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Alimentos procesados y estrés pueden influir en enfermedades inflamatorias intestinales
La coordinadora de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Instituto de Enfermedades Digestivas del Hospital Alemán de Buenos Aires puntualizó que, aunque todavía no se conoce la causa exacta de estos padecimientos, hay factores (además de lo genéticos) que pueden activar la enfermedad.
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Barcelona, España. El consumo excesivo de alimentos procesados y el estrés pueden desencadenar la aparición de las enfermedades inflamatorias intestinales (EII), como la de Crohn y la colitis ulcerosa, en personas con predisposición genética, explicó Raquel Analia González.
La coordinadora de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Instituto de Enfermedades Digestivas del Hospital Alemán de Buenos Aires puntualizó que, aunque todavía no se conoce la causa exacta de estos padecimientos, hay factores (además de lo genéticos) que pueden activar la enfermedad.
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“Los alimentos procesados predisponen a que se manifieste la enfermedad y, como no hay una dieta establecida, siempre intentamos recomendar la dieta mediterránea, que es la más antiinflamatoria. Los ultraprocesados tratamos de sacarlos de la vida en general, no solo en pacientes con enfermedad inflamatoria”, explicó.
En entrevista realizada durante el Congreso internacional de gastroenterología UEG Week Barcelona 2026, Raquel Analia González comentó que la EII es crónica y no tiene una cura, aunque hay tratamientos que buscan controlar la inflamación y lograr que la enfermedad entre en remisión.
La remisión es la etapa en la que la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa están controladas y la inflamación disminuye o desaparece, por lo que los síntomas se reducen o dejan de presentarse.
Los medicamentos biológicos, prosiguió, actúan sobre vías específicas de la inflamación y han permitido mejorar la eficacia de los tratamientos.
La elección depende de la gravedad de la enfermedad, las características del paciente y su respuesta a las terapias, con el objetivo de evitar complicaciones y mejorar su calidad de vida.
Impacta la calidad de vida
“La EII son enfermedades que afectan mucho la calidad de vida de los pacientes. Se puede dar en cualquier etapa de la vida, tanto en jóvenes como en ancianos. Hoy por hoy aumentó la longevidad y estamos diagnosticando la enfermedad también en la etapa de adultos mayores, no solo en niños o en adultos jóvenes”, sostuvo.
Agregó que, conocer más sobre el comportamiento de estas enfermedades es positivo porque permite un diagnóstico más temprano e iniciar el tratamiento oportunamente para frenar la inflamación que tanto afecta la calidad de vida de los pacientes.
Por el contrario, el diagnóstico tardío puede dificultar el tratamiento y desencadenar complicaciones, ya que pueden aparecer estrechamientos del intestino, conocidos como estenosis, o fístulas, que son comunicaciones anormales entre el intestino y otra estructura o la piel.
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En los casos en que se desarrolla una cicatriz que endurece y estrecha el intestino, el daño puede ser irreversible. Si el paso queda obstruido o el órgano pierde su funcionalidad, los medicamentos pueden no ser suficientes y requerir una cirugía.
La enfermedad también puede provocar reacciones fuera del intestino, como problemas en las articulaciones, la piel y los ojos, que requieren una evaluación integral e incluso la consulta de distintos especialistas.
Además, la doctora Raquel Analia González explicó que los pacientes que llevan años con enfermedades inflamatorias intestinales tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon. Por ello, destacó la importancia del seguimiento médico y del control de la enfermedad.
La coordinadora de la Unidad de Enfermedad Inflamatoria Intestinal del Instituto de Enfermedades Digestivas del Hospital Alemán de Buenos Aires detalló que las EII comprenden la colitis ulcerosa, que afecta al intestino grueso o colon.
En tanto, la enfermedad de Crohn, que puede comprometer cualquier parte del tubo digestivo, desde la boca hasta el ano, aunque afecta con mayor frecuencia la última parte del intestino delgado y la primera del colon; y la colitis no clasificada, cuando en un inicio no es posible determinar con claridad cuál de las dos enfermedades presenta el paciente.
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Aclaró que los síntomas de estas enfermedades no siempre son iguales, ya que los pacientes pueden presentar dolor abdominal, diarrea con o sin sangre y moco, pérdida de peso por la dificultad para absorber los nutrientes y una necesidad urgente de ir al baño.
También pueden levantarse durante la noche para evacuar, tener problemas de incontinencia, lo cual afecta su descanso y sus actividades cotidianas.
Las EII también tienen un impacto en la salud mental. Según datos de la Confederación ACCU, entre 56 y 82% de las personas que las padecen experimentan efectos negativos en su bienestar psicológico.
Mientras que entre el 29 y el 35% de los pacientes con colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn presentan ansiedad y depresión durante las fases de remisión. En tanto, durante los brotes, los porcentajes aumentan hasta el 60% en el caso de la depresión y el 80% en el de la ansiedad.