La policía de la Ciudad de México vivió un largo proceso de debilitamiento, nuestro objetivo es revertirlo y contar con un cuerpo policiaco fortalecido, con mayor capacidad para combatir la inseguridad, dice Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana del gobierno capitalino. Para conseguir este fortalecimiento, es necesario un esfuerzo sostenido en varios frentes: normatividad, tecnología y cambio cultural al interior de la corporación, afirma el jefe policiaco, “es un trabajo intenso que durará varios años. Eso implica un compromiso total con esto, sin distracciones. No pienso en otros cargos, eso incluye la Secretaría de Seguridad Federal”.

García Harfuch camina con lentitud y cojea ligeramente. No ha recuperado la movilidad completa del brazo derecho y confiesa que siente un dolor constante en la rodilla izquierda. Fueron tres balazos y cuatro esquirlas que lo alcanzaron directamente, en un ataque en el que perdió la vida uno de sus colaboradores más cercanos. “Tuve suerte, hubo un momento en que pensé que no la libraba. Fueron dos minutos que duraron una eternidad... El atentado reforzó mis convicciones pero también me cambió la vida. Tuve que cambiar mis rutinas y reforzar mi seguridad”. La presencia del crimen organizado en la Ciudad de México no se puede negar, reconoce: “ha crecido en la medida en que se ha incrementado el consumo de drogas en la población”.

Tiene 38 años y parece más joven. De visita en la redacción de El Economista, habla con amplitud de sus tareas de reorganización de la policía capitalina: “era muy importante que se ampliaran las facultades de la policía para hacer tareas de investigación. Eso se logró por una reforma legislativa aprobada a fines del año pasado”. Proyecta un optimismo moderado, donde enfatiza las tareas pendientes. Entre ellas está el incremento de elementos policiales y su capacitación. “Somos casi 83,000 en total. Son muchos, pero no son suficientes. El fin de semana pasado, por ejemplo, debimos dedicar muchos de nuestros recursos a cuidar todas las manifestaciones. Fue el 2 de octubre más tranquilo de muchos años... aprendimos mucho de todo lo que salió mal en los eventos extremadamente violentos de principios de año, donde se rompieron cristales y saquearon algunas tiendas. Para mí queda claro que necesitamos trabajar mucho para lograr un balance entre el derecho a manifestarse, el respeto a los derechos humanos y el no permitir agresiones directas a los policías... las que más sufren son las mujeres policías”.

El funcionario habla de cambio cultural en los cuerpos policiacos, enfatiza la necesidad de fortalecer todo lo relacionado con Asuntos Internos, “es una cuestión de disciplina y combate a la impunidad. Hemos consignado a 25 de nuestros elementos por delitos. No sólo los dimos de baja, presentamos denuncia...”. El cambio cultural que García Harfuch espera incluye una mayor comprensión de las tareas de los cuerpos policiacos y del papel que desempeñan en la sociedad. “Nos preocupa la falta de coordinación con otras instancias del mismo gobierno. Esto se traduce en mayores posibilidades de eludir la justicia por parte de los criminales. Contar con mejores agentes del Ministerio Público es fundamental”.

En la conversación dedica algunas reflexiones al papel de los empresarios en el combate a la inseguridad, “necesitamos que participen más y hay formas relativamente sencillas de hacerlo, por ejemplo, sumar cámaras al sistema de videovigilancia C5... se trata de fortalecer la capacidad total del sistema. No podemos solos, necesitamos el apoyo de toda la sociedad”.