Quien fuera la primera fiscal anticorrupción de Baja California, Olga Elizabeth Ojeda Mayoral, designada apenas el 19 de diciembre pasado, renunció al cargo, por lo que ya son tres las entidades (Baja California, Baja California Sur y Ciudad de México) que carecen de esta figura clave para el combate a la corrupción.

A través de un documento dirigido al presidente del Congreso local, la exfuncionaria señaló que crear la Fiscalía Anticorrupción “desde cero” fue una tarea agotadora al no contar con los recursos suficientes.

“Sin querer dar consejos a nadie, soy de la idea de que primero se debe crear la Fiscalía Especializada para el Combate a la Corrupción y, después, buscar al fiscal. No a la inversa”, expresó a través de su carta de renuncia.

Y añadió: “No quiero quedar mal con la confianza que me dispensó el gobernador del estado (Jaime Bonilla) ni con el Poder Legislativo, motivo por el cual he decidido presentar mi renuncia irrevocable como fiscal especial para el combate a la corrupción del estado de Baja California y continuar apoyando desde otras trincheras”.

La exfuncionaria detalló que se retiraba del cargo ya que la Fiscalía que encabezaba carece de infraestructura, recursos y personal.

“A pesar de que recibí apoyo, simpatías y promesas, las realidades de crear la infraestructura, reclutar personal técnico y administrativo han sido una tarea agotadora sin que hasta el momento se vislumbre a corto plazo la posibilidad de iniciar las actividades propias de la fiscalía”, agregó en la misiva con fecha del 29 de enero del 2020.

Según medios locales, Elizabeth Ojeda Mayoral no contaba con oficina propia para poder despachar, además de sólo contar con un abogado como asistente.

En BC, la figura de la fiscalía anticorrupción es un organismo autónomo a la Fiscalía del estado. Ojeda debía permanecer en el puesto por cinco años.

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