Luego de la detonación del uso de activos virtuales en el mundo, en México es necesario regular las operaciones que se realicen bajo esta modalidad, con la finalidad de dar certeza jurídica a los usuarios que las realizan.

De acuerdo con Bernardo González Rosas, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), en México es necesario regular a las operaciones de activos virtuales que operan bajo la tecnología de cadena de bloques (blockchain), la cual da transparencia a cualquier movimiento que se realiza.

“Esta cadena de bloques existe en  Internet, y todo mundo puede acceder a ella, es donde operan estas monedas virtuales”, detalló González Rosas ante diputados para explicar el sentido de la iniciativa de Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera, también conocida como Ley Fintech.

Según dicha iniciativa, en los años recientes, el uso de activos virtuales se ha incrementado, así como su aceptación como valor, por lo que es necesario que las instituciones financieras, tanto fintech como tradicionales, puedan operar este tipo de valor con una normativa como lo es la Ley Fintech.

“La iniciativa permite que tanto ITF (Instituciones de Tecnología Financiera) como entidades financieras (tradicionales) puedan operar con estos activos virtuales, entendiéndose éstos como representaciones de un valor digital verificable, que no tienen curso legal pero que generan unidades para su intercambio debido a su aceptación por el público”, se puede leer en la iniciativa de la Ley Fintech, la cual podría aprobarse mañana martes en la Cámara de Diputados y así promulgarse en definitiva.

Para González Rosas, la tecnología blockchain daría certeza a los usuarios de estos activos, pues ésta es transparente y verificable: “Esta tecnología es muy transparente, cualquier persona puede ver quién tiene esos activos virtuales en esa plataforma y cómo se están trasladando de un lugar a otro”.

EL USO DE DOS FORMAS

De acuerdo con las autoridades, los activos virtuales (tales como el bitcoin, Ethereum o ripple, entre otros) en México y en el mundo tienen dos maneras de uso: de inversión y para transmitir valores.

“Los activos virtuales se han vuelto, para algunas personas, como medios en lo que están invirtiendo pero también medios de intercambio y de transmisión de valores”, detalló González Rosas.

En México, las operaciones de activos virtuales podrían usarse previa autorización del Banco de México, siempre y cuando se entienda que éstos son “representación de valor registrada electrónicamente y utilizada entre el público como medio de pago para todo tipo de actos jurídicos”.

“Dichos activos virtuales serán determinados por el Banco de México mediante disposiciones de carácter general”, se puede leer en la iniciativa que está por aprobarse en la Cámara de Diputados.

SERÍA ACTIVIDAD VULNERABLE

En caso de que se apruebe dicha iniciativa, promovida por el gobierno federal, en particular la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el intercambio de activos virtuales sería considerado como una actividad vulnerable ante el lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.

Se tiene que “reformar la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita para añadir como actividad vulnerable el ofrecimiento habitual y profesional de intercambio de activos virtuales”, se explica en la iniciativa de la Ley Fintech.

En México existen diferentes organizaciones virtuales que ofrecen la adquisición e intercambio de activos virtuales, las cuales, de aprobarse la iniciativa, tendrán que someterse a la supervisión y vigilancia de las autoridades financieras.

De acuerdo con diferentes plataformas en Internet, en el mundo existen alrededor de 1,500 monedas virtuales, cifra que se podría aumentar con el nacimiento de más activos de este tipo destinados a fines específicos, tales como financiar proyectos productivos o de bienes raíces.

En México, la Ley Fintech “pondría el parteaguas para regular a este tipo de actividades”, además de las instituciones de financiamiento colectivo (crowdfunding) y las de fondos de pago electrónico”.

fernando.gutierrez@eleconomista.mx