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La protección de adolescentes en redes sociales rebasa a las familias en México

En Screen Smart de Meta, especialistas analizaron cómo el diseño de las plataformas y la formación crítica de los menores deben responder a riesgos que la regulación mexicana aborda de manera fragmentada.

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Pamela Cerdeira, periodista y conductora, Ana María Olabuenaga, publicista, Viridiana García, oficial nacional del sector de Comunicación e Información de la Unesco y María Cristina Capelo, líder de Seguridad de Meta para AL.Foto EE: Rodrigo Riquelme

Rodrigo Riquelme

La protección de los adolescentes en redes sociales no puede quedar solamente en manos de sus familias, porque los padres no diseñaron las plataformas ni controlan los sistemas que seleccionan el contenido, sostuvo Viridiana García Martignon, oficial nacional de Comunicación e Información de la UNESCO en México, durante un panel convocado por Meta. La empresa reconoció que debe configurar medidas de seguridad desde el diseño.

El panel se realizó durante el Screen Smart de Meta mientras México carece de una regla federal general sobre el acceso de menores a redes sociales. El gobierno de Claudia Sheinbaum anunció que elaborará una propuesta relacionada con el uso de plataformas y dispositivos dentro de las escuelas. En la Cámara de Diputados existe un proyecto separado que establecería una edad mínima de 15 años para abrir cuentas. La diferencia entre ambos procesos mantiene pendiente si la política mexicana se concentrará en el entorno escolar o en el registro de usuarios.

Pamela Cerdeira, periodista y moderadora del encuentro, abrió la conversación desde la dificultad cotidiana de supervisar la actividad digital. Como madre de hijos de 16 y 19 años, describió la sensación de que los jóvenes avanzan con mayor rapidez que los adultos encargados de acompañarlos.

El problema también aparece en las interacciones entre personas de edades semejantes. El Módulo sobre Ciberacoso 2025 del Inegi encontró que 25.4% de las mujeres usuarias de internet de 12 a 19 años sufrió ciberacoso durante los 12 meses anteriores. Entre los hombres del mismo grupo la proporción fue de 19.5 por ciento. De las víctimas de 12 a 17 años, 63.2% identificó como agresora a una persona del mismo rango de edad. La medición abarca distintos servicios de internet y no exclusivamente redes sociales.

García Martignon ubicó la respuesta en una responsabilidad distribuida. La alfabetización mediática e informacional debe alcanzar a los menores y a quienes los acompañan. Las empresas deben transparentar sus plataformas y los gobiernos establecer una gobernanza basada en derechos humanos.

“La responsabilidad no puede solamente caer en los padres de familia, pues ellos no diseñaron estos entornos digitales donde los niños y adolescentes están accediendo todos los días. Hay una responsabilidad de guiar y acompañar desde las familias. También hay una responsabilidad que recae en las empresas sobre sus metodologías y modelos de negocio”, dijo García Martignon.

Protecciones desde el diseño

María Cristina Capelo, líder de Seguridad y Bienestar para usuarios de Meta en América Latina, aceptó que la compañía debe impedir que los adolescentes carguen con todas las decisiones de configuración. Las cuentas para adolescentes de Instagram son privadas de manera predeterminada y aplican el nivel más restrictivo para recibir mensajes. Los menores de 16 años necesitan autorización parental para reducir esas protecciones.

Instagram apaga las notificaciones entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana y envía un recordatorio después de 60 minutos de uso diario. La supervisión permite conocer con quién intercambió mensajes el adolescente durante los siete días anteriores, sin mostrar las conversaciones.

“Nuestra responsabilidad es innegable en el diseño y en prestar atención para que no sean ellos quienes tengan que hacer sus propias configuraciones. Nos hacemos cargo de que la experiencia sea apropiada para su edad y lo más segura posible. El sistema no es perfecto porque los riesgos evolucionan y las preocupaciones cambian”, dijo Capelo.

La escala de la audiencia

Ana María Olabuenaga, publicista, autora de Linchamientos digitales, llevó la conversación hacia la cantidad de personas capaces de reaccionar ante una publicación de un adolescente. La exposición supera a la que existía cuando la influencia cotidiana se limitaba a la familia y la escuela. Los indicadores de popularidad pueden intervenir durante la formación de la identidad.

“Juntos, con este esfuerzo que están haciendo ustedes y con los esfuerzos que se hagan, vamos a entender cómo manejar este volumen. Nunca en la historia de la humanidad había habido tantas emociones golpeándonos todos los días. Es inédito y tenemos que comportarnos de manera inédita”, dijo Olabuenaga.

La publicista advirtió que los datos disponibles muestran una correlación entre las redes sociales y algunos problemas de salud mental, sin demostrar una causa única. Respaldó la propuesta del psicólogo social Jonathan Haidt de retrasar hasta los 16 años el acceso y restringir los teléfonos en las escuelas. Separó esos límites de una intervención estatal sobre las publicaciones, que consideró un riesgo de censura.

Cerdeira defendió el acompañamiento mediante una experiencia familiar. Recordó que prohibió a su hija ver una telenovela juvenil y después descubrió que conocía los personajes y los episodios a través de sus compañeras.

“Lo van a ver en casa de un amigo o en tu misma casa sin que te des cuenta, porque es muy fácil. Por eso creo en el acompañamiento y en la construcción del pensamiento crítico”, dijo Cerdeira.

El contenido detrás del tiempo

García Martignon explicó que una limitación de tiempo ofrece poca información cuando se desconoce qué observó el menor durante ese periodo. El efecto depende de su edad y del tipo de interacción. La representante de la UNESCO propuso desarrollar una autonomía progresiva para que los adolescentes comprendan su huella digital y la forma en que sus decisiones alimentan los sistemas de recomendación.

Extendió la responsabilidad hacia los creadores que conocen la presencia de menores entre su audiencia. Aunque una plataforma limite las recomendaciones, cada creador conserva la capacidad para identificar promociones y adaptar su comunicación.

El acompañamiento familiar comienza dentro de las configuraciones que la plataforma ya definió. Meta reconoció su obligación de activar protecciones antes de que el adolescente las solicite y la UNESCO situó en la educación pública el desarrollo de capacidades para un uso crítico de esta tecnología.

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Rodrigo Riquelme

Reportero de Tecnología

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