BBVA México tiene la certeza de que, derivado de la pandemia del coronavirus, se registrará una de las recesiones más grandes a nivel global, y en el caso de México, hasta ahora, el pronóstico es que la economía tenga una caída de 4.5% en el año dadas las afectaciones que se empiezan a ver en algunos sectores.

Asimismo, señaló que urgen acciones económicas y fiscales para limitar las consecuencias de la pandemia.

“Se requieren como nunca antes medidas para limitar las consecuencias económicas de la pandemia sobre las personas, empezando por las más desfavorecidas. Los objetivos fiscales deben pasar a un segundo plano”, afirmó Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA México.

En videoconferencia enfatizó que una contracción del Producto Interno Bruto es inevitable, por lo que las decisiones que se tomen ahora determinarán qué tan profunda será y qué tan pronto podría darse una recuperación. “Entre más fuertes, rápidas y contundentes sean las medidas (que pueden llegar hasta un encierro nacional), menos será la expansión del virus, por tanto, menor el impacto económico en el mediano plazo”.

Priorizar a las personas sobre el superávit, sugiere

En este sentido, el economista de BBVA puntualizó que se requieren estímulos fiscales bien dirigidos, priorizando los grupos de personas más afectadas y desfavorecidas, e hizo énfasis en que en momentos como el actual, los superávits primarios y la estabilidad de la deuda pública no son lo más importante y deben pasar, temporalmente, a segundo plano. “Una política fiscal contracíclica será indispensable”.

Entre las medidas que plantea BBVA destacan la realización de transferencias de efectivo, tanto a personas que han perdido su empleo, como a aquellas que dependen de su ingreso diario para vivir.

También, agregó Serrano, se requieren estímulos fiscales a empresas, priorizando las pequeñas y medianas y las de los sectores más afectados.

“A diferencia de las personas, los estímulos debieran ser en la forma de créditos, posposición de pagos de algunos impuestos y no transferencias directas. Estos apoyos, principalmente para las empresas más grandes, deberían condicionarse a que se utilicen principalmente para no despedir empleados y mantener a flote la empresa y no para otros fines”.

De igual forma, propuso que haya una resignación de partidas presupuestales dirigidas a proyectos de inversión no rentables, para adquirir materiales y provisión de servicios médicos adecuados a las necesidades de atención hospitalaria, derivadas de pacientes con el Covid-19, y después la mejora de la infraestructura.

También planteó atacar frontalmente el problema de Petróleos Mexicanos (Pemex), ya que con la caída en los precios internacionales del crudo, todas las empresas del mundo se verán afectadas, además de que varias desaparecerán. “Pemex no escapará a esta realidad; sus pérdidas serán mucho mayores a las observadas en los últimos años”.

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