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La recuperación de los museos depende mucho de renovar la experiencia en salas: Giovana Jaspersen
La directora del Museo Franz Mayer hace un recuento del trabajo realizado en los primeros cinco meses de gestión, y asegura que las metas planteadas para este año se han rebasado en un 27%, pero hay que seguir trabajando en consolidar comunidades y renovar lenguajes expositivos.
Gioavana Jaspersen García, directora del Museo Franz Mayer. Foto EE: Fernando Villa del Ángel
Gioavana Jaspersen García cumplirá este fin de mes 150 días al frente del Museo Franz Mayer. Arte y Diseño. Llegó al recinto tras una pandemia de más de dos años que puso contra las cuerdas a todos los museos del mundo, pero que, particularmente en México, supuso la pérdida de más de 50% de los visitantes y sólo 250 museos, de un padrón de 1,273, han podido reanudar su actividad en su totalidad, de acuerdo con la Estadística de Museos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), presentada en días pasados.
Para remontar la crisis, Jaspersen se ha planteado como ejes de acción del Franz Mayer, la tarea de recuperar su comunidad y seguirla consolidando, actualización permanente de sus acervos y la renovación de los lenguajes expositivos.
“Venimos de una pandemia que por primera vez en más de un siglo nos hizo presa del miedo a nuestra propia especie, eso supone que tenemos que trabajar en recuperar esa confianza y consolidar comunidades; en estos primeros meses, nos hemos enfocado en la reactivación del espacio, a través de nuestras exposiciones temporales; hemos trabajado mucho no sólo en mostrar objetos sino honrar lo que hay detrás de cada exposición, el talento creativo que hay en cada una de ellas, y de demostrar cómo el museo se puede transformar totalmente entre una exposición y otra. Al día de hoy estamos 27% arriba de las metas planteadas para este año, lo que nos indica que lo que estamos haciendo está funcionando”.
Para dar fe de lo que dice y de la diversidad que ofrece el museo, ejemplifica con las muestras abiertas más recientemente en el recinto, que es un ícono de las artes decorativas en México: “Esplendores de plata”, en la Sala Alberto Baillères, que es el nuevo espacio permanente de platería, abierto apenas el pasado 16 de mayo, con un discurso renovado y enriquecida con más de 200 piezas adicionales a las 300 que ya tenía anteriormente, la mayoría integrantes del acervo del Mayer, con otras que provienen de préstamos.
“Hilando rituales: 10 años de Bi Yuu”, de Marisol Centeno, que constituye un homenaje al tapete como objeto cultural, y pone las piezas mexicanas a dialogar con otras de la tradición oriental; y, finalmente, "Carla Fernández casa de moda. Un manifiesto de moda mexicana", que es una propuesta de moda subversiva que promueve “prácticas de valoración cultural y comercio justo, lucha por los derechos de las mujeres y de los inmigrantes”.
“La recuperación de las audiencias tiene que ver con la experiencia en salas, y de que el museo sea un espacio de confort, de diálogo y de convivencia. Nuestras audiencias rituales, estas personas que están regresando de manera constante, van a encontrar en el museo no sólo exposiciones de gran calidad, sino que además van a tener una experiencia totalmente distinta a la que tuvieron en ese mismo espacio, probablemente un mes antes”.
En este punto, el papel de la museografía y de los museógrafos es determinante. Además de mostrar placenteramente los objetos, aprovechando al máximo las posibilidades del espacio, enmarcados en un discurso curatorial sólido, ameno y accesible a todos los públicos, se requiere de creatividad y diseño y, ahora, además, del recurso de las tecnologías y contenidos sonoros y audiovisuales que las audiencias reclaman para tener experiencias como realidad aumentada e inmersión, que inviten a un diálogo más profundo con los objetos. Y ahí es donde la mayoría de los museos, sobre todo los públicos, tienen un gran reto y un largo trecho por recorrer.
Renovación de lenguajes
Otro reto que se ha planteado el equipo del Museo Franz Mayer para hacer retornar a las audiencias habituales y ganar nuevos públicos es la renovación constante de los lenguajes expositivos y la diversificación de sus actividades, desde renovar su colección de arte sacro forjado en plata, o mostrar las artes textiles indígenas hasta dar cabida a una noche de ballroom en torno al diseño y la moda.
“El reto es que cada vez que venga el visitante encuentre algo nuevo, de la misma manera que cuando vamos al cine a ver una película distinta”, dice Giovana. A ello contribuye también la programación con audiencias diferenciadas o las actividades relacionadas con conmemoraciones específicas como el Día del Artesano o el Día Mundial del Libro, en las que se ofrecen contenidos y actividades durante tres días; o la noche de baile y performance (ballroom) dedicada a la comunidad LGBTQ+ (…) “Eso nos permite trabajar con audiencias muy concretas, y al mismo tiempo diversas”.
Otra incursión exitosa del museo en los últimos meses es hacia los lenguajes digitales. Al respecto, la directora expone: “la vía digital es una de las posibilidades que tenemos para acercar el museo a más gente, para poner en valor algo que antes sólo estuvo en la academia, y hacerlo más asequible. El equipo de comunicación está generando propuestas creativas para diversas plataformas, como Tiktok, con nuevos lenguajes, con elementos que están en tendencias, que todos entendemos, y eso hace que el lenguaje digital sea de gran valor y potencial para los museos. No se trata de banalizar el lenguaje del museo, sino de hablar el mismo lenguaje de otras personas con las que también debemos de hablar.”
La avidez como oportunidad
En el marco del Día Internacional de los Museos, Giovana Jaspersen realizó recientemente una gira de trabajo que tocó las ciudades de Ámsterdam, Rotterdam, Bruselas y Nueva York, que incluyó la asistencia al encuentro mundial de las sedes del Premio World Press Photo (WPP), que montará su exposición el próximo mes de junio en el Mayer; así como diálogos con museos europeos, y un intercambio internacional entre museos especializados en artes decorativas, con el propósito de buscar la itinerancia de los acervos del Franz Mayer en otros recintos del mundo.
“En el encuentro de World Press Photo analizamos cómo mejorar la experiencia de esta exposición que se exhibe en 60 sedes alrededor del mundo y en este museo lleva montándose desde hace 20 años y es la sede en el continente americano, pero, además, qué hacemos para enriquecer el programa académico que acompaña la exposición y fortalecer esta red, en diálogo con los fotógrafos ganadores del premio”, detalla Jaspersen.
En el ámbito de los museos no todo es lamento, pese a las penurias económicas que suelen acompañar a los recintos, y tampoco hay recetas de supervivencia exportables de un museo a otro, porque cada cual tiene su vocación y sus particularidades, pero hay algo entre la bruma que suele no mirarse, y que representa el mayor incentivo tras la pandemia, y Giovana Jaspersen lo tiene muy claro: “Yo creo que las personas estábamos ávidas de volver a los museos y de volver a los espacios que nos generan cosas positivas”.
kg