Las personas atrapadas en crisis familiares, situaciones de maltrato, dependencia y exclusión social comparten algo en común: necesitan atender y frenar esos escenarios de forma inmediata y con ayuda profesional.

En México, los alojamientos de asistencia social con población usuaria ascienden a 4,518, de los cuales 39% son centros de rehabilitación para personas con adicciones, 22.6% son casas hogar para adultos mayores y 19.5% son casas hogar para menores de edad. Los albergues para indígenas tienen la menor proporción (0.6%), de acuerdo con datos del Censo de Alojamientos de Asistencia Social (CAAS) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que por primera vez se realiza en el país.

El levantamiento de la información se dio en septiembre del 2015 en 4,701 alojamientos, 3.9% de ellos estaba en operación, pero sin población.

Por entidad federativa, estos espacios se distribuyen, principalmente, en Baja California (443), Distrito Federal (425) y Jalisco (395), mientras los estados con la menor cantidad son Baja California Sur (41), Tlaxcala (34) y Tabasco (22).

Respecto de la formalidad de estas organizaciones, sobresale que sólo 52.1% dispone de la Clave Única de Inscripción al Registro Federal de las Organizaciones de la Sociedad Civil, 87.1% cuenta con representante legal, 91.1% posee reglamento interno por escrito y 92.7% tiene expedientes de las personas alojadas.

Los ingresos con los que se sostienen los alojamientos de asistencia social provienen, particularmente, de donaciones de particulares (58%) y del cobro de cuotas a la población usuaria residente o sus familiares (57%); únicamente 41% recibió apoyos de gobiernos de los tres órdenes.

En menor medida recibieron apoyo a través de los productos elaborados por los usuarios (10%), de organizaciones internacionales o gobiernos de otros países (7%) y de un fideicomiso (2.0%); los alojamientos pueden tener más de una fuente de sostenimiento.

Carecen de servicios educativos

Según espacios e instalaciones que disponen, llama la atención que solamente 21.5% tiene instalaciones para rehabilitación física, 34% cuenta con canchas deportivas y 47.7% posee salones para impartir clases. La mayoría tiene cocina (99%), comedor (96.7%) e instalaciones para lavar ropa (96%).

Sobre los servicios que ofrecen a sus residentes, gran parte carece de servicios educativos (37.6%), apoyo jurídico o de derechos humanos (44%) y orientación en salud sexual y reproductiva (47.6%); el principal servicio que se ofrece es el de alimentos (98%), seguido del servicio médico (86%) y terapias o pláticas grupales (81% ).