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Contabilidad para pymes: Numbi apuesta por decisiones de negocio más allá del cumplimiento

Numbi combina contadores profesionales e inteligencia artificial, y paga las sanciones que provoquen sus propios errores. Adicionalmente cuenta con herramientas para que los pequeños negocios reciban sus números a tiempo y los entiendan.

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Numbi

Ximena Bravo

En México, el momento en que muchos dueños de pequeños negocios ven su contabilidad es la víspera del vencimiento. Su contador, quien suele ser externo y tener muchos más clientes, usualmente tiene poco tiempo disponible para garantizar que el emprendedor conozca a profundidad sus números antes de tomar decisiones fiscales y de negocio.. El empresario firma, cumple sus obligaciones tributarias y sigue vendiendo. Lo que no tiene es una respuesta a las preguntas que determinan si el negocio sobrevive: cuánto le queda de caja, quién le debe o dónde se le va el dinero.

Esa brecha entre cumplir y decidir es el terreno en el que se mueve Numbi, una firma de contabilidad, impuestos y nómina para pymes que apuesta por la tecnología para cerrarla. El contexto la vuelve urgente: la reforma fiscal de 2026 exige a las empresas demostrar que sus operaciones ocurrieron de verdad, con contratos, comprobantes de entrega y evidencia digital, y no solo emitir un CFDI correcto, según IDC en línea.

Una economía hecha de micronegocios

El tamaño del problema se mide en unidades económicas. En 2023, 95.5% de ellas eran microempresas y empleaban a 41.5% del personal ocupado, según los Censos Económicos 2024 del INEGI. Sumando pequeñas y medianas, las mipymes concentran 70.7% del empleo. Cuando esos negocios no entienden sus números, el costo se reparte entre sanciones, impuestos mal planeados y decisiones tomadas a ciegas.

Joel Eidelman, country manager de Numbi en México, lo conoce desde adentro porque tiene una pyme. Explica que el esquema funciona bien mientras no hay errores, pero que no ayuda a planear: el empresario promedio cumple con el SAT, mas no tiene una estrategia fiscal, no controla sus gastos y no entiende sus estados financieros.

El costo oculto de no entender los números a tiempo

Eidelman da dos ejemplos que se identificaron en el día a día con sus clientes. El primero fue el de empresas con transacciones voluminosas en moneda extranjera, que cerraban a tipos de cambio mucho peores que el oficial. 

El segundo es trabajar con tecnología para intentar predecir el valor de los impuestos antes del cierre del mes en curso, de modo que se pueda reservar el dinero para pagar el impuesto tras el vencimiento del mes.

Cuando algo sale mal, el costo es de tiempo. José Guillermo Calderón, cofundador de Numbi, describe el patrón: llega un correo del SAT Invitando a corregir la declaración de enero, luego otro por la de febrero, y el empresario, que ya carga con todo lo demás, deja de dormir, de operar y se enfoca en intentar evitar pagar multas y sanciones. Eidelman lo traduce a costo de oportunidad: una empresa de 20 personas que dedica un mes a pelear una sanción deja de producir ese mes.

“Nosotros vendemos tranquilidad, queremos ser tu aliado y queremos pensar como dueños”.  - José Guillermo Calderón, Numbi

Lo que la tecnología hizo viable

Calderón sostiene que hace cinco años era imposible ofrecer contabilidad con criterio de asesoría a miles de empresas pequeñas a la vez. Hoy, con inteligencia artificial y un equipo de contadores, Numbi dice poder hacerlo. La tecnología absorbe lo que Eidelman llama la talacha: conciliaciones bancarias, conciliaciones de cuentas contables, cálculo de nómina y captura de incidencias. Si todos los meses alguien hace un pago por el mismo valor en la misma fecha, explica, el sistema aprende a qué cuenta y a qué tercero corresponde.

Con ese tiempo liberado, el contador puede dedicarse a darte un buen servicio, contestarte cuando le escribes, reunirse cuando se lo pides y pensar en estrategia fiscal y asesoría financiera. Eidelman reconoce que no todo buen contador es un buen asesor financiero y que ahí está el diferencial que buscan. También afirma que la máquina comete menos errores que una persona en esas tareas manuales repetitivas, algo que dicen haber medido al poner a competir a sus contadores con sus sistemas.

El modelo mantiene a las personas en el centro. Según Calderón, la inteligencia artificial propone en el cien por ciento de los casos y el contador corrige hoy entre 15% y 20%, con lo que el sistema aprende. La tecnología, aclaran, se desarrolló entre ingenieros y contadores y lo que busca es que al automatizar parte del trabajo manual del contador, el contador tenga más tiempo de dar mejor servicio y más asesoría al cliente.

“Si el contador autita el resultado contable producido por la tecnología llevamos los errores a su mínima expresión”.  - Joel Eidelman, Numbi

Una garantía como forma de competir

La pieza que ordena la propuesta es una garantía de resultado. Si Numbi presenta tarde o comete un error que provoca una sanción, asume el costo económico. Eidelman distingue dos tipos de sanciones, por presentar a destiempo y por errores, y sostiene que la tecnología reduce justo los errores mecánicos que permiten ofrecer esa garantía. Para Calderón, es difícil ir más lejos: si lo hicieron mal, pagan.

El modelo económico se apoya en regalar la capa tecnológica. Calderón explica que Numbi cobra un precio similar al de un despacho contable tradicional y trabaja todo el tiempo en generar más herramientas útiles en el día a día de las pymes que contratan sus servicios. Eidelman afirma que el costo pocas veces supera al de contratar un contador interno. La firma se enfoca en negocios con ventas anuales de entre cero y unos 100 o 200 millones de pesos, y deja fuera a corporativos con procesos propios. Calderón agrega que ya calculan las nóminas de más de mil empleados, repartidos en empresas con pocos empleados cada una.

“Nosotros regalamos tecnología, pero vendemos confianza a través de un servicio contable”.  - José Guillermo Calderón, Numbi

Información de grandes empresas, a escala de pyme

Detrás de la propuesta hay un equipo directivo de seis personas con trayectoria en finanzas y emprendimiento. Entre ellos, según la firma, figura un socio que fue CFO de Hopper y que antes dirigió finanzas en Google y Deliveroo en Londres. La idea es que un negocio pequeño acceda al tipo de información financiera que hasta ahora solo tenían las grandes empresas.

Calderón compara el caso con la medicina: la tecnología no reemplaza al médico, le permite atender a más personas. Con la contabilidad, cree, pasará algo parecido. El contador estará con más clientes y ofrecerá más asesoría, y llegará a negocios que hoy ni siquiera consiguen que alguien acepte llevarles las cuentas.

Numbi cuenta con el respaldo de fondos de Silicon Valley, Reino Unido, España y Argentina, y no revela el monto de la inversión. La pregunta de fondo, sin embargo, no es financiera. Para una economía con bastantes microempresas, es si el registro fiscal obligatorio puede dejar de ser un trámite y volverse información para decidir.

Ximena Bravo

Content Manager y líder del área de Branded Content en El Economista

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