Por qué no hacerlo

Aplazar las elecciones en Tamaulipas sería seguir el juego a quienes asesinaron a Rodolfo Torres Cantú, candidato a Gobernador de Tamaulipas.

Es necesario y urgente que las autoridades estatales y federales investiguen y entreguen a la brevedad resultados creíbles. El genérico es una acción del crimen organizado no sirve a nadie y suena a justificación.

Posponer las elecciones sería una muestra de debilidad del estado de Tamaulipas y también del Estado-nación. El mensaje que se daría, es posible que eso busquen los asesinos, es que pueden modificar la vida institucional.

El Estado debe dar muestra de su fuerza y realizar las elecciones en Tamaulipas el próximo 4 de julio. Bajo ninguna circunstancia hay que ceder. La demostración de fuerza del Estado implica superar cualquier impedimento y abrir puntualmente las casillas el próximo domingo. No hacerlo sería una derrota.

Las encuestas indican que Rodolfo Torres Cantú tenía 59% de la intención de voto y José Julián Sacramento, del PAN, su más cercano competidor, 31 por ciento. Hechos como éste nunca deben suceder, pero ocurren incluso en las democracias desarrolladas. Cuando pasa hay una manifestación masiva de apoyo al partido del candidato asesinado. Eso va a pasar en Tamaulipas.