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Tecnología

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Jóvenes profesionales reportan más miedo a la inteligencia artificial que sus jefes: Anthropic

Un estudio con más de 80,000 usuarios de Claude muestra que trabajadores en etapas iniciales perciben un mayor riesgo de desplazamiento laboral por la IA y que esa preocupación crece conforme aumenta la exposición de sus tareas a la automatización.

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Inteligencia artificial. Foto:Shutterstock.

Rodrigo Riquelme

Los jóvenes que apenas entran al mercado laboral cargan hoy con una doble presión. Tienen que aprender a trabajar con inteligencia artificial y, al mismo tiempo, convivir con la sospecha de que esa misma tecnología puede recortar el espacio de los puestos donde antes se formaban.

Un estudio de Anthropic con más de 80,000 usuarios de Claude encontró que los trabajadores en etapas tempranas de carrera expresan más preocupación por el desplazamiento laboral que los perfiles senior, una advertencia que adquiere peso en México por la concentración del empleo joven en ocupaciones urbanas, formales y cada vez más digitalizadas.

La ansiedad frente a la inteligencia artificial aumenta cuando sube la exposición de un trabajo a tareas que ya realizan los modelos, y también crece entre quienes están al inicio de su trayectoria profesional. Anthropic encontró que, por cada aumento de 10 puntos porcentuales en la exposición observada a IA, la percepción de amenaza laboral subió 1.3 puntos porcentuales. Además, las personas ubicadas en el cuartil más alto de exposición mencionaron esa preocupación tres veces más que quienes estaban en el cuartil más bajo.

Riesgo se concentra en empleos de entrada

Esa medición importa para México porque el mercado laboral local sigue combinando un segmento formal con alta exposición tecnológica y una estructura amplia de precariedad e informalidad. En el tercer trimestre de 2025 el país registró 61.3 millones de personas en la población económicamente activa y 59.5 millones de ocupados, mientras la informalidad siguió siendo una característica dominante del empleo.

En paralelo, un estudio del Banco Mundial y la OIT sobre América Latina y el Caribe concluyó que entre 26 y 38% de los empleos de la región están expuestos de alguna forma a la IA generativa y que esa exposición se concentra más en trabajos urbanos, formales, con mayor educación y mayores ingresos. También identificó una inclinación marcada hacia trabajadores jóvenes en sectores con mayor riesgo de automatización.

El temor que detectó Anthropic entre trabajadores jóvenes encaja con la parte del mercado laboral que en México suele fungir como puerta de entrada para profesionistas recién egresados. Son puestos administrativos, financieros, de soporte, análisis, marketing, programación, diseño y operación digital donde la promesa de la IA consiste en hacer más rápido lo que antes absorbía horas de trabajo humano.

El estudio también ayuda a explicar por qué esa ansiedad convive con entusiasmo. En promedio, los usuarios reportaron una mejora relevante de su productividad. Anthropic asignó una calificación media de 5.1 en una escala de 1 a 7, equivalente a un desempeño “sustancialmente más productivo”.

Los mayores beneficios aparecieron en ocupaciones de ingresos altos y bajos, aunque los grupos de management y computación destacaron entre los más favorecidos. El punto decisivo es que la mejora más frecuente vino por la ampliación de alcance y no sólo por velocidad. Entre quienes describieron efectos de productividad, 48% habló de hacer tareas nuevas y 40% de hacer más rápido lo que ya hacía.

De acuerdo con los resultados del estudio, la IA puede elevar el valor de un empleado al darle herramientas que antes requerían más experiencia, más presupuesto o un equipo completo. También puede reducir la necesidad de contratar a alguien para funciones de entrada. El mismo estudio recoge ambas dinámicas. Un usuario la describió como un motor para construir nuevas capacidades. Otro la vivió como una fuerza que endureció las exigencias de su trabajo. Ese cruce resulta especialmente delicado en un país donde el tránsito entre universidad y empleo estable ya era frágil antes del auge generativo.

Productividad al alza, beneficios desiguales

Anthropic trabajó con 80,508 usuarios de cuentas personales de Claude que respondieron preguntas abiertas sobre su uso de la IA y sus percepciones económicas. A partir de esas respuestas, la empresa usó clasificadores impulsados por Claude para inferir ocupación, etapa de carrera, productividad y señales de amenaza laboral. La ocupación pudo inferirse para 39% de la muestra, aunque sólo 11% la mencionó de forma explícita. La etapa profesional se infirió para cerca de la mitad de los participantes. La firma reconoce que el universo está sesgado hacia usuarios activos de Claude dispuestos a contestar una encuesta, y también admite que las inferencias sobre ocupación y carrera pueden equivocarse porque se construyen a partir de pistas contextuales y no de preguntas cerradas.

El estudio ofrece una radiografía de cómo se siente la transición laboral en ocupaciones donde la IA entró de lleno. América Latina comparte varios de los rasgos que hacen más sensible esa transición. El Banco Mundial y la OIT estiman que la transformación productiva derivada de IA generativa podría alcanzar entre 8 y 14% de los empleos de la región, mientras entre 2 y 5% enfrentaría riesgo de automatización plena con las capacidades actuales de esta tecnología. Esa transformación, además, tiende a concentrarse en empleos formales, urbanos, más educados y de mayores ingresos, justo donde se inserta una parte importante de los jóvenes profesionistas mexicanos.

Entre quienes identificaron a un beneficiario de sus ganancias de productividad, los trabajadores senior dijeron mucho más a menudo que ellos mismos capturaban ese beneficio. Entre los perfiles de inicio de carrera esa proporción cayó a 60%, frente a 80% entre profesionales senior. Esto quiere decir que quien tiene experiencia, autonomía o capacidad de decisión suele apropiarse mejor de la productividad adicional. Quien apenas entra al mercado puede terminar entregando más trabajo por el mismo salario o bajo una presión mayor por demostrar que sigue siendo necesario.

Los jóvenes son quienes más necesitan estas herramientas para acelerar su entrada al empleo profesional. También son quienes parecen sentir con más fuerza que la puerta puede cerrarse antes de consolidarse.

En México, donde el empleo formal de alta productividad sigue siendo escaso frente al tamaño de la fuerza laboral y donde la digitalización avanza sobre tareas administrativas, creativas y analíticas, esa combinación puede volverse uno de los temas laborales más sensibles de los próximos años.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx

Rodrigo Riquelme

Reportero de Tecnología

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