En un artículo que publicó en enero de 2017, George Soros expresó que las sociedades abiertas están en crisis, y diversos tipos de sociedades cerradas (desde dictaduras fascistas hasta estados mafiosos) están en ascenso. Para él, la única explicación es que los líderes electos no consiguieron satisfacer las legítimas expectativas y aspiraciones de los votantes, y que este fracaso llevó al desencanto de los electorados con las versiones de democracia y capitalismo imperantes. “En resumidas cuentas, muchos sintieron que las élites les habían robado la democracia”.

Ese análisis, para el que fue necesario hacer un preámbulo de su vida (“un judío húngaro de 86 años, naturalizado estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial. A muy temprana edad, aprendí la importancia que tiene el tipo de régimen político en el que uno vive….”) puede ser el marco para entender el porqué de En defensa de la Sociedad Abierta, un libro en el que reúne una colección vital de sus conferencias y escritos, algunos inéditos, que tratan sobre una amplia gama de temas como: los peligros que representa la inteligencia artificial en manos de gobiernos autoritarios como China y Rusia; lo que Soros llama su “filantropía política”; la historia de las Open Society Foundations y de la Central European University (una de las mejores instituciones en ciencias sociales en el mundo y un bastión de la defensa de la libertad académica); su teoría sobre el auge y caída de los mercados financieros y sus implicaciones políticas, y las amenazas que enfrenta hoy la Unión Europea.

En el capítulo 6, el último de este libro, Soros presenta una versión condensada de un artículo que publicó en el Journal of Economic Methodology (13 de enero de 2014) que le llevó a la conclusión de que desde el colapso de 2008 ha habido un amplio reconocimiento, tanto entre los economistas como el público en general, de que la teoría económica ha fallado pero no hay conceso sobre las causas y el alcance de este fracaso. También dice que el nuevo paradigma está destinado a ser muy diferente del que falló; “no puede ser atemporal; debe reconocer que algunos cambios no son recurrentes, mientras que otros presentan regularidades estadísticas. Además, la teoría económica no podría aislarse de otras disciplinas y de la realidad. Puede haber espacio para una serie de paradigmas que vinculen la economía con otras disciplinas como la ciencia del clima”. Soros, ahora con 90 años, concluye que no podrá desarrollar esas ideas debido a su edad, “mis años creativos casi han terminado…”. En defensa de la sociedad abierta nos da una idea del polémico Soros, quien distinguió “dos clases de regímenes políticos: aquellos donde la gente elige a sus líderes para que estos velen por los intereses del electorado y los otros, donde los gobernantes tratan de manipular a sus súbditos en beneficio propio”.

*De George Soros, Editorial: Paidós, 2020