La emergencia sanitaria actual del coronavirus (Covid-19) que se vive desde el 2020, sirvió de catalizador para que más personas en América Latina tuvieran acceso a servicios financieros formales. De acuerdo con un estudio realizado por la firma Americas Market Intelligence (AMI) se estima que la población bancarizada en la región creció 24 por ciento.

Según el análisis, en México, el porcentaje de población bancarizada pasó de 37% en el 2017 a 45% en el 2020; sin embargo, pese a este avance, la inclusión avanzó menos que en otros países como Brasil, donde la cobertura financiera se incrementó a 88%, o Chile, donde aumentó a 82 por ciento.

“Con la mayoría de las empresas cerradas y la movilidad muy reducida, las personas se vieron en una gran necesidad de servicios financieros digitales, en particular tarjetas de débito para poder comprar en línea y el servicio de pago de facturas en línea. Tanto los bancos tradicionales como las fintech aceptaron el desafío de satisfacer esta demanda”, refiere el análisis.

En este contexto, el estudio menciona que, de acuerdo con el último Índice de Inclusión Financiera del Banco Mundial, que data del 2017, la penetración de cuentas bancarias en América Latina se situaba en poco más de la mitad de la población, con una inclusión de 55% de la población, muy por debajo de lo que existe en regiones avanzadas como la zona euro, donde 95.3% de los habitantes está bancarizado.

Sin embargo, debido a la pandemia el escenario cambió. De acuerdo con el análisis de la AMI, en el 2021 las personas no bancarizadas se han difuminado en su mayoría. “A excepción de las zonas rurales y las personas mayores de 65 años, los servicios bancarios están disponibles sin costo y con muy pocas barreras de entrada”.

Pese a este avance, el análisis explica que, si bien los productos digitales impulsaron la bancarización en la región durante el 2020, también hubo disminuciones en diversos métodos de pago.

“La tarjeta de crédito fue la más afectada, ya que los consumidores dejaron de comprar artículos de alto precio y evitaron contraer nuevas deudas. El efectivo también cayó… El débito fue el ganador, casi permaneciendo estable”, destaca el reporte.

El análisis enfatiza que, durante el 2021, los actores de la industria financiera, incluidas plataformas fintech, enfrentan la tarea de mantener el impulso digital que se ganó durante el 2020 y crear comportamientos duraderos.

“Con un gasto reducido de los consumidores y un entorno de pagos más competitivo, el panorama es más desgarrador que nunca, pero también está más preparado para generar oportunidades comerciales digitales”, apunta el informe.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx