Andrés Manuel López Obrador es un líder social que, fuera del poder, tuvo un arrastre de masas y concilió voluntades, pero como presidente ha demostrado tener un talante autoritario y es un hombre que no cumple sus promesas, afirmó José Fernández Santillán.

El profesor del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM) y profesor visitante de la Universidad de Baltimore, advirtió que en el estilo personal del Presidente hay rasgos de populismo, demagogia, clientelismo, terquedad, no respeto por la ley, además de que no escucha y aspira a revivir un presidencialismo caduco.

En entrevista, el discípulo del filósofo italiano Norberto Bobbio, expuso que, en el ejercicio del poder, López Obrador tiene actos contradictorios. Usa un discurso contra el neoliberalismo, pero, en los hechos, está aplicando una política ultra neoliberal.

“Está desinstitucionalizando al país, lo cual es muy grave porque está debilitando al Estado. Entonces no puede haber presidente fuerte cuando hay un estado débil”, dijo Santillán.

Para el filósofo mexicano, reconocido por sus estudios sobre democracia, el presidente López Obrador entiende el poder como una lucha personal para adueñarse de las decisiones sobre los asuntos públicos, “pero al mismo tiempo está debilitando al gobierno que nos costó tanto trabajo construir desde la época de la posrevolución”.

Por ello, opina que se trata de un personaje decepcionante, pero que ha logrado mantener un alto grado de aceptación popular. Y eso se debe a que se trata de un demagogo.

Desde su perspectiva, López Obrador ha logrado presentar una realidad que no existe. “Es un gobierno de la posverdad y de las realidades alternativas”.

En ese tenor dijo que lo grave es que se trata de un gobernante que ha dividido a la nación; que ha polarizado las opiniones y, además, ha demostrado que no oye.

Es un hombre terco que se monta en su macho y no hay quien lo convenza, recalcó.

Por otra parte, llamó la atención en que el presidente actual está reviviendo el presidencialismo, pero un presidencialismo muy caduco, porque regresamos a los tiempos del partido mayoritario que creíamos superado.

Eso se demuestra en que la mayoría legislativa de Morena (su partido), la usa para doblegar la división de poderes. Tiene contralado el poder Legislativo; tiene afanes de colonizar al poder Judicial y, además, está dominando a los estados, a través de los llamados superdelegados.

También destacó que, en materia de implementación de políticas públicas para atender los principales problemas sociales, no ha sido asertivo. En el caso de la inseguridad, instrumentó una estrategia fallida para la lucha contra el crimen organizado “porque eso de los abrazos y no balazos” se topó con el llamado culiacanazo (la captura y liberación de Ovidio Guzmán, un hijo de Joaquín, El Chapo, Guzmán y luego ocurrió la tragedia de la familia LeBarón.

Asimismo, consideró que fue una falla terrible el darle asilo al expresidente de Bolivia, Evo Morales, a quien se refirió como “un delincuente electoral”, moviendo al gobierno mexicano hacia la izquierda más radical, obscurantista y dogmática.

El académico dijo que el proceder del mandatario se explica porque de trata de un gobernante populista y el populismo se basa en la falta de respeto a la ley. “Los líderes populistas no respetan la ley”.

“El populismo es una tendencia política que rechaza el Estado de derecho y los límites que impone el sistema liberal como la división de poderes, como el federalismo y la existencia de organismos constitucionalmente autónomos”, refirió.

Dijo que para llegar al poder el ahora presidente implementó una campaña basada en promesas que sabía de antemano que no podría cumplir. Lo que está instrumentando es un clientelismo y no justicia social, como quiere hacer crecer.

Ante esa situación, señaló que lo que se debe hacer es crear un frente común que lo enfrente, porque un solo partido no lo va a poder derrotar. Tiene que ser un frente de oposición amplio para poder defender la democracia y salvarla de la autocracia populista.

“Estamos viviendo momentos muy difíciles y López Obrador está dando pasos agigantados para desmantelar la democracia que tanto trabajo nos costó y si no hay un movimiento civil, democrático, pacífico, realmente se puede meter hasta la cocina”, expuso.

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