Chile se encamina a aprobar un tercer retiro anticipado de los fondos de pensión privados, medida que cuenta con amplio apoyo popular tras la crisis económica por la pandemia y ante crecientes críticas contra el gobierno de Sebastián Piñera por ayudas tardías y selectivas.

Reflejo del descontento que despierta este tema, el martes en la noche hubo cacerolazos, barricadas, ataques a comisarías y enfrentamientos con carabineros en comunas pobres, de clase media e incluso de las más acomodadas de Santiago, en rechazo a la decisión del gobierno de intentar frenar este tercer retiro de fondos de pensiones a través del Tribunal Constitucional (TC).

“¿Cómo vamos a ayudar a miles de personas de clase media que hoy día no tienen para pagar los gastos más básicos? Yo creo que mi gobierno comete un error; lo invito a reflexionar, todavía hay tiempo”, dijo Mario Desbordes, precandidato presidencial del oficialista partido de centro derecha Renovación Nacional.

El TC ya falló en contra de la iniciativa parlamentaria en el segundo retiro y que terminó por aprobarse tras ser impulsada en otro proyecto de ley por el Ejecutivo.

Estos fondos de pensiones, eje central del descontento social que desató el estallido en las calles en octubre de 2019, se crearon en plena dictadura de Augusto Pinochet, para instaurar por primera vez un sistema de capitalización completamente individual.

Al cabo de 40 años de funcionamiento son blanco de críticas al entregar montos de jubilación incluso más bajos que el salario mínimo, cobrar altas comisiones y servir de base para el financiamiento de los principales grupos económicos del país.

Votación clave

En una sesión especial, el Senado votará el jueves la iniciativa que permitiría, por tercera vez en nueve meses, un retiro anticipado de hasta 10% de los fondos de pensiones, con altas probabilidades de ser aprobada al contar con el apoyo tanto de parlamentarios de la coalición de gobierno como de la oposición, tal como ya ocurrió en la Cámara de Diputados, donde se impuso por una amplía mayoría de 122 votos a favor, 20 en contra y cuatro abstenciones.

De aprobarse, casi la mitad de los afiliados al sistema quedará con sus cuentas en cero y se reducirá en cerca de 30% el monto total futuro de las pensiones.

Chile, uno de los países mejor preparados para hacer frente a la pandemia en América Latina, por su bajo nivel de deuda y altos ahorros fiscales, ¿qué sucedió para que los retiros de fondos de pensiones se convirtieran en una práctica habitual?

“Fue una decisión no reconocida del gobierno de hacer esto, porque cuando llegó la pandemia no estuvo dispuesto a hacer los gastos necesarios para ayudar a la población”, explicó Hassan Akram, académico de la Universidad Diego Portales.

En marzo del 2020 Chile mantenía en dos fondos soberanos cerca de 23,000 millones de dólares, como un seguro para hacer frente a situaciones de déficit.

El gobierno afirma que se ha destinado cerca de 10% del PIB chileno (unos 20,000 millones de dólares) en ayudas, pero expertos aseguran que sólo un quinto de esos recursos ha ido directamente a los bolsillos de los más afectados.

Con elecciones de alcaldes, concejales, gobernadores y las constituyentes programadas para el 15 y 16 de mayo, y la presidencial y parlamentaria en noviembre, apoyar los retiros le ha dado buenos réditos a los candidatos políticos, abriendo paso en algunos casos al populismo en un país hasta ahora ajeno a esta tendencia política.

Presionado por el avance del tercer retiro, Piñera anunció el lunes la ampliación del Ingreso Familiar de Emergencias (IFE) a 13.5 de los 19 millones de habitantes del país, que recibirán un bono de 100,000 pesos (143 dólares) mensual durante un trimestre.

“Comprendemos las carencias y dolores que están sufriendo las familias vulnerables y muchas de clase media”, afirmó el mandatario, que se abrió también “a buscar acuerdos para aumentar la recaudación tributaria, incorporando mayores esfuerzos de los grupos de mayores ingresos”.

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