El modelo de finanzas abiertas, conocido como open finance, previsto en la Ley para Regular las Instituciones e Tecnología Financiera, o Ley Fintech, también es un catalizador para cerrar la brecha que existe en el país entre el débito y el crédito, indicó Nick Grassi, cofundador de la plataforma Finerio.

En entrevista, Grassi indicó que actualmente muchas empresas de crédito, especialmente del mercado de tarjetas, han comenzado a consolidar su producto no sólo con la información que obtienen de empresas como Buró de Crédito, sino también de los datos obtenidos gracias al modelo de open finance, donde pueden conocer el nivel de ingresos de cada persona, inversiones, y otras cuestiones que les permiten dar financiamiento.

“La brecha entre los que tienen algún señalamiento en buró de crédito y los que tienen tarjetas de débito, se está cubriendo con el open finance. O sea, hay un alto porcentaje de gente que está mal en Buró, pero tiene tarjetas de débito, inversiones, varios tipos de productos que puede dar algún tipo de confianza, cuando tienes un nivel de ingreso regular, y se están utilizando esos datos para poder obtener tarjetas de crédito”, comentó Grassi.

Según Finerio, el open finance es el término que se refiere al principio de intercambio de información financiera no sólo entre bancos, sino con cualquier entidad financiera.

El fundador de una de las plataformas que brindan el servicio de interfaces de programación de aplicaciones, que es una herramienta por la cual se puede intercambiar información entre instituciones financieras, indicó que actualmente en el mercado, especialmente en el de las tarjetas de crédito, comienzan a surgir nuevos jugadores que compiten con las empresas ya establecidas.

“Esto es benéfico para el consumidor final pero también para el que presta, porque tiene la confianza... puede estar más tranquilo al momento de otorgar un préstamo cuando revisa los gastos, o flujo de caja de una persona”, añadió.

De acuerdo con datos del Banco de México, al cierre del 2020, existían 27 millones 679,900 tarjetas de crédito vigentes, una cifra casi 82% menor respecto a los 157 millones 782,610 plásticos de débito existentes al último mes del año anterior.

Grassi recordó que, con la compartición de información entre diversos jugadores, también otros actores que no son del sistema financiero comienzan a entrar al mercado de crédito, por ejemplo, la plataforma Rappi presentó hace poco su tarjeta de financiamiento.

“La primera ola del open banking (en México conocido como open finance), estuvo muy enfocada al débito, con todos los neo bancos y wallets que han surgido, pero ahora se están enfocando a las tarjetas de crédito”, acotó.

Marco normativo, pendiente

Para Grassi, si bien, diversas instituciones comienzan a adoptar el open finance, el gran pendiente es definir el total de la regulación secundaria con el fin de que el modelo sea adoptado e implementado por el sistema financiero en general.

“El open finance es un parteaguas, los bancos en particular están explorando cómo pueden aprovechar esta oportunidad... Estamos viendo interés, pero hay lentitud (para su adopción) por el tema de la publicación de las leyes secundarias”, indicó.

El modelo de open finance, previsto en la Ley Fintech, prevé que las instituciones puedan compartir tres tipos de datos: los financieros abiertos; los agregados y los transaccionales, estos últimos referentes a la información del cliente siempre y cuando éste dé su aprobación.

Proveedores de datos:

Entidades financieras.

Fintech.

Transmisores de dinero.

Sociedades de información crediticia.

Cámaras de compensación.

Receptores de datos:

Entidades financieras.

Fintech.

Empresas del sandbox regulatorio.

Cualquier otro tercero.

Fuente: Ley fintech.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx