Mérida, Yucatán. La solemnidad ganó en el tercer y último debate presidencial. Los cuatro candidatos lanzaron baterías de propuestas en materia de economía, pobreza, desigualdad, ciencia, salud y medio ambiente. Presentaron el diagnóstico pero no quedó clara la medicina. En su última presentación conjunta ante los electores, prevalecieron los ataques y las acusaciones mutuas por actos de corrupción.

En el Gran Museo Mundo Maya de esta ciudad, el panista Ricardo Anaya aprovechó el escaparate para desmarcarse de la red de lavado de dinero que se le acusa con los hermanos Manuel y Juan Carlos Barreiro. Se dijo víctima de una persecución porque promete enjuiciar al presidente Enrique Peña Nieto por actos de corrupción como la Casa Blanca. Y fue más allá, al prometer también llevar a la justicia al candidato del PRI, José Antonio Meade, a quien involucró en el escándalo de Odebrecht.

“Quiero decir con toda claridad: yo sí los voy a llevar ante la justicia. No van a quedar sin castigo. Tú y tu jefe van a enfrentar la justicia, porque eso es lo correcto”, sentenció.

Anaya Cortés también debatió a duelo con el puntero de las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, a quien acusó de favorecer cuando fue jefe de Gobierno del DF al ingeniero José María Rioboó, quien ahora es su asesor en el tema de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

—“No tiene sentido lo que planteas. Te digo que no, yo no soy corrupto”, le respondió Obrador al panista.

— “¿Si te lo demuestro renuncias a la candidatura?”, le rebatió Anaya.

—“No soy corrupto como tú”, atajó López Obrador, mientras el moderador, el periodista Carlos Puig, mediaba la confrontación.

Pero la batalla no quedó ahí. Anaya le echó en cara a su principal adversario tener un supuesto “acuerdo de impunidad” con el presidente Enrique Peña Nieto para lograr su triunfo el 1 de julio, ante lo cual el tabasqueño le contestó: “No he pactado con él; no lo he visto en seis años”. En cambio tú, le dijo a Anaya, te reuniste seis veces con Peña, y ahora quieres meterlo a la cárcel”.

Obrador dijo que él no busca enjuiciar a Peña, porque busca justicia, no venganza.

—“¿Cuál cambio, Andrés Manuel? Pacto con Elba Esther Gordillo, Manuel Bartlett, con Enrique Peña Nieto. En tu obsesión (por ser presidente), ya te comprometiste a cuidarle las espaldas. Te convertiste en lo que tanto cuestionabas”, sentenció Anaya.

El candidato del PRI, José Antonio Meade, también se subió al ring, y acusó a López Obrador de destruir el empleo y las inversiones cuando fue jefe de Gobierno del DF. Incluso, Meade sacó una supuesta cinta fílmica con la fotografía de Obrador, y el título “La gran depresión”, y se lanzó: “Esta es una película que no vas a ver, porque Andrés Manuel va a volver a perder. Sólo la verá él en su rancho”, afirmó.

Al finalizar el evento, López Obrador dijo que era la última oportunidad que tenían sus adversarios para atacarlo, y por ello se lanzaron contra él, pero “salimos bien librados. Anaya buscó posicionarse como el vengador, el que va a meter a la cárcel a Peña Nieto, y falsario habla de un acuerdo con Peña Nieto”.

El candidato independiente Jaime Rodríguez Calderón acusó a Meade, Anaya y Obrador de ser una “tercia maldita; así les llamo hoy porque han destruido a México”.