Este 8 de marzo, cuando se conmemore el Día Internacional de la Mujer, la reflexión que proponemos las madres de hijas desaparecidas es que la sociedad se dé cuenta que este problema existe. Y del gobierno, lo que queremos son acciones, afirma tajante Laura Curiel.

La integrante del colectivo Mariposas destellando, madre de Mabel Sánchez Curiel, desaparecida desde el 11 de marzo de 2015 en Tlalnepantla, Estado de México, pide al presidente Andrés Manuel López Obrador atención.

"Que, así como se sienta con tantas personas a platicar se siente con las mujeres y nos pregunte ¿cómo van?, ¿qué necesitan de mí como presidente? y que no tengamos que sufrir una revictimización secundaria", dice.

—¿Cómo trata la Cuarta Transformación a las madres de personas desaparecidas? ¿Cuál ha sido su experiencia?

—Yo tengo a mi hija desaparecida desde hace casi seis años. Justamente el 11 de marzo cumple seis años. Desde ese día, la única atención que tuve de la federación fue poner mi denuncia federal. Ha sido un proceso muy pesado, porque casi uno sugiere la investigación, casi uno trata de llevar la investigación y que se descarte o acertar.

En el ámbito de atención de víctimas, ahí hay mucho todavía por trabajar, en el sentido de que revictimizan. Cuando yo acudí, porque por parte de mi denuncia me mandaron llamar. Yo tengo a cargo el hijo de mi hija desaparecida.

El Ministerio Público me comentaba: “oiga señora, hay una ley general que dice que a usted le tienen que dar esta atención para sus traslados, sus medidas de ayuda”. En ese entonces yo no entendía, hasta que me metí a la ley y lo exigí. 

Recuerdo que en ese entonces fui dos veces a la federación. La segunda vez, una persona que me atendió, que me imagino que era de Trabajo Social o algo así —una de las licenciadas que nos atienden—, me dijo textualmente “aquí no le vamos a dar dinero de ningún tipo. Aquí lo único que le podemos dar es una asesoría jurídica y atención sicológica, si usted pretende que le otorguemos dinero para algo, hasta para traslados, aquí no hay”. Entonces yo me fui con esa idea de ¡uy, qué duros!

Cuando tú comienzas en este caminar, desconoces muchas cosas, muchas leyes, entonces así te agarran, pues tal vez te agarran de sorpresa, la respuesta es "no, aquí no". Entonces fue muy pesado. Hay mucha negligencia, mucho olvido y muchos procesos no son los que establece la ley. 

Se luchó por crear una ley general de desaparición forzada y por particulares, que le compete también a la federación y es buena la ley, pero no se sigue el proceso como lo marca. Son situaciones bien difíciles, que como familia atravesamos y en todo este proceso existe una revictimización total, hacia la familia.

El hecho de que tengas que irte a Tijuana por la desconfianza de su trabajo, irte a diferentes estados a buscar porque sabes que sólo lo hacen de manera superficial. Tú quieres conocer el contexto del estado y descartarlo. Yo creo que el presidente (López Obrador) debe seguirnos atendiendo. Nos prometió reuniones con colectivos. Se paró por cuestiones de la Covid-19, lo cual se entiende, pero entonces, ¿cómo sí va a hacer sus giras a diferentes partes del país y no convoca a los colectivos de búsqueda?

Que diga voy a atender al menos dos integrantes de cada estado a donde va. Voy a platicar con ellas y ver qué está pasando. Creo que ahí se daría cuenta que el problema no es una ley. No, la ley está, el problema son los procesos que no los quieren llevar como lo marca. Él dice es que su ley no funciona. Eso no es cierto. Nuestra ley está hecha de sufrimiento de familias. Y como presidente, dentro de tus facultades, oblígalos a que trabajen.

—¿Cómo ha visto la intención del presidente de atender sus casos?

—Pues nulo. No vemos la intención para que nos convoque y diga, si ya tengo mis giras por los estados del país, quito un día de mi agenda y se los dedico a ellas. No le quita nada. Cuando íbamos a las reuniones era su exposición, pero ¿dónde queda la participación de las familias donde le podamos decir presidente falta esto, esto, esto? Necesitamos que él como presidente nos eche una manita.

—¿En ocasiones cuando se le plantean problemas sociales al presidente responde que son ataques de sus opositores?

—No. Yo te lo digo como madre. Porque desafortunadamente somos mujeres las que buscamos. Somos las que nos enfrentamos a las barreras.

—¿Qué le pide al presidente?

—Atención. Que, así como se sienta con tantas personas a platicar, se siente con las mujeres y nos pregunte ¿cómo van?, ¿qué necesitan de mí como presidente? Eso es lo que queremos. Que no tengamos que sufrir una revictimización secundaria que, la verdad, no tendríamos porqué.

—¿Cómo funcionan las unidades de atención a víctimas?

—Se suponen que hay instituciones que nos deben atender como la Comisión Nacional de Atención a Víctimas en diferentes estados. Esas comisiones no tienen estructurado un mecanismo acorde a nuestra problemática. No queremos que sean perfectas, pero sí acordes.

El penar empieza en las fiscalías que aceptan cualquier tipo de denuncia. No tienen la preparación adecuada y solo te traen en el limbo. Ese es el primer penar. 

Ya que pasas a la fiscalía especializada, viene otro penar, porque si no tienes el respaldo de un colectivo o una recomendación de algún funcionario no avanza tu caso. No hay empatía.

En el Estado de México los ministerios públicos dicen "no, señora, dele unos días a su hija. Ella solita aparece". O "¿en qué andaría su hija?". 

Algunos dicen, bueno "le voy a ayudar". ¡Pues si es su trabajo! Parece que los agentes del Ministerio Público traen el chip de a esta persona, con lo que le voy a decir, jamás va a regresar.

—¿Qué tan importante es el apoyo de organizaciones de sociedad civil?

—En mi caso yo recibí el apoyo de I(dh)eas, de donde yo recibí mucho apoyo y aprendí muchas cosas. Ellos son los que impulsaron la segunda declaratoria de alerta de género. Para nosotros es mucha ayuda. Han sido grandes aliados.

diego.badillo@eleconomista.mx