De ninguna manera la iniciativa de reforma constitucional para reducir 50% el financiamiento público de los partidos políticos para sus actividades ordinarias tiene como objetivo debilitar a los partidos políticos de oposición, aseveró la vicecoordinadora de Morena en la Cámara de Diputados, Tatiana Clouthier Carrillo.

En entrevista, la también excoordinadora de la campaña de Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República dijo: si usted revisa la historia en la que yo he estado puesta, yo tengo pidiendo esto más o menos cinco años con las organizaciones en las que estoy en Nuevo León.

La legisladora comentó que su iniciativa ha tenido una recepción positiva por los diputados, incluidos de las fracciones de oposición como del PRI que se acercaron con ella para decirle que “iban con esta propuesta”.

Al preguntarle si no hubiera sido mejor presentar esta iniciativa como parte de una reforma electoral, indicó que hay la posibilidad que se integre a una reforma electoral, sin embargo, añadió, lo que ha ocurrido en el pasado es que si va como un paquete donde se analicen distintas reglas electorales no se va al fondo de este tema en particular. “Puede ser aislado y puede ser en conjunto; vamos a ver qué sale”.

Reiteró que lo que busca la iniciativa es recortar el gasto que se destina a los partidos para sus actividades ordinarias, no de campaña. 

Explicó que la propuesta plantea reformas al Artículo 41 de la Constitución y nace del clamor de la sociedad y es congruente con la austeridad republicana.

De acuerdo con la iniciativa, lo que se busca es que en tiempo ordinario, es decir, cuando no hay campañas, sean los militantes quienes apoyen a los partidos y, de esta manera, se establezca una mayor vinculación entre éstos y sus miembros. Además de que haya un funcionamiento sin excesos.

No obligará a buscar otras fuentes de financiamiento

Cuando presentó esta iniciativa, junto con el coordinador de la fracción, Mario Delgado, la legisladora fue enfática al señalar que al disminuir el recurso público a los partidos, no los hace más propensos o no a buscar otras fuentes de financiamiento y dijo: “El que es corrupto es corrupto y el que es decente en decente, con poquito, con mucho o sin nada. Ése ha sido un pretexto para no reducir su financiamiento”.

Al preguntarle de dónde deben provenir los recursos para financiar a los partidos políticos, contestó: “De donde salen hoy en día: de la militancia, de privados con tope y del financiamiento público con tope”.

En la exposición de motivos de la iniciativa los diputados señalan que la lógica de las reformas electorales del periodo 1988-1996 fue abrir un sistema con un partido dominante a la participación electoral real de una incipiente oposición partidista. Bajo la premisa de que cada voto contara se creó el régimen de financiamiento sobre dos principios: primero, la necesidad de garantizar la equidad en la contienda, y segundo, preeminencia de dinero público sobre privado para asegurar la independencia de los partidos de grupos privados. Posteriormente, durante la década del 2000, se añadió la necesidad de transparentar el dinero, especialmente, los recursos usados en la contienda electoral.

Según los legisladores, si bien las reformas electorales aprobadas en la década de 1990 fueron exitosas en abrir el sistema electoral a la competencia partidista, bajo la excusa de garantizar la equidad en la contienda, se han aumentado constantemente los recursos destinados a financiar a los partidos. Bajo esta premisa, desde 1997, lo destinado a gastos ordinarios se han multiplicado por 10: en 20 años, pasaron de 386 millones de pesos a 3,941 millones de pesos.

diego.badillo@eleconomista.mx