Por eso, los brotes suelen aparecer en entornos donde hay alta concentración de personas, como escuelas, universidades, eventos masivos o espacios recreativos, tal como ocurrió en el caso reciente en Inglaterra. 

    ¿Quiénes tienen mayor riesgo?

    Aunque cualquier persona puede contraer meningitis, hay grupos más vulnerables:

  • Bebés y niños pequeños
  • Adolescentes y jóvenes adultos
  • Personas con sistemas inmunológicos debilitados
  • Poblaciones en condiciones de hacinamiento o alta movilidad
  • En adolescentes y jóvenes, como en el brote británico, el meningococo es una de las principales causas. 

    ¿Qué tan peligrosa es?

    La meningitis bacteriana es especialmente grave. A nivel mundial:

  • 1 de cada 6 personas que la contrae puede morir
  • 1 de cada 5 sobrevivientes presenta secuelas permanentes
  • Entre las complicaciones más comunes están:

  • Pérdida de audición
  • Problemas neurológicos
  • Dificultades de aprendizaje o memoria
  • Convulsiones
  • De ahí la importancia de detectarla a tiempo. 

    Síntomas a los que hay que prestar atención

    Los signos pueden aparecer rápidamente y variar según la causa, pero los más comunes incluyen:

  • Fiebre alta
  • Rigidez en el cuello
  • Dolor de cabeza intenso
  • Confusión o somnolencia
  • Náuseas o vómito
  • Sensibilidad a la luz
  • En casos graves pueden presentarse convulsiones o pérdida de conciencia. 

    Prevención: la clave está en la vacunación

    Especialistas coinciden en que la forma más eficaz de prevenir la meningitis es la vacunación, especialmente contra bacterias como:

  • Meningococo
  • Neumococo
  • Haemophilus influenzae tipo b
  • Además, en situaciones de brote, se pueden administrar antibióticos preventivos a personas cercanas a los casos confirmados. 

    Una enfermedad vigente en el mundo

    Aunque los avances médicos han reducido su impacto, la meningitis sigue siendo un problema de salud pública global. Brotes como el registrado en Inglaterra muestran que la enfermedad no ha desaparecido y que puede resurgir en contextos específicos.

    La vigilancia epidemiológica, el acceso a vacunas y la detección oportuna siguen siendo claves para evitar que casos aislados se conviertan en crisis mayores.

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