Cuando concluyó el proceso electoral de 2018, en un ambiente de polarización producto de las campañas políticas por la Presidencia, un pequeño grupo de jóvenes decidió organizar debates de alto nivel sobre asuntos de la realidad actual, buscó las mejores versiones de cada argumento a confrontar y puso unos tragos de por medio.

A un año y cuatro meses del primer ejercicio, el resultado son doce encuentros en los que han debatido políticos, académicos, periodistas, analistas e integrantes de organizaciones de la sociedad civil en bares, cafés y otros espacios públicos de la Ciudad de México

Ahí han debatido sobre si Estados Unidos es un buen vecino de México; sobre si es el Estado o la empresa privada el motor de la nación; sobre si debemos seguir usando cultivos transgénicos en la agricultura o sobre si el neoliberalismo de falló a México, entre otros temas.

Los encuentros, de los cuales hay registro en el sitio www.enestaesquina.org, en Spotify y en iTunes, comienzan con una votación y, en ocasiones, con algunas lecturas previas que se les recomiendan a los asistentes. El reto es motivar la discusión de asuntos públicos, con base en conocimiento y buenos argumentos y retar las convicciones de panelistas y asistentes.

Pedro Casas Alatriste, uno de los fundadores de En Esta Esquina, como formalmente se llama la iniciativa, recuerda algunas de las reflexiones que hacía junto con sus compañeros Ricardo López y Luis Vega:

  • “Llevamos meses de escuchar puras discusiones de pésima calidad. La discusión en Twitter es una locura, la gente sólo se insulta, expone puros adjetivos de chairos y fifís, lo cual es triste y desgastante”.
  • “Por eso este espacio para discutir ideas, con la misma pasión, pero donde no haya alguien defendiendo una agenda política sólo por salvar su chamba”.
  • “Buscamos estos espacios con gente de primerísimo nivel, tomándose una cerveza o un mezcal, en un ambiente relajado, fuera de lugares comunes”.
  • “Buscamos justo que haya pluralidad, donde haya coincidencias, celebrarlas y donde no las haya, que exista la conciencia de que lo que gane sea el mejor argumento”.

Es por ello que parten de una moción, para colocar un tema en la mesa y arrancar el debate con una votación que a veces cambia elocuentemente y a veces no. Pero todos escuchan argumentos que si bien pueden reforzar lo que ellos consideran o bien que los confronte y cuestione.

Casas destaca: “Estamos en un punto donde la gente, en algunos casos, no cambia su opinión por nada y se aferra a ella, pero En Esta Esquina están tratando de decir: se vale llegar con una opinión y estar abierto a cambiarla”.

Generalmente al concluir estos encuentros entre los panelistas invitados el intercambio de argumentos continúa en las conversaciones entre la concurrencia, con menos estridencia y, en algunos casos, con mejores argumentos que, al final del día, permiten elevar el nivel del debate de la agenda pública.

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