“Es Caja Huastecas”, así lo dijo una fuente cuando se le cuestionó el nombre de la sociedad cooperativa de ahorro y préstamo (socap) afectada, de las cinco instituciones financieras detectadas, por el reciente ciberataque relacionado con el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) que podría arrojar un monto sustraído del orden de 300 millones de pesos.

La fuente, conocedora del tema y quien pidió el anonimato por el hermetismo que existe alrededor de éste, agregó que se trata de una sola transferencia de un monto menor. Extraoficialmente se sabe que dicha transacción; por ende, el daño, no rebasa 1 millón de pesos a esta socap.

El Banco de México aclaró que este ataque no afectó los recursos de los clientes o socios de las cinco entidades afectadas (tres bancos, una casa de bolsa y una socap), pues es dinero de los mismos participantes (las instituciones); sin embargo, este discurso no cabe en el entorno de una cooperativa de ahorro y préstamo.

Lo anterior, toda vez que las socaps son organizaciones reconocidas por la autoridad como parte del sector social al ser entidades sin ánimo especulativo y sin fines de lucro. Esto hace que los mismos socios (no clientes) de una entidad de este tipo sean los que dirijan el destino de la organización que les provee servicios financieros y si existen pérdidas, todos pierden; si hay ganancias, todos ganan.

Una sociedad cooperativa de ahorro y préstamo al presentar pérdidas priva a sus socios de gozar de beneficios, caso contrario cuando arroja ganancias. Cuando una entidad de este tipo genera utilidades, sus socios pueden acceder a mejores condiciones respecto a las tasas pasivas como activas, así como a servicios extras como ayudas por gastos funerarios, útiles escolares, entre otros.

Entonces, este ciberataque a Caja Huastecas si bien no fue de una cantidad importante, comparada con el total del robo conjunto a las cinco instituciones, sí perjudica su balance; por lo tanto, a sus más de 66,555 socios. sin embargo, no se sabe de qué manera, pues hasta el cierre de esta edición la dirección de esta entidad cooperativa no respondió a la solicitud de este medio sobre su postura al respecto.

Caja Popular Las Huastecas fue autorizada para operar bajo el amparo de la ley para Regular las Actividades de las socaps en diciembre del 2009. Dentro de las 157 entidades de este tipo autorizadas para operar, esta organización no tiene ni 1% de participación en el sector.

Es de las cuatro cooperativas de ahorro y préstamo conectadas al SPEI, desde el 2014 comenzó a ofrecer este servicio a sus socios, muchos de ellos ubicados en zonas serranas.

Esta entidad ofrece servicios financieros en comunidades, donde existe poca infraestructura bancaria. Sus 34 sucursales se ubican en Hidalgo, Guanajuato, Querétaro, Tamaulipas y San Luis Potosí.

En 26 municipios, de los 31 donde opera, más de la mitad de su población se encuentra en condiciones de pobreza, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social.

Por ejemplo, en el municipio de Tepehuacán de Guerrero, Hidalgo, donde tiene una sucursal, 83.4% de su población se encuentra en condiciones de pobreza.

Lo cierto es que ete ciberataque afectó a una organización sin fines de lucro de y para muchas personas en condiciones de pobreza, sin que hasta el momento se haya identificado a los culpables.

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