El 1 de diciembre de 2018, el presidente Andrés Manuel López Obrador se vistió de gloria, los suyos lo arroparon en su ascensión al poder, y, con sus primeras decisiones de austeridad republicana se echó el pueblo a la bolsa: su aprobación estuvo a menos de 20 puntos de tocar el techo. Así dio sus primeros pasos, pero lo que sus adversarios señalan como desatinos en decisiones de gobierno, lo despajaron ya de las primeras prendas de aprobación. Su armadura de aceptación no es infranqueable, pero él piensa llegar al final de su mandato con ella.

De acuerdo con encuestas realizadas por Consulta Mitofsky al cierre del primer semestre de las últimas cinco administraciones federales, Vicente Fox y Felipe Calderón, a esas alturas de sus gobiernos gozaban de mayor aprobación que López Obrador. Fox gozaba de la aprobación de 63% de la población, Calderón del 65%. AMLO está en 61%.

En términos de aprobación, el presidente Vicente Fox inició arriba y se desplomó en su primer año; Calderón empezó medio y tuvo un incremento rápido cuando sacó al Ejército a la calle y, luego, se mantuvo así prácticamente todo el sexenio con subidas y bajadas, pero la mantiene, con una aprobación media.

En tanto, Peña Nieto, a pesar de ganar fácil, su toma de protesta lo hizo iniciar medio y tuvo un desgaste paulatino, conforme fue sacando reformas, hasta que se desplomó en 2014, luego del caso Ayotzinapa.

En el caso del presidente López Obrador, inició muy bien generando una alta expectativa y tuvo un incremento muy bueno durante cuatro meses, gracias a sus medidas simbólicas y luego registró una caída por la inseguridad y a partir de ahí ha estado subiendo y bajando con la coyuntura.

De acuerdo con el análisis de encuestas de Oraculus.mx que genera un promedio mensual, en diciembre la aprobación presidencial se ubicó en 75%, subió a 81% en Febrero (su nivel más alto) y a partir de ahí comenzó un descenso. Llegó a junio a 70% de aceptación.

De acuerdo con encuestadores y expertos en comunicación, la aceptación del presidente se explica tanto por la claridad de su mensaje, las decisiones de austeridad tomadas desde el principio de su administración, así como por su cercanía con la gente. También por el ambiente de marcada polarización social y hasta por la bajísima aprobación con la que termino su sexenio el presidente Enrique Peña Nieto.

No le va a bastar ser un buen comunicador para mantener los niveles de aprobación: Roy Campos

Para el presidente de Consulta Mitofsky si se pone en perspectiva la aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador, ésta va a tender a bajar, no a subir.

En entrevista dijo que para el Jefe del Ejecutivo federal no va a ser fácil mantener la buena aceptación que tiene hasta ahora para el final de su sexenio porque, de entrada, siempre tuvo el problema de estar tan alto en la aceptación y eso lo que implica es que es más fácil bajar que subir.

Cuando estás muy bien aprobado es porque generaste una alta expectativa de todos.  Si se cumple la expectativa no subes, simplemente la mantienes, pero cuando no se cumple entonces empiezas a perderlo, explicó.

El encuestador consideró que, en lo que resta del año, es muy difícil que todas las expectativas que ha generado López Obrador se cumplan, por ejemplo, que se acabó la corrupción, que la economía está mejorando, que a todos les van a llegar los programas sociales que necesitan. Eso sobre todo cuando a los programas sociales le empiezan a faltar dinero.

En ese sentido indicó que el reto es que no bajen sus niveles de aprobación drásticamente, sino que se vea que su descenso se debe los propios que el ejercicio del gobierno genera.

Ante esa situación destacó que al presidente no le va a bastar ser un buen comunicador y tener una buena comunicación para mantener los niveles de aprobación que ahora tiene.

Recordó el caso del presidente Vicente Fox, que tenía carisma, pero no bastaba; necesitaba dar resultados.

Da clic en la imagen para ir al #AMLOTrackingPoll, un ejercicio estadístico diario sobre la aprobación o desaprobación de la gestión del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Además, dijo que en el caso de López Obrador enfrenta algo que enfrentó Peña Nieto, pero cada vez son más fuertes, las redes sociales. Por más comunicación social que tengas, las redes sociales de repente se vuelven incontrolables y entonces siempre se tiene una comunicación alterna que puede ser negativa, que es muy difícil de combatir.

Sobre lo que explica los buenos niveles de aceptación dijo que el presidente López Obrador ha manejado la agenda pública para mantenerse bien evaluado; utiliza la promesa de programas sociales, el lenguaje sencillo y se dirigirse siempre a los suyos con la intención de mantener su base.

Ha llegado a colocar la idea que todo mexicano tiene que caber en alguno de los programas sociales del gobierno, ya sea por edad, por estudio, por discapacidad.

Asimismo, dijo que, con todo y que hay muchas personas critican la eficacia de las conferencias matutinas de López Obrador, en realidad sí le están sirviendo porque, de entrada, todos los medios hablan de la mañanera. Le sirven para tratar de fijar agenda para dar instrucciones a sus colaboradores, para tomar decisiones, pero sobre todo para dar una imagen en dos variables: con eso da la imagen de transparencia (pues todos los días se expone a las preguntas y responderlas) y  da la idea de que es un presidente que trabaja muchísimo.

Además, en las aprovecha todo el tiempo para recordarnos el régimen corrupto, despiadado anterior.

Por otra parte comentó que para el ciudadano seguidor de AMO; la variable de eficiencia no es importante.  Dijo que cuando el gobierno no es eficiente el ciudadano responsabiliza normalmente a “culpables” que son menos afines a su preferencia. Por ello es que los simpatizantes de López Obrador dicen: es que al presidente no lo dejan gobernar la oposición o bien su gabinete no es tan bueno y sólo hasta la tercera opción consideran que es culpa del presidente.

En opinión del encuestador López Obrador quiere gobernar bien, y quieren el bien para el país, pero es una persona que puede tomar decisiones equivocadas ya sea por terquedad o mala asesoría, por ejemplo la cancelación del aeropuerto en Texcoco y del programa de estancias infantiles.

Destacó que al presidente le gusta ser popular, le gusta ser querido, vive de la energía de la gente. Así se ha creado el político y el líder social que es, de la plaza pública, de bajarse, de sentir a la gente de platicar. Se alimenta de esa energía de la gente.

Señales de austeridad y proyectos a realizar, sostienen su alta aprobación: Francisco Abundis

Por su parte el director y fundador de la encuestadora Parametría, Francisco Abundis, consideró que la alta aprobación de la que goza Andrés Manuel López Obrador a un año de haber la elección presidencial y a siete meses de iniciada su administración se explica por tres elementos: decisiones de gobierno, proyectos por realizar y símbolos de austeridad.

Comentó que en los primeros meses del gobierno de López Obrador han habido decisiones y proyectos polémicos, pero también otros que gozan de aprobación entre los gobernados, lo cual explica que en cuestión de menos de un año haya alcanzado hasta 85% de aprobación y hoy esté en 61%.

De acuerdo con el especialista, la decisión del presidente de México de combatir el robo de hidrocarburos es una de las mejor evaluadas por los ciudadanos, pero sobre todo lo son aquellas señales de austeridad que ha enviado en su primer semestre de gobierno.

“Vender el avión presidencial, usar vuelos comerciales, reducir los salarios y todos los gestos de política de austeridad son bien recibidos por la opinión pública, son señales que a la ciudadanía le gustan mucho”.

Dijo que aunque polémicas, decisiones como poner en marcha la Guardia Nacional son bien valoradas por la ciudadanía pues ésta espera un cambio en el problema de inseguridad. También lo son proyectos como la construcción de refinerías, pues al final, dijo, sobresale el espíritu nacionalista que todo mexicano porta.

Abundis Luna consideró que la aprobación de López Obrador como presidente depende de dar resultados en tres rubros: combate a la corrupción, seguridad pública, y crecimiento económico. En el primero, destacó, tiene mayor margen para mostrar avances; en tanto, los otros dos se ven más complicados.

En caso de no conseguir los resultados esperados, señaló, sus niveles no bajarán demasiado este año pues al final todavía tiene recursos para que sus programas sociales sigan funcionando.  “Los apoyos sociales van a ser ese paliativo”, indicó.

Sin embargo, destacó que otro elemento que jugará en contra del presidente son las fechas que se autoimpuso, como cuando en abril pasado afirmó que en seis meses habría resultados en seguridad gracias a la implementación de la Guardia Nacional y haber asegurado que antes de finalizar este 2019 se habría dado un verdadero cambio de régimen político.

Francisco Abundis explicó que para un presidente de la República es importante que su gestión goce de alta aprobación ciudadana, sobre todo si se acerca un proceso electoral, pues será en éste cuando se de o no la validación a su gobierno.

“Es más importante en la medida que nos acercamos a un proceso electoral. El 2021 está muy lejano, pero la verdad es que desde el gobierno se empieza a construir esos escenarios para una elección que prácticamente va a ser una validación de su gestión. Entonces en general la aprobación es importante pero en la medida en que nos acercamos al periodo electoral es fundamental. Es un tema por el cual tiene que preocuparse”.

La aceptación del presidente está cayendo aceleradamente: Rubén Aguilar

En la sociedad mexicana prevalece un “endiosamiento” hacia el hombre en el poder, pues ve en él la vía de resolver todos sus problemas. Éso explica la aprobación de Andrés Manuel López Obrador en sus primeros meses de gobierno, sin embargo, el morenista no se ubica por arriba de los porcentajes obtenidos por Vicente Fox o Felipe Calderón, planteó Rubén Aguilar.

El vocero presidencial durante la gestión de Fox Quesada comentó que al concluir sus primeros seis meses de gobierno, Vicente Fox tenía una aprobación de 63%, Felipe Calderón de 65%, Enrique Peña Nieto de 57%, por lo que López Obrador se ubica por encima del priista, pero por debajo de los panistas con 61% de acuerdo con Consulta Mitofsky.

En entrevista, señaló que más que hablar de una alta aprobación de López Obrador, lo que se debería analizar es porqué está cayendo aceleradamente.

Explicó que cuando la sociedad mexicana se encuentra con que el presidente en turno no da los resultados esperados, viene la decepción y la disminución en su aprobación.

“Hay un endiosamiento de la cultura política por parte de amplios sectores de la sociedad mexicana que siempre buscan ver en el presidente al hombre que les resuelva todos los problemas”.

En ese sentido, dijo que el presidente López Obrador está enfrentando dos elementos que le están pegando fuerte a sus niveles de aprobación: no se está creciendo económicamente y tampoco hay mejoría en el problema de inseguridad pública.

Para la gente siempre el elemento importante es si le va bien, si es así piensa bien del gobierno y sino, piensa mal, abundó.

Rubén Aguilar señaló que para un presidente es fundamental buscar la aprobación de su gobierno, pues ello le permite gozar de gobernanza. Explicó que para alcanzarla, hace uso de la comunicación gubernamental la cual persigue, entre otros fines, generar consensos y evitar disensos.

En el caso de López Obrador, sostuvo, hay elementos que le han funcionado y otros no. Entre los que sí, dijo, es que pese a todo logra estar en los medios de comunicación.

“El presidente López Obrador no gobierna, no sabe gobernar, no tiene la más mínima idea de qué es gobernar, pero maneja muy bien su política de comunicación para ser noticia, para poder estar en los medios”.

Sin embargo, consideró que ofrecer una conferencia diaria, la mañanera, no le beneficia porque no todos le creen lo que ahí informa, pero además porque al final propicia la polarización de la sociedad mexicana a través de sus mensajes.

El especialista planteó que con cinco las reglas que comparten los mensajes del presidente de México, pero que también son usadas por al menos una veintena de presidentes en el mundo como Donald Trump y Jair Messias Bolsonaro: hablar para los suyos, identificar un enemigo, insultar a ese enemigo, mentir y presentar elementos excepcionales para figurar en los medios.

Claudio Flores Thomas, director asociado de Lexia

Destacó que con base en las encuestas, la calificación para el desempeño de López Obrador no es atípico, comparada con los últimos tres expresidentes.

Dijo que parece que el presidente tiene una alta tasa de aceptación debido a que el presidente Peña Nieto cerró su sexenio muy mal evaluado por la población.

Lo importante, añadió, es que la tasa de aprobación le asegura márgenes importantes de acción política, pues al final esas buenas calificaciones se convierten en capital político.

Sin embargo, dijo que el presidente registra un descenso gradual en sus niveles de aceptación que es producto del ejercicio del cargo.

En su opinión la estrategia de comunicación del presidente está siendo efectiva con dos herramientas: la primera es la saturación comunicacional que le permite ganar la agenda pública incluso a pesar de que ya no es con la hegemonía de meses anteriores. La segunda es la imposición de temas y las formas de comunicación que impactan en su público objetivo.

Expuso que en un contexto de polarización ha alimentado muy bien a su base de seguidores. Atiende sobre todo a su audiencia fiel.

Por otra parte planteó que hay una gran ruptura entre la opinión pública y la opinión publicada.

En ese sentido recordó que el último gran consenso que tuvo en México ambos extremos fue Peña Nieto, en el sentido de que era un presidente corrupto e ineficiente.

Ahora lo que vemos es un choque entre la opinión pública y la opinión publicada, primero porque la segunda es más critica que la segunda. Esa situación se explica por la polarización que está detonando López Obrador como presidente.

Los polos se han radicalizado, quien apoya a López Obrador lo apoya más duro y quien lo critica lo critica más fuerte. Esta situación le ha servido para mantener a sus fieles, pero le ha impedido convencer a sus detractores y críticos.

Dijo que lo que hace falta es una posición intermedia una escala de  grises en donde podamos evaluar positivamente lo que está haciendo bien y criticar lo que no funciona.