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Las olimpiadas de robots de China apuntan a fábricas mexicanas
China prueba en Pekín a 2,056 robots humanoides en tareas industriales mientras acelera su despliegue comercial y México, que importó 192 millones de dólares en robots industriales en 2024, tiene a China como su segundo mayor proveedor.

China convirtió esta semana una competencia de robots humanoides en un campo de pruebas para máquinas destinadas a trabajar en fábricas. Los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides reunieron el 22 de agosto en Pekín a 2,056 robots de 666 equipos, con 21 pruebas diseñadas alrededor de situaciones reales que incluyen producción industrial y logística.
México importó 192 millones de dólares en robots industriales durante 2024 y China fue su segundo proveedor, con 33.8 millones de dólares, mientras las autoridades chinas pretenden llevar los humanoides desde las demostraciones hacia operaciones regulares durante este mismo año, según el gobierno chino.
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Las llamadas olimpiadas forman parte de los II Juegos Mundiales de Robots Humanoides, que se celebran hasta el 26 de agosto en el Óvalo Nacional de Patinaje de Velocidad de Pekín. La cantidad de equipos creció 138% respecto de los 280 participantes de la primera edición. El programa pasó de 26 a 51 pruebas y de 487 a 1,301 competencias. Participan equipos procedentes de 16 países y seis continentes, aunque China concentra 641 de las 666 delegaciones inscritas. Entre los participantes locales aparecen 157 empresas y 200 universidades e instituciones de investigación.
Un robot registró 9.39 segundos en los 100 metros durante la apertura, frente a los 21.50 segundos del ganador de la edición de 2025, con lo que rompió el récord mundial del campeón humano Usain Bolt. En los 400 metros, Tiangong Ultra completó el recorrido en 38.15 segundos. Varias pruebas deportivas funcionan ahora de manera autónoma y obligan a las máquinas a percibir el entorno y decidir sus movimientos sin que una persona controle cada acción. Estas capacidades sirven también para caminar dentro de una planta, localizar una pieza o recuperarse de una alteración en el entorno de trabajo.
La transformación más importante del torneo ocurre fuera de la pista. Las pruebas basadas en escenarios aumentaron de seis a 21 y representan más de 40% del programa. Los organizadores construyeron tareas a partir de nueve ámbitos de aplicación que incluyen producción industrial, servicios de hotel y logística. Seis de esas competencias fueron trasladadas a instalaciones reales. Un robot encargado de habitaciones debe entrar en un hotel, acondicionar una cama, retirar residuos y reponer productos. En otras pruebas, las máquinas trabajan dentro de fábricas o realizan operaciones de emergencia.

Caminar o correr permite medir equilibrio y control de movimiento, mientras trabajar durante horas exige manipular objetos distintos, entender instrucciones y completar una sucesión de acciones cuando el entorno cambia. La edición de 2026 fue diseñada alrededor de procesos largos con una lógica semejante a la de un puesto de trabajo. El gobierno de Pekín explicó desde junio que las pruebas abandonarían los escenarios construidos exclusivamente para el torneo y serían trasladadas a fábricas, hoteles y viviendas modelo para evaluar tareas complejas de mayor duración.
De la pista a la fábrica
Este objetivo coincide con una política industrial iniciada en junio por el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China y la comisión gubernamental que administra las empresas estatales. Ambas dependencias ordenaron desarrollar durante 2026 espacios de entrenamiento en condiciones reales para robots humanoides y sistemas de inteligencia incorporada. El programa establece que para finales de año deberán existir aplicaciones verificadas y operaciones regulares en escenarios representativos, junto con capacidad para desplegar máquinas a una escala de 10,000 unidades.
La iniciativa exige que las empresas midan la tasa de éxito de cada operación y el incremento de eficiencia, además de la seguridad y la viabilidad económica. Las soluciones que superen las pruebas deberán replicarse en instalaciones equivalentes. El gobierno incluyó entre los espacios prioritarios las líneas de producción y los almacenes, junto con actividades de mantenimiento y otros servicios. La política incluso propone esquemas de robot como servicio y renta operativa para disminuir el desembolso inicial de las empresas.
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Esta transición ya ocurre en las líneas productivas chinas. UBTECH reportó que más de 80% de sus humanoides de inteligencia incorporada vendidos durante 2025 fueron destinados a manufactura automotriz, logística inteligente, electrónica, semiconductores y otras actividades industriales. La compañía vendió 1,079 robots humanoides de tamaño completo de esa categoría durante el año. Su Walker S2 comenzó la producción y entrega en masa en noviembre.
El robot está siendo entrenado para operaciones que existen también en plantas mexicanas. UBTECH documenta usos en clasificación de componentes para automóviles, inspección de calidad y manipulación de materiales. Su Walker S puede caminar junto con líneas de producción en movimiento, mientras el Walker S2 dispone de un sistema que reemplaza sus propias baterías en aproximadamente tres minutos para prolongar su operación. La empresa ya ha colocado distintas versiones de esta familia en plantas de BYD, NIO y FAW Volkswagen, además de instalaciones vinculadas con Foxconn.
El informe anual de UBTECH permite observar hasta dónde llega esa capacidad actualmente. La compañía advierte que sus máquinas han aprendido a retirar y colocar contenedores, manipular materiales flexibles y efectuar inspecciones mediante cámaras u operaciones físicas. Los robots también pueden conectar y desconectar una pistola de carga durante controles de calidad. La empresa atribuye su progreso a más de 100 millones de registros procedentes de robots que ya realizaron entrenamiento en líneas industriales.
China está intentando producir esas máquinas en cantidades cada vez mayores. En una conferencia oficial sobre la actividad industrial del primer semestre, el Ministerio de Industria informó en julio que más de 230 empresas habían presentado más de 400 productos completos relacionados con inteligencia incorporada. El gobierno espera que la producción anual de estas máquinas supere las 100,000 unidades durante 2026. En Foshan funciona desde marzo una línea automatizada con capacidad anual superior a 10,000 humanoides y un ritmo anunciado de una unidad cada 30 minutos.

Los Juegos cumplen dentro de esa estrategia una función de entrenamiento y comparación. El gobierno municipal de Pekín define el evento como una plataforma para promover aplicaciones, acelerar el desarrollo industrial y reunir a fabricantes con instituciones de investigación. Cada caída, error de manipulación o tarea incompleta genera información sobre las limitaciones de una máquina antes de introducirla en un proceso donde una interrupción puede detener una línea completa. Las competencias basadas en escenarios evalúan precisamente eficiencia y confiabilidad además de la ejecución de cada movimiento.
La ciudad ha construido infraestructura alrededor de esa necesidad de datos. Una base de entrenamiento del Beijing Innovation Center of Humanoid Robotics puede producir más de 500 horas diarias de información procedente de robots que repiten movimientos en espacios semejantes a supermercados y talleres industriales. Cada operación se modifica mediante cambios en la posición o el tipo de los objetos para impedir que el sistema aprenda únicamente una secuencia fija. La instalación calculaba en junio una capacidad anual superior a 150,000 horas de entrenamiento.
México compra robots chinos
México figura en el otro extremo de esa cadena como importador de automatización industrial. Los registros de la Secretaría de Economía muestran que el país compró en el exterior robots industriales por 192 millones de dólares durante 2024 y exportó 18.6 millones. Japón encabezó los proveedores con 44.5 millones de dólares. China ocupó la segunda posición con 33.8 millones, equivalente a alrededor de 18% de las importaciones mexicanas de esa categoría, seguida por Estados Unidos con 29.3 millones.
Las compras se concentran además en estados manufactureros. Nuevo León importó 41.6 millones de dólares en robots industriales durante 2024. Chihuahua adquirió 24.6 millones y Querétaro 21.1 millones. San Luis Potosí registró otros 16 millones. La información mensual más reciente muestra que México importó 18.2 millones de dólares en robots industriales durante junio de 2026, aunque esa estadística todavía no desglosa públicamente el origen de las compras del mes.
Los Censos Económicos 2024 encontraron 1.26 millones de unidades económicas que utilizan alguna herramienta digital. Dentro de ese grupo, 1.2% reportó utilizar robótica avanzada. La cifra corresponde a establecimientos que ya usan herramientas digitales y no representa a todas las empresas del país, por lo que tampoco permite concluir cuántas plantas cuentan actualmente con robots industriales.
Los equipos que México importa actualmente bajo la clasificación arancelaria de robots industriales abarcan maquinaria que puede tener diseños muy distintos y los datos comerciales no identifican humanoides de manera separada.
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Los 2,056 robots reunidos esta semana en Pekín muestran capacidades muy diferentes. Algunas máquinas completan carreras en tiempos inferiores a los registros humanos y otras deben demostrar que pueden organizar una habitación o manipular objetos durante una secuencia prolongada. Para la industria, la segunda capacidad determinará su utilidad económica. Las autoridades chinas han convertido esas limitaciones en el centro de su programa de 2026 mediante entrenamientos en lugares reales y objetivos de despliegue que ya se cuentan por miles.

México todavía no aparece en los anuncios de despliegue de los principales fabricantes chinos de humanoides. Sí aparece desde hace años como comprador de robots industriales y China ya ocupa el segundo lugar entre sus proveedores. Si las máquinas que esta semana compiten en Pekín consiguen trasladar sus capacidades desde las pistas hacia las operaciones económicamente viables, las fábricas mexicanas forman parte del tipo de mercado industrial para el que están siendo entrenadas.
rodrigo.riquelme@eleconomista.mx





