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Libreros, atrapados en la guerra de precios de plataformas
Librerías independientes de América Latina alertan sobre plataformas, descuentos y la falta de aplicación efectiva del precio único en México. La crisis de Ediciones Era, señala la librera Claudia Bautista, es un claro síntoma de que "la concentración del mercado editorial está en un punto crítico”.
Venta de libros ha crecido pero sin beneficio para librerías pequeñas. SHUTTERSTOCK
El anuncio de reducción de operaciones de Ediciones Era abrió una discusión sobre las dificultades que atraviesa una editorial histórica en un mercado transformado por nuevos hábitos de lectura, nuevas generaciones de lectores y cambios en los canales de comercialización. Pero para Claudia Bautista, librera y presidenta de la Red de Librerías Independientes (RELI), hay una dimensión que no puede quedar fuera: las reglas bajo las cuales compiten los distintos actores de la cadena del libro.
La preocupación llevó a RELI a participar en la Declaración por el Precio Único del Libro en América Latina, suscrita por organizaciones libreras de distintos países. El documento advierte sobre tres fenómenos que ya trascienden las fronteras nacionales: la concentración del mercado, la competencia de las grandes plataformas y el debilitamiento de las políticas públicas del libro.
El diagnóstico parte de una paradoja. Bautista asegura que en distintos países han observado un incremento en la venta de libros que no necesariamente se refleja en las librerías, particularmente en las pequeñas.
“Eso nos obligó a preguntarnos: ¿quién entonces está vendiendo los libros? Esos libros que se venden más, ¿dónde están saliendo? Y eso nos llevó a una conclusión: que fueron las plataformas y las grandes cadenas”, explica Bautista.
En México, los datos disponibles muestran que el comercio digital todavía representa una porción menor que las librerías, pero su presencia es creciente. En 2023, las tiendas virtuales e internet representaron 5.6% de la facturación del sector editorial privado y 4.1% de los ejemplares vendidos. Para 2025, Caniem y NielsenIQ estimaron que el mercado de librerías y otros puntos de venta alcanzaría 32 millones de ejemplares, frente a 19.2 millones en 2020.
No obstante, Bautista advierte que la falta de información desagregada de las plataformas dificulta saber cuánto del movimiento del mercado está migrando hacia esos canales.
“Si no tenemos un número confiable, específico, suponemos que se están moviendo a través de esas vías. Pero no sabemos realmente cómo están creciendo ni cómo se están comportando”, señala.
Claudia Bautista, presidente de la RELI. ESPECIALEdiciones Era
La librera considera que la coyuntura de Ediciones Era resultó particularmente ilustrativa para la discusión que las organizaciones latinoamericanas venían preparando.
Un catálogo histórico, explica, puede sobrevivir en una librería independiente aunque sus títulos no sean novedades ni superventas. Ahí aparece una función que, a su juicio, se encuentra amenazada por la concentración de los canales: la curaduría.
“Son libros que muchas librerías tienen en su fondo editorial y no en la parte de novedades porque siempre hay lectores que piden a José Revueltas, por ejemplo. Esos libros pueden seguir sobreviviendo y los libreros llegan a conocer también el fondo de cada editorial”, dice.
Ese trabajo puede llevar a un lector hacia un libro que no habría encontrado mediante una lógica de rotación inmediata. La declaración de RELI sostiene precisamente que las librerías permiten abrir espacio a editoriales pequeñas, autores locales y obras que requieren tiempo para encontrar a sus lectores.
Por eso, Bautista ve en Era un síntoma de una transformación mayor: “Se nos hizo un ejemplo superilustrativo de justamente cómo estos libros, como los de Era, encuentran espacio en lugares que no privilegian por sobre todos los demás factores el retorno o la venta inmediata”.
Una ley que necesita pasar del papel al mercado
En México, el precio único no es una aspiración pendiente: está establecido en la Ley de Fomento para la Lectura y el Libro. La reforma publicada en noviembre de 2023 amplió su vigencia a 36 meses a partir de la impresión o reimpresión, obligó a los editores e importadores a registrar el precio en una base de datos pública de la Secretaría de Cultura y estableció que Profeco debe vigilar la distribución y comercialización de libros y aplicar las sanciones correspondientes.
El problema, según la presidenta de la RELI, está en llevar ese marco a la práctica. Reconoce que durante este año Caniem y otros organismos vinculados con la aplicación de la ley retomaron trabajos para desarrollar su reglamentación. Incluso se discutieron penalizaciones que, desde su perspectiva, eran demasiado laxas.
“Creo que sí hay un trabajo, pero percibo que no se está haciendo al tiempo, al ritmo y con la efectividad o con la urgencia que los tiempos requieren. No nos podemos esperar un año, dos años o tres años”, afirma.
La continuidad institucional también ha sido un obstáculo, añade. Según su relato, después del cambio de titular en una de las instancias involucradas, los trabajos que ya se habían realizado quedaron detenidos.
“Todos los trabajos se están deteniendo poco a poco porque los diferentes niveles por los que va pasando este documento van teniendo que actualizarse y no hay una continuidad”, sostiene.
Una guerra de precios con muchos actores en medio
El conflicto se vuelve particularmente visible en la competencia entre los principales canales de venta. Bautista describe una dinámica de descuentos entre grandes jugadores que termina colocando a las librerías independientes en medio.
“Normalmente nosotros vemos que si Gandhi baja el precio, de inmediato lo baja Amazon. Si Amazon baja el precio, Gandhi hace lo mismo. Ninguno se deja. Ninguno respeta la ley. El juego es entre ellos y en medio estamos nosotros”, afirma.
La declaración latinoamericana señala que el precio único busca precisamente evitar que las empresas con mayor capacidad financiera utilicen descuentos para desplazar a otros participantes del mercado, situación que se sigue dando.
Bautista sostiene que el problema tampoco termina en los grandes canales tradicionales. En México y otros países de la región aparecen distintas plataformas de comercio electrónico, según el mercado, y cada vez se incorporan nuevos espacios de venta.
“Ya no solamente es Amazon, sino es Temu, es Shein, los lugares en donde se encuentran libros”, señala. A ello se suma una creciente oferta de autopublicación, impulsada también por herramientas de inteligencia artificial, en la que producción, impresión y comercialización pueden ocurrir dentro de los propios ecosistemas digitales.
La falta de información vuelve a aparecer como un problema. “No sabemos si son libros originales o no. Son libros económicos. No alcanzo a distinguir quién los está extendiendo, si es la misma editorial, algún otro distribuidor o un particular. Hay mucha opacidad”, dice la librera.
Se suma una presión más: la piratería
En 2022, Caniem señalaba que casi 50% del comercio total de libros en México estaba tomado por ejemplares apócrifos, a partir de distintas mediciones sobre consumo físico y digital. No es una cifra actualizada, pero permite dimensionar la magnitud que el sector atribuyó al fenómeno.
Bautista señala que la piratería fue uno de los asuntos que aparecieron en la discusión continental, aunque finalmente se matizó en la declaración para lograr el consenso entre organizaciones de distintos países. La propia RELI reconoce que las condiciones varían de un mercado a otro, pero identifica un problema común en la presencia de plataformas y en la falta de mecanismos suficientemente eficaces.
El resultado, para la presidenta de RELI, es un mercado cuya concentración ya no puede observarse solamente desde el tamaño de los grupos editoriales. También debe mirarse desde quién controla los lugares donde los libros llegan al consumidor.
“La concentración está ahorita creo que en un punto superintenso”, resume. “Se hablaba mucho de la concentración del mercado editorial en dos o tres o cuatro grandes sellos editoriales, pero creo que no se ha hablado lo suficiente de la concentración de los sitios que venden también libros”.
Para Bautista, la respuesta exige algo más que esperar a las instituciones. La Red de Latinoamericana de Librerías Independientes, de la cual la RELI forma parte, busca convertir el pronunciamiento en una plataforma común para reunir datos, argumentos y actores.
El propósito es que el precio único no quede como una disposición escrita, sino como una política capaz de sostener una cadena diversa. Porque, como advierte el manifiesto latinoamericano, cuando la competencia se reduce a quién puede ofrecer el mayor descuento, el riesgo no es solamente para una librería: es que disminuyan las librerías, las editoriales y los catálogos disponibles para los lectores.
- 36 meses dura actualmente el precio único para un libro en México
- 50% del comercio de libros llegó a estar afectado por la piratería, según una estimación de Caniem de 2022
- 3 plataformas concentran buena parte de la conversación sobre el comercio digital de libros en México: Amazon, Mercado Libre y Buscalibre
- 2 grandes canales disputan el precio de los libros, mientras las librerías independientes quedan en medio, según Bautista
- 10 países aparecen en el documento como referencia de distintos modelos de regulación o precio fijo: Argentina, Brasil, México, Uruguay, Francia, Alemania, España, Italia, Austria y Portugal
“Se hablaba mucho de la concentración del mercado editorial en dos o tres o cuatro grandes sellos editoriales, pero creo que no se ha hablado lo suficiente de la concentración de los sitios que venden también libros”
Claudia Bautista, presidenta de la RELI