Las dos filiales se han mantenido apartadas del mercado internacional de deuda por la inestabilidad. México romperá el fuego con una colocación de hasta 750 millones de dólares.

BBVA está decidido a regresar a los mercados de capitales en Turquía y México por mucho que los analistas señalen estos dos países como los más preocupantes para el banco por los riesgos políticos y económicos que encara cada uno de ellos. La entidad considera que la congelación de las emisiones internacionales de deuda de sus filiales provocada por la inestabilidad ha durado demasiado y está dispuesta a lanzarse al mercado para reforzar tanto el capital como la liquidez de sus participadas.

El mayor riesgo a la baja [para BBVA] está en las preocupaciones sobre las perspectivas políticas y económicas en México y Turquía", señalaron los expertos de Barclays en su último informe sobre la firma. El banco presidido por Carlos Torres está decidido a desafiar estas previsiones.

Así se lo ha hecho saber a los analistas. BBVA tiene en su agenda tres emisiones de deuda pendientes de realizar antes de que termine el año. Una la hará desde la matriz y será de bonos sénior no preferentes. Las otras dos están asignadas a México y Turquía, dos de los países que más ingresos y beneficios aportan al banco. De hecho, la filial mexicana es el principal mercado de BBVA: con 1,287 millones de euros, generó el 42.1% del beneficio neto en el primer semestre. De Garanti procedieron 282 millones, el 9.2% del resultado del grupo.

La primera emisión llegará desde el país norteamericano. El banco tiene todo listo para colocar en el momento más propicio hasta 750 millones de dólares en deuda subordinada, según aseguran fuentes financieras, lo que permitirá apuntalar su liquidez y también su solvencia, ya que estos instrumentos computan como capital Tier 2.

Será la primera emisión internacional de la filial mexicana desde enero del 2018, lo que implica 20 meses fuera del mercado, donde solo ha apelado al circuito local. El cambio en el Gobierno y algunas decisiones de la nueva administración que no han gustado a inversores y han generado inestabilidad y condiciones poco propicias para vender deuda.

Ahora, sin embargo, BBVA acaba de lanzar una oferta para recomprar varias emisiones de deuda subordinada que han dejado de computar como capital y quiere reemplazarlas con una nueva colocación que hará en cuanto se den las condiciones apropiadas.

Congelación forzosa

El alejamiento de los mercados en Turquía es incluso más largo. A pesar de que la política de BBVA es que cada filial tiene el deber de autofinanciarse y de conseguir los fondos para pagar sus compromisos y afrontar su día a día de forma independiente y sin recurrir a apoyos externos, Garanti lleva desde mayo de 2017 sin apelar al mercado de deuda internacional.

La crisis turca y el desplome de la lira se han interpuesto entre los inversores y la filial de BBVA, que ha buscado otras vías para lograr financiación. Los préstamos bancarios o la venta de instrumentos garantizados en el mercado local han sido la respuesta. Ahora, cuando la economía del país parece dar un respiro y la divisa se aleja de los mínimos, el banco ha decidido que ha llegado el momento de volver a intentarlo.

BBVA ha cuidado especialmente la situación de su banco en Turquía desde que estalló la crisis, hasta el punto de que es la filial que más acopio de liquidez y de financiación ha hecho para hacer frente a cualquier imprevisto, como demuestran las ratios que miden estos parámetros. Sin embargo, también es la filial que más vencimientos pendientes tiene para este año, con compromisos de 3,200 millones de euros, frente a los 1,600 millones que le quedan por pagar a la matriz y los 500 millones de Estados Unidos, por ejemplo, según datos oficiales.

Con las tres emisiones que BBVA tiene previsto hacer antes de que termine el año, el banco pondrá fin a un ejercicio intenso en colocaciones de deuda. La matriz ha realizado cinco en lo que va de 2019. Ha vendido CoCos (por partida doble), deuda sénior no preferente (también en dos ocasiones) y bonos subordinados. En total, la suma asciende a más de 4,660 millones de euros.

A esta actividad se añade la primera emisión del año de una filial. La encargada de abrir el fuego ha sido Estados Unidos, que a finales de agosto vendió 600 millones de dólares en deuda sénior para hacer frente a sus necesidades de financiación con una emisión a cinco años en la que abonó un cupón del 2.5 por ciento.

En México y Turquía la rentabilidad que exijan los inversores será más alta. En el primer caso, porque en el país norteamericano la colocación prevista es de subordinadas, una deuda que tiene más riesgo y, por tanto, debe pagar mayor rentabilidad. En Turquía, la razón está en el ráting de Garanti, el peor entre las filiales de BBVA, solo empatado con Argentina.