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El 68% de las organizaciones mexicanas encuestadas reporta incidentes o señales de riesgo por IA
El 64% de las organizaciones mexicanas encuestadas acepta más riesgo cibernético que hace un año para aprovechar la IA, frente al 56% global, según Sapio Research e Illumio.

Las herramientas de inteligencia artificial ya generan alertas de seguridad dentro de las organizaciones mexicanas que las utilizan. El 68% de las consultadas en un estudio de Sapio Research para Illumio reportó al menos un incidente o señal de riesgo relacionado con esta tecnología durante los 12 meses previos a la encuesta. El indicador incluye recomendaciones peligrosas detectadas antes de ejecutarse.
La investigación reunió respuestas de 1,100 responsables de tecnología y seguridad en diez mercados, incluidos 100 participantes en México. Las entrevistas se realizaron por internet durante agosto y septiembre de 2026. Sus resultados describen las experiencias declaradas por esa muestra y no permiten atribuir la misma incidencia al conjunto de empresas del país.
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El informe aborda una transformación en el uso empresarial de la IA. Las organizaciones están dando a estas aplicaciones permisos para actuar dentro de sus sistemas y ejecutar tareas que antes requerían autorización humana. Esa capacidad puede alcanzar operaciones que mantienen funcionando un negocio, como modificar programas o desconectar una computadora ante una posible amenaza.
Qué comprende el indicador
El 68% registrado en México se encuentra ocho puntos porcentuales por debajo del resultado global, de 76 por ciento. La medición agrupa situaciones de distinta gravedad, por lo que tampoco equivale a una proporción de organizaciones hackeadas.
En la muestra internacional, el problema más frecuente fue recibir una recomendación de IA que habría creado un riesgo de seguridad de haberse seguido, señalado por 35% de los participantes. El documento precisa que la intervención humana permitió detectar esas sugerencias antes de aplicarlas.
“La situación más común fue que una herramienta de IA recomendara acciones de seguridad que habrían creado una nueva exposición al riesgo si se hubieran seguido. Estas recomendaciones riesgosas fueron detectadas porque todavía había una persona involucrada para revisar las acciones sugeridas”, advierte el informe.
Otros problemas implicaron acciones efectivamente realizadas. A escala global, 26% reportó conexiones de herramientas de IA a sistemas sin aprobación del equipo de seguridad. Otro 24% dijo que estas aplicaciones accedieron a información que debía quedar fuera de su alcance.
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La encuesta también contempla amenazas externas. El 31% de las organizaciones consultadas internacionalmente reportó intentos de acceso mediante engaños o suplantaciones elaborados con IA. Una misma organización podía seleccionar varios acontecimientos, de modo que los porcentajes de las distintas categorías no deben sumarse.
El estudio no cuantifica las pérdidas económicas derivadas de esas situaciones ni establece cuántas terminaron en interrupciones de operaciones. Su alcance permite identificar experiencias reportadas y prácticas de supervisión, con diferencias entre una alerta atendida y una acción no autorizada.
Más decisiones delegadas
En México, 64% de los participantes afirmó que su organización acepta más riesgo cibernético que hace un año para aprovechar la IA. El promedio internacional fue de 56%. Esta comparación mide un cambio declarado en la disposición a asumir riesgos, sin demostrar que esa decisión haya provocado los incidentes registrados.
A escala global, 70% indicó que delega decisiones y acciones que un año antes habrían requerido aprobación humana. Además, 62% reconoció haber desplegado herramientas de inteligencia artificial antes de establecer las protecciones adecuadas.
El alcance de esos permisos ayuda a dimensionar las consecuencias posibles. El 32% de los consultados internacionalmente se siente cómodo dejando que la IA investigue problemas de seguridad sin revisión humana. Una proporción igual permitiría que aislara un dispositivo comprometido, lo que significa desconectarlo de la red sin esperar confirmación de una persona.
Una decisión equivocada puede interrumpir actividades legítimas. En sentido contrario, una respuesta insuficiente puede permitir que una amenaza avance, explica el documento.
La supervisión presenta diferencias incluso entre quienes consideran que conocen sus sistemas. Mientras 84% afirmó tener claridad sobre cómo la IA accede a información y recursos, 49% dijo poder observar y auditar cada acción de un agente.
El costo de supervisar
La protección de estas aplicaciones también comienza a reflejarse en los presupuestos. Daniel Liber, responsable de seguridad de monday.com, estimó en entrevista con El Economista que incorporar herramientas para proteger la IA podría elevar entre 10 y 25% el gasto empresarial en ciberseguridad. Se trata de una estimación general del ejecutivo, independiente de la encuesta de Sapio Research.
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En el estudio, apenas 25% de los participantes globales seleccionó la definición explícita de acciones permitidas entre sus dos principales controles. Este mecanismo establece qué operaciones puede ejecutar una aplicación, incluso cuando recibe instrucciones para hacer algo diferente.
Para México, 52% consideró que limitar los accesos de la IA adquiere mayor importancia que intentar anticipar cada amenaza, frente a 69% global. La medición deja pendiente conocer cuánto invierten las organizaciones mexicanas en aplicar esos límites y qué proporción comprueba su funcionamiento mediante pruebas independientes.





