Abanderado por una polémica alianza entre el blanquiazul, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano, Ricardo Anaya Cortés ha logrado, entre estirones y cabildeos, crear para sí mismo la plataforma política que lo impulsará en sus aspiraciones por la Presidencia de la República en el 2018.

A unas horas de haber iniciado su precampaña, el panista de 38 años sueña con ascender a Los Pinos de la manera menos ortodoxa desde la perspectiva de las bases panistas, de la mano de dos partidos identificados como de izquierda.

En el camino han quedado figuras albiazules como Margarita Zavala, esposa del expresidente Felipe Calderón; el exgobernador poblano, Rafael Moreno Valle, y el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, el perredista Miguel Ángel Mancera, a quienes Anaya ha dejado atrás para erigirse como el candidato de la alianza Por México al Frente conformada por los tres partidos.

La carrera política del panista ha sido vertiginosa. Los registros apuntan apenas al año 2000, cuando se registró como militante del PAN en Querétaro, de donde es originario, para contender por una diputación local, elección que perdería con 21 años cumplidos. Antes de ello, fungió como director del Instituto Municipal de la Juventud en el municipio de Querétaro, donde encontró los primeros lazos con Acción Nacional y con quien entonces era alcalde de la localidad, Francisco Garrido Patrón.

Egresado de la Universidad Autónoma de Querétaro, jurista de profesión, con una maestría en la Universidad del Valle de México y un doctorado en la UNAM, sería en el 2003 cuando diera su segundo gran paso cerca de la cúpula panista local, como secretario particular de Garrido Patrón quien había asumido la gubernatura queretana.

Con el tiempo, Anaya se convirtió en parte fundamental del proyecto de Garrido Patrón, quien lo adiestraría en las primeras formas de la política.

Cinco años después de asumir las responsabilidades de la secretaría particular, el tiempo dictaba un cambio. El siguiente paso era obligado en el marco del término de sexenio de su padre político. Anaya salió a buscar nuevamente un escaño en el Congreso local. Era el 2009 entonces y el Congreso local, que se le había negado años atrás al panista, era una cuenta que saldar.

A diferencia de la primera elección, Anaya Cortés consiguió un escaño en la LVI Legislatura del Congreso de Querétaro. En la Cámara habría fungido como coordinador de la bancada panista entre el 2009 y el 2010. Ahí generaría las relaciones idóneas para asumir la presidencia del Comité Estatal de Acción Nacional en la entidad. Éste sería su primer gran paso en su ascenso a las grandes ligas de la política mexicana.

Corría la administración de Felipe Calderón Hinojosa, hoy encontrado con Anaya por la candidatura de Zavala. No obstante, en aquel entonces la relación entre ambos panistas era más que cordial. Tal fue el caso que Anaya Cortés se uniría en abril del 2011 al equipo de Calderón como subsecretario de Planeación Turística de la Secretaría de Turismo, encabezada por aquellos años por Gloria Guevara.

Relacionado con Roberto Gil Zuarth, cuando éste era secretario particular de Calderón durante su presidencia, Anaya consiguió entablar parte de las relaciones necesarias para impulsarse en el blanquiazul a nivel nacional.

Los últimos años de la carrera de Anaya Cortés han sido tal vez los más importantes en sus aspiraciones presidenciales. En el 2012, en el marco de la pérdida de la presidencia por parte del PAN a manos del Revolucionario Institucional, el panista ascendería a la Cámara de Diputados mediante el principio de representación proporcional.

Del Congreso al PAN

En el Congreso de la Unión, Anaya Cortés sería presidente de la Mesa directiva de la Cámara de Diputados entre el 1 de septiembre del 2013 y

el 5 de marzo del 2014.

Ese mismo año con la solicitud de licencia de Gustavo Madero Muñoz, presidente en aquel entonces de Acción Nacion al, Ricardo Anaya asumiría la presidencia, cargo que ostentaría desde entonces y hasta el pasado 9 de diciembre, cuando renunció por sus aspiraciones presidenciales.

Uno de sus ventajas competitivas que ha enarbolado en los últimos años Anaya Cortés es su juventud. Sin embargo, esta posición no es necesariamente recibida por el voto joven, afirma Helena Varela, directora de la División de Estudios Sociales de la Universidad Iberoamericana. “Yo no creo que resulte realmente, ni que refleje la figura del candidato de los jóvenes. En realidad su propia imagen está muy lejos (...) Asumir que los jóvenes van a votar necesariamente por alguien joven es como asumir que las mujeres necesariamente van a votar por una mujer y en realidad no es tanto así (…) Ricardo Anaya no ha logrado conectar con la juventud”, afirma.

Precisa que la construcción del Frente entre PRD, MC y el PAN parece no ser una alianza efectiva para el mejoramiento de las condiciones de las condiciones de los ciudadanos. “A vistas de lo ocurrido en las experiencias de los estados, estas coaliciones, PAN-PRD, son muy útiles para llegar al poder. No han servido gran cosa o no han tenido un resultado positivo al momento de evaluar su ejercicio de poder, porque al final acaban saliendo todas las contradicciones que en realidad hay entre los dos partidos”, indica.

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