Estamos a pocos días de iniciar el último trimestre de un año sui generis, con inversionistas que continúan enfrentando más interrogantes que respuestas en torno al coronavirus. A pesar de ello, se ha mostrado durante el tercer trimestre un mayor apetito por el riesgo, motivado, principalmente, por los fuertes estímulos fiscales y monetarios, así como por los programas de reapertura económica. Probablemente el cuarto trimestre sea uno de definiciones importantes en muchos frentes, entre los cuales destacan: la viabilidad de una mayor respuesta de política económica, el éxito que puedan tener empresas farmacéuticas sobre una posible vacuna, así como las elecciones en Estados Unidos.

Se han cumplido seis meses de aquel día en que la OMS declaró al Covid-19 como pandemia y todavía existe una innegable irresolución sobre las secuelas en la economía global, tal como lo publicó el 16 de septiembre la OCDE en su documento “Coronavirus: viviendo con incertidumbre”. Los datos económicos más recientes sugieren que lo peor tuvo lugar en el segundo trimestre del año. Ahora, las dudas principales se centran en la recuperación económica que, a juzgar por el comportamiento de los índices accionarios, se espera que sea muy distinta entre regiones o países. Aquí recae la importancia de algunos temas que estaremos observando a partir de la próxima semana.

¿Existe más espacio para estimular la economía por el lado de políticas públicas? Después de la fuerte respuesta de política económica (fiscal y monetaria) en el mundo, pareciera que tanto gobiernos como bancos centrales comienzan a ver limitado su margen de maniobra. Un claro ejemplo es Estados Unidos. Del lado monetario, el Banco de la Reserva Federal ha advertido que probablemente tendremos un escenario de tasas de interés bajas hasta 2023 y condiciones monetarias laxas hasta que se requiera. Esto ha servido hasta el momento para moldear expectativas, pero en algún momento se requerirá más. En estos momentos existen dudas sobre mecanismos adicionales que pudiera utilizar en caso de ser necesario. Del lado fiscal, se mantiene el impasse entre los legisladores para alcanzar un acuerdo sobre un nuevo paquete de estímulo.

Ante tal complejidad, será muy interesante analizar la próxima comparecencia del presidente Powell y el secretario Mnuchin en el Senado, así como las negociaciones entre Demócratas y Republicanos. De manera general, una situación similar se vive en el mundo. En el caso de México, la SHCP presentó recientemente ante el Congreso el proyecto de Paquete Económico 2021, cuyo contenido reitera el margen limitado para la política fiscal. Por su parte, Banxico probablemente recortará su tasa de referencia el 24 de septiembre, pero alcanzando con ello el fin del ciclo de relajamiento monetario.

Otro aspecto fundamental es la vacuna. En la actualidad se percibe una mayor esperanza en los mercados financieros ante los avances que han alcanzado algunas empresas farmacéuticas como AstraZeneca, Pfizer o Moderna. Las próximas semanas serán cruciales por los resultados de las etapas de prueba finales. La vacuna es probablemente la variable más relevante dentro de la función de recuperación económica, ya que de ella dependerán los ajustes que hagan los individuos, empresas y gobiernos en sus patrones de consumo, estrategias de inversión y planes de negocio, entre muchos aspectos más.

Finalmente, otro tema que no podemos dejar de lado es el proceso electoral en Estados Unidos. El 29 de septiembre tendrá lugar el primero de tres debates presidenciales, que probablemente serán cruciales para las aspiraciones de los candidatos Trump y Biden.

El autor es director ejecutivo de Análisis Económico y Estrategia Financiera de Mercados de Grupo Financiero Banorte. Las opiniones expresadas en este documento son de exclusiva responsabilidad del autor y no representan la opinión del Grupo Financiero Banorte ni sus subsidiarias o filiales.

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