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Startup de Yucatán convierte sargazo en bioplásticos
Bioplaster Research desarrolla materiales sustentables a partir de algas invasoras; ha captado fondos de inversión por 1.5 millones de dólares y prepara una planta para escalar su producción en Mérida.

Ilustración EE:
Guadalajara, Jal. Con talento e innovación del estado de Yucatán, una startup formada hace apenas siete años, logró transformar uno de los principales problemas ambientales del Caribe mexicano en una oportunidad industrial, al convertir el sargazo, un alga invasora que afecta las costas, en bioplásticos para fabricar empaques sustentables como alternativa a los materiales derivados del petróleo.
La empresa Bioplaster Research desarrolla biomateriales para aplicaciones en empaques, para la industria textil y para otros procesos productivos, y es la única en México que fabrica bioplásticos a partir de algas invasoras, ya que otras compañías del sector utilizan algas de crecimiento natural, como el kelp, cuya materia prima ofrece mayores rendimientos, comentó a El Economista, la CEO de la startup, Andrea Bonilla.
“Somos una startup de innovación y de desarrollo de materiales; estamos enfocados a materiales de empaque sustentable y estamos usando algas de sargazo, invasoras, como materia prima para la manufactura de estos biomateriales. Estamos muy basados en ciencia”, explicó Bonilla Brunner.
La empresa cuenta con alternativas al unicel para absorción de impactos, empaques flexibles que sustituyen bolsas de polipropileno y desarrollos para reemplazar el plástico de playo, utilizado para envolver y proteger mercancías, además de materiales con aplicaciones textiles.
La startup comenzó a finales de 2019, cuando Bonilla Brunner realizaba un doctorado en la Universidad de Oxford, donde desarrollaba biomateriales para aplicaciones médicas, como ingeniería de tejidos, a partir de extractos de algas.
En 2022 recibió inversión de un primer fondo de capital de riesgo (venture capital), se incorporó en Estados Unidos y comenzó a trabajar de tiempo completo en el desarrollo experimental de sus materiales.
Escalamiento industrial
Actualmente, Bioplaster Research está terminando de instalar una fábrica en Mérida, Yucatán, donde también opera su laboratorio. La maquinaria fue importada de China y permitirá fabricar bolsas tipo sobre para comercio electrónico (e-commerce), además de escalar la producción de plástico de playo y espumas.
Según la CEO de la compañía, la expectativa de la empresa es comenzar a comercializar sus primeros productos a base de sargazo en aproximadamente dos meses, y aunque la primera etapa estará enfocada en el mercado nacional, su objetivo es trabajar con empresas multinacionales.
Bonilla reconoció que en costos, competir directamente con los plásticos derivados del petróleo representa un desafío, pues los materiales biodegradables suelen ser más caros. Sin embargo, con su capacidad productiva busca competir con las bolsas de papel kraft utilizadas en comercio electrónico.
“Pero nuestros materiales son mucho más resistentes a la perforación, al rasgado, al agua; pueden ser transparentes, que eso también para empaque, por ejemplo, de ropa, es muy importante”, señaló la directiva.
Indicó que las propiedades de los biomateriales también pueden modificarse según las necesidades de cada aplicación, para obtener mayor dureza, resistencia o elasticidad.
“Hay muchos temas que nos van ayudando a ser más competitivos, como normativas prohibitivas por el uso de plásticos; por ejemplo, en California ya hay estos impuestos extras por el uso de derivados de petróleo y eso nos lleva a competir mucho más en costo”, subrayó.
Oportunidad regional
Andrea Bonilla detalló que el sargazo que utiliza la empresa se obtiene de Puerto Morelos, mediante un esquema de colaboración con comunidades costeras que recolectan, secan y trituran el alga para después venderla a la startup.
“Estamos trabajando con comunidades para usar el sargazo que llega a sus playas. La idea es ayudar a estas comunidades que no tienen el apoyo de Cancún, del gobierno, ni la infraestructura tan grande de los hoteleros de la Riviera Maya para hacerse cargo del sargazo que llega a sus playas”, indicó Bonilla Brunner.
La iniciativa ya se ha desarrollado en Mahahual y busca replicarse en Holbox y otras localidades que dependen del turismo, pero carecen de infraestructura suficiente para atender el problema del alga.
Fondos de inversión
Desde 2022, Bioplaster Research ha cerrado rondas de inversión presemilla y semilla, y está por cerrar una ronda puente (bridge). La inversión acumulada rondará 1.5 millones de dólares, incluyendo la nueva operación, según la directiva.
Además, está por recibir una subvención (grant) del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y prepara una nueva ronda de inversión para ampliar su planta en Puerto Morelos y procesar sargazo.
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Nuevas biomasas
La empresa también está cambiando su modelo de negocio para desarrollar materiales a la medida de otras compañías. Actualmente trabaja con una empresa en el desarrollo de espumas florales completamente biodegradables.
Adicionalmente, trabaja en el aprovechamiento de residuos agroindustriales, como el bagazo de agave generado por la producción de tequila, en colaboración con destilerías de Jalisco.
“Estamos empezando a explorar otras biomasas residuales no solo sargazo; una de ellas es el agave de la industria del tequila; ahorita ya tenemos una colaboración con tequileros en Jalisco para ver cómo podemos aprovechar esa biomasa que es un problema en la industria y la verdad es que se puede obtener celulosa para hacer papel y hasta bioplásticos”, afirmó.
La startup cuenta actualmente con 12 integrantes, 11 de ellos investigadores, y prevé ampliar su plantilla para operar la planta, con la incorporación de talento de la región sureste del país.
Bioplaster Research obtuvo el primer lugar en CONNECT en español 2026, encuentro organizado por la agencia Publicize para vincular startups con medios de comunicación y periodistas, y fortalecer la visibilidad de sus proyectos.



