Lo primero que tiene que reconocer el gobierno es que la Cuarta Transformación del país no podrá alcanzar los objetivos que pretende si no toma en cuenta al 51% de su población: las mujeres, asegura Friné Salguero.

La Directora Ejecutiva del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir expuso en entrevista con El Economista que el Ejecutivo deberían ver la coyuntura que se abrió con la marcha del 8 de marzo y el paro de mujeres del 9, como una oportunidad para escuchar a las mujeres y ver qué tipo de acciones tienen que tomar para garantizar su seguridad y el ejercicio de sus derechos.

Este movimiento tendría que representar una gran oportunidad para que este gobierno tome el tema y ponga sobre la mesa acciones completas que puedan abonar a la igualdad de derechos.

—¿Y si el gobierno no hace nada?

—Tendremos que trabajar con las otras esferas (de la sociedad). No dejaríamos de ser críticos ante esa postura, ni de demandar y exigir nuestros derechos desde las sociedades: la organizada y la de a pie.

La directora de Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, que desde el inicio de este siglo ha contribuido al fortalecimiento de liderazgos con perspectiva de género, consideró que lo que se logró con las movilizaciones del 8 de marzo y el paro del día 9, fue visibilizar que la demanda por los derechos de las mujeres es legítima y que viene por y para las mujeres.

Además, se logró tomar el espacio público, en momentos en el que el espacio cívico está cerrado.

En esas condiciones, agregó, el movimiento feminista es uno de los pocos que sigue demandando genuinamente sus derechos. Eso, lo que demuestra es que no se trata de una manifestación politizada, sino genuinamente de las mujeres.

Desde su perspectiva, se abrió una coyuntura social y política en la cual ya no es posible seguir negando la exigencia del alto a la violencia y la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

Friné Salguero considera que el paro nacional de mujeres fue una forma de visibilizar las causas de la situación de desigualdad en la que viven las mujeres de manera cotidiana. “Fue decir qué pasaría en un país sin mujeres, qué pasaría en un país dónde nos están matando todos los días sin nosotras”, dijo.

El paro se visibiliza incluso en las mujeres que no pudieron parar. Por ejemplo, las enfermeras que no se pudieron dar el lujo de no asistir a sus labores, precisamente porque era un privilegio poder parar. “Esa es una forma de valorar y revalorar cuál es la contribución de las mujeres a la sociedad”.

El movimiento no busca el privilegio de las mujeres

—¿Ya no hay forma que las cosas sigan igual?

—Lo primero que debe quedar claro es eso: no hay manera de que las cosas sigan igual. Creo que es un despertar de las conciencias. Lo que pudimos ver es lo más difícil de lograr, que es tratar de hacer un cambio cultural y poner ahí en el espacio de las agendas sociales, públicas, personales, temas que antes no se tocaban, y eran invisibilizados. Gestionar ese cambio cultural ha sido un gran mérito del movimiento feminista, al que se le han sumado las mujeres de a pie, las jóvenes, las estudiantes y todas las demás mujeres.

—¿Qué pasa con aquellos hombres que dicen ya me quedó claro que están hartas, Entiendo y valoro lo que aportan? ¿Es momento de qué?

—Es momento de reflexionar cual es el estado de privilegio que les ha otorgado el sistema patriarcal y empezar a trabajar por la equidad. Que sea un espacio de reflexión donde puedan reconocer su privilegio en un sistema patriarcal y que trabajen por la equidad en todos los espacios donde están y reconocer que hasta los que se dicen muy progresistas contribuyen de repente a recrear los micromachismos, con chistes misóginos, cuando se burlan de una compañera, cuando están cosificando a las mujeres.

—¿Y para aquellos que se sienten amenazados o temerosos?

—Tienen que reconocer que el movimiento no busca el privilegio de las mujeres, sobre los hombres, sino que busca sociedades más igualitarias, más equitativas y, por lo tanto, más felices. Que se sumen al movimiento, porque lo único que va a ocasionar el temor es que se paralicen.

—¿Cómo quedan las organizaciones de la sociedad civil que tienen como causa la defensa de los derechos de las mujeres? y ¿Qué van a hacer con esa ola que levantaron?

—Seguir trabajando, como siempre, porque nunca hemos dejado las agendas.

Friné Salguero, como muchas mujeres, sigue empujando la causa de ellas y no está sola.

diego.badillo@eleconomista.mx