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Prohibición de redes sociales a adolescentes en México puede redistribuir sus efectos: Meta

Meta advierte que una prohibición para menores de 16 años podría trasladar su actividad hacia plataformas con menos controles.

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María Cristina Capelo, líder de Seguridad de Meta en América Latina y Eliana Pérez, gerente de Políticas Públicas de Meta para América Latina.Rodrigo Riquelme

Rodrigo Riquelme

Prohibir las cuentas de redes sociales a los menores de 16 años en México puede desplazar su actividad hacia aplicaciones excluidas de la regulación y redistribuir los riesgos que la medida busca reducir, advirtió Meta, ante la discusión abierta por el gobierno federal sobre el acceso de adolescentes a las plataformas digitales. La empresa sostiene que una restricción concentrada en servicios como Instagram o Facebook dejaría fuera espacios como TikTok, mensajería y videojuegos donde los menores mantienen relaciones semejantes.

La discusión alcanzaría a 16.5 millones de personas de entre 6 y 17 años que utilizaron redes sociales en México durante 2025, según un análisis de la Red por los Derechos de la Infancia en México elaborado con la encuesta Endutih del Inegi. Dentro del grupo de 12 a 17 años, 86.5% accedió a estas plataformas durante los tres meses anteriores al levantamiento. Incluso entre los niños de 6 a 11 años la proporción llegó a 36.7%, aunque las principales redes exigen actualmente una edad mínima de 13 años para registrarse.

El gobierno mexicano todavía no ha presentado una iniciativa propia para prohibir las cuentas de redes sociales a menores de edad. La presidenta Claudia Sheinbaum abrió la discusión el 20 de julio, cuando dijo que buena parte de los estudios coloca la referencia en los 16 años y mencionó las experiencias de otros países. El 3 de agosto precisó que el objetivo inmediato consiste en elaborar para el próximo ciclo escolar una propuesta sobre el uso de plataformas y dispositivos dentro de las escuelas. La regulación general de las redes quedaría para una etapa posterior del debate.

Durante la conferencia matutina de la presidenta Sheinbaum, Jonathan Haidt, psicólogo social y profesor de liderazgo ético en la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York, pidió elevar a 16 años la edad mínima para abrir una cuenta y retirar los teléfonos durante toda la jornada escolar. Arturo Béjar, exdirector de Ingeniería de Protección y Cuidado de Facebook, presentó una encuesta interna de Meta según la cual uno de cada cinco usuarios de Instagram de 13 a 15 años se había sentido peor consigo mismo durante los siete días anteriores. Uno de cada ocho reportó haber recibido acoso sexual.

En el Congreso circulan propuestas separadas del proceso anunciado por Presidencia. Una iniciativa de la diputada priista Nadia Navarro Acevedo impediría el registro de menores de 15 años y obligaría a verificar la edad antes de abrir una cuenta. El proyecto limitaría los datos utilizados durante la comprobación y daría 180 días a las empresas para ajustar sus sistemas. México carece actualmente de una prohibición federal general equivalente a la australiana.

El alcance de la restricción

La respuesta de Meta parte de qué servicios quedarían cubiertos. Eliana Pérez Gaffney, gerente de Políticas Públicas de Meta para México, explicó que las definiciones legales acostumbran concentrarse en plataformas basadas en perfiles públicos y publicación de contenidos. Esa delimitación puede excluir aplicaciones donde existen mensajes entre usuarios o comunidades formadas alrededor de un videojuego. También puede quedar desactualizada cuando aparece un servicio con funciones distintas a las descritas por la norma.

“Lo que hemos visto es que las prohibiciones generalizadas redistribuyen el daño en lugar de reducirlo. Los adolescentes emigran hacia plataformas menos reguladas y aparecen nuevos servicios para captar a esos usuarios. La tecnología avanza más rápido que la legislación, por lo que una norma que enumera determinadas redes puede dejar fuera aplicaciones que todavía no existen”, dijo Pérez Gaffney durante un encuentro con medios.

Australia permite contrastar esa afirmación con los primeros resultados de una prohibición en funcionamiento. Desde el 10 de diciembre de 2025, las plataformas comprendidas por su regulación deben tomar medidas razonables para impedir que los menores de 16 años mantengan cuentas. La oficina australiana de seguridad digital comenzó una evaluación de dos años con más de 4,000 niños de 10 a 15 años y uno de sus responsables. Al cabo de tres meses, la proporción con una cuenta en al menos una plataforma restringida bajó de 52 a 42%, mientras el uso de esos servicios descendió de casi 86 a más de 81 por ciento.

La permanencia se explicó principalmente porque muchas plataformas todavía no habían comprobado la edad. El uso de VPN y otras maniobras deliberadas de evasión fue reducido. El estudio encontró al mismo tiempo un aumento de la mensajería y de la frecuencia de los videojuegos en línea. El regulador australiano los considera indicios de una redistribución de la actividad digital cuya relación causal con la ley todavía debe comprobarse.

Antes de la entrada en vigor de la regulación australiana, uno de cada cuatro padres desconocía que sus hijos utilizaban redes sociales. Tres meses después, la proporción llegó a uno de cada tres. La evaluación plantea como posibles explicaciones que los menores oculten con mayor frecuencia su actividad o que los responsables asuman que la ley ya impide el acceso. El seguimiento aún no permite decidir entre ambas hipótesis.

Meta propone trasladar la primera comprobación a la tienda de aplicaciones o al sistema operativo. El dispositivo determinaría una franja de edad y enviaría únicamente esa señal a cada desarrollador, evitando que una persona entregue su identificación a todos los servicios que utiliza. Las descargas realizadas por menores requerirían autorización parental. El mecanismo cubriría las aplicaciones instaladas en el equipo sin depender de que una ley enumere cada categoría.

Brasil adoptó esa arquitectura al reglamentar en marzo de 2026 su Estatuto Digital de la Niñez y la Adolescencia. El decreto brasileño obliga a las tiendas y los sistemas operativos a proporcionar gratuitamente señales de edad. También exige la autorización del responsable antes de la descarga y prohíbe que la señal revele la fecha exacta de nacimiento o la identidad civil. El proveedor de cada aplicación conserva la responsabilidad de adaptar la experiencia después de recibirla.

“Los padres tendrían un solo punto de control. La tienda enviaría una señal que indica la franja de edad y cada aplicación podría colocar al usuario en la experiencia correspondiente desde el primer momento. Eso evita pedir identificaciones en muchos servicios y alcanza también al software que todavía no ha sido creado”, dijo Pérez Gaffney.

Las protecciones que ya existen

La alternativa defendida por Meta trasladaría una parte de la verificación hacia Apple y Google, mientras la plataforma mantendría sus obligaciones sobre los contactos y el contenido. Instagram y Facebook fijan en 13 años la edad mínima para acceder a sus plataformas. La compañía utiliza la fecha declarada por el usuario y modelos de inteligencia artificial que analizan señales ya disponibles, como las felicitaciones de cumpleaños, para identificar cuentas que pertenecen a otra franja.

María Cristina Capelo, líder de Seguridad y Bienestar para usuarios de Meta en América Latina, explicó que las cuentas de Instagram para adolescentes son privadas de forma predeterminada. Los usuarios de 13 a 15 años requieren aprobación parental para reducir las restricciones y sólo pueden recibir mensajes de personas con las que ya están conectados. Las notificaciones se apagan entre las 10 de la noche y las 7 de la mañana.

La supervisión permite que el responsable conozca a quién sigue el adolescente y con qué cuentas intercambia mensajes de manera frecuente, sin darle acceso al contenido de las conversaciones. También recibe una notificación cuando el menor bloquea a otro usuario. Meta reportó en abril de 2025 al menos 54 millones de cuentas de adolescentes activas y dijo que 97% de quienes tenían entre 13 y 15 años mantuvo las configuraciones iniciales.

“El contenido recomendado se ajusta a una clasificación para mayores de 13 años y los padres pueden volverla más restrictiva. También colocamos recordatorios después de una hora y la familia puede reducir el límite hasta bloquear la aplicación. Son momentos de fricción incorporados desde el diseño porque un adolescente de 13 años tiene capacidades distintas de las de una persona adulta”, dijo Capelo.

La plataforma también difumina las imágenes que sus sistemas identifican como posible desnudez cuando llegan mediante un mensaje directo. Para los adolescentes, la protección está activada automáticamente. Si el usuario intenta enviar una imagen de ese tipo, recibe una advertencia sobre la pérdida de control que puede ocurrir después de compartirla. Los menores de 16 años necesitan autorización parental para desactivar esta función.

Capelo reconoció que la inteligencia artificial utilizada para estimar edades puede equivocarse. Cuando un usuario intenta cambiar su fecha de nacimiento de menos de 18 años a una edad adulta, Meta puede solicitar una identificación o una estimación facial mediante Yoti, un proveedor externo. La compañía afirma que analiza información ya disponible y que sus modelos también buscan comportamientos de adultos que siguen de manera predominante cuentas de adolescentes.

Los datos disponibles muestran que fijar una edad mínima puede reducir el número de cuentas sin eliminar el uso de las plataformas. En Australia, la proporción de menores con una cuenta restringida cayó 10 puntos porcentuales durante los primeros tres meses, mientras más de 81% continuó accediendo a esos servicios. La mensajería y la frecuencia de los videojuegos aumentaron en el mismo periodo. El regulador australiano considera que todavía es pronto para establecer una relación causal o medir los efectos definitivos de la ley.

Para México, el resultado dependerá del alcance de la regulación y del lugar donde se compruebe la edad. Una prohibición aplicada únicamente a determinadas redes puede reducir su número de usuarios adolescentes y trasladar parte de la actividad hacia servicios excluidos. El modelo brasileño intenta cerrar esa brecha mediante una señal de edad proporcionada desde el dispositivo. La prueba para cualquier propuesta mexicana será si consigue disminuir la exposición de los menores a riesgos en el conjunto de su actividad digital.

Rodrigo Riquelme

Reportero de Tecnología

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