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Aulas sin pantallas, el día que se apagó el celular
La directora de la Escuela Secundaria Técnica # 31 asegura que no hubo resistencia del alumnado para acatar la decisión y que no se aplican sanciones o castigos a quienes son sorprendidos usando su celular.

A partir del 3 de noviembre se restringió el uso de pantallas en las escuelas de todo el país.
Las siete ya van a dar y eso hace que los alumnos de uniforme café oscuro y claro apuren el paso.
Los que son acompañados por sus madres hasta la puerta de la Escuela Secundaria Técnica # 31 “Ing. Roberto Medellín Ostos”, reciben un beso de despedida.
De los 907 educandos a que asciende la matrícula, quienes deciden asistir a clases portando su teléfono celular lo tienen que apagar y guardar porque en esta escuela está prohibido su uso desde que inició el ciclo escolar 2026-2027, el pasado 31 de agosto.
Por eso ayer, cuando por órdenes de la Secretaría de Educación Pública (SEP) entró en vigor el “Acuerdo número 09/09/26 para garantizar los derechos de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en la interacción, uso responsable y seguro de los dispositivos digitales personales, así como de tecnologías de aprendizaje en las escuelas públicas y particulares del Sistema Educativo Nacional”, en la Técnica 31 no hubo sorpresa; fue un día ordinario.
La prohibición del uso de celulares durante toda la jornada escolar “ampliada de un solo turno”, que inicia a las siete de la mañana y termina a las tres de la tarde, se decidió por acuerdo del colectivo escolar, con autorización expresa y firmada por los tutores.
“¿Por qué se decidió? Porque sí habíamos detonado que estaba siendo una situación que no estábamos controlando adecuadamente dentro del plantel. El uso del celular estaba distrayendo demasiado a nuestros alumnos y estaba generando violencia y estaba generando problemas más allá de lo que era el ámbito de aquí del plantel.
“Nos dedicábamos a atender asuntos que habían sucedido por las tardes, en las casas, y venían aquí los niños con los videos, con las fotos. Entonces, nosotros dijimos, como colectivo, ‘no podemos controlar esto y vamos a tener que restringirlo’. Lo hablé con los padres de familia en las juntas de inicio (del ciclo escolar) y los papás estuvieron totalmente de acuerdo. Hicimos comunidad con ellos, porque también los papás ya se habían dado cuenta que el uso del celular estaba trastornando la vida saludable de sus hijos”, responde Luz del Carmen Pastor Monterde.
En entrevista con El Economista, la directora de la escuela asegura que no hubo resistencia del alumnado para acatar la decisión y que no se aplican sanciones o castigos a quienes son sorprendidos usando su celular.
“Nosotros no sancionamos a nadie. Estamos para orientar, para formar. Te recojo el celular y a la salida te lo doy. Punto. No pasa nada. Si tienes una emergencia, pues ven y llama aquí, aquí (en la oficina de la dirección) está el teléfono disponible”.
Reconoce que habrá que esperar para ver si la decisión se refleja en mejores calificaciones del alumnado.
“Vamos paso a paso. ¿Es difícil para los alumnos? Sí es difícil para ellos, porque la telefonía celular es una droga adictiva, pero lo entienden”.
A dos meses de la aplicación de las nuevas reglas, evalúa que está “más tranquila’’ porque dejó “de tener denuncias. Ya no está aquí la policía cibernética checando de dónde salieron los videos de mi plantel’’.
En 2024, revela, “tuvimos problemas fuertes; verdaderamente fuertes. Videos en sanitarios, grabaciones… Ya no tenemos eso’’.
“Los chicos ya saben que están en un espacio donde no van a utilizar el celular; entonces, ya no tienen esa necesidad de estar scroleando ni de estar revisando redes sociales”…

