En el mercado negro, una guacamaya roja, que es una especie protegida, se puede comercializar en alrededor de 12,000 pesos en México y si se transacciona a nivel internacional, el valor de la operación puede ser de hasta 500,000 pesos, esto quiere decir que los delitos ambientales arrojan grandes ganancias con el riesgo de ser blanqueadas ya sea en el sistema financiero o vía otras operaciones.

Durante una videoconferencia organizada por la Asociación de Prevención de Lavado de Dinero y Delitos Económicos (ASPLDE), Marcos Czacki Halkin, coordinador de Derecho Financiero del Colegio de Abogados, habló sobre los riesgos latentes de los delitos del tráfico de la vida silvestre y los flujos que representan dichos ilícitos, que pueden generar ganancias que van de los 94,000 millones a los 150,000 millones de dólares al año a nivel mundial.

La penalidad por el tráfico de fauna silvestre siempre será menor en comparación con otros delitos, como el tráfico de armas, aunque el impacto económico, daño ambiental y a la humanidad, es mucho mayor”, detalló Czacki Halkin.

El representante del Colegio de Abogados apuntó que, en línea con las tipologías identificadas por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), los sujetos obligados a la legislación en materia de prevención y combate de lavado de dinero o financiamiento al terrorismo deben de identificar las metodologías aplicadas por los delincuentes dedicados al tráfico de la vida silvestre para intentar blanquear sus recursos.

“Puede haber cuestiones que hoy no se están monitoreando en los programas de prevención de lavado que pueden ser relevantes (de los sujetos obligados); por ejemplo, exportaciones a ciertos países como China, que pueden implicar un riesgo, porque China es un país que consume especies animales o las importaciones que llegan de África, también pueden representar un riesgo”, añadió Czacki Halkin.

Hace algunas semanas, el GAFI emitió un reporte relacionado con el lavado de dinero proveniente de actividades de tráfico de la vida silvestre, en el cual pidió medidas más estrictas para combatir los flujos ilícitos provenientes de dicha ilegalidad.

En dicha guía, el organismo recomendó una mayor colaboración entre las distintas autoridades encargadas de combatir el tráfico ilegal de la vida silvestre, como, por ejemplo, entre las unidades de inteligencia financiera de los países con otras agencias del Estado, e incluso autoridades fiscales, con el fin de fortalecer la investigación y el castigo por delitos contra la vida silvestre.

De acuerdo con datos gubernamentales, en México las especies más traficadas son las guacamayas, loros, tucanes, orquídeas, cactáceas, monos, ocelotes, tarántulas y reptiles.

Czacki Halkin puntualizó que este delito es uno de los más rentables en la actualidad debido a la demanda de estas especies tanto en México como en el extranjero, lo que provoca que las cifras por adquirir vida silvestre sean cuantiosas.

“El tráfico de animales es una organización criminal transnacional que genera billones de dólares al año en utilidades”, añadió el especialista.

kg