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Política

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CNTE: Maestros en movilización contra políticas públicas

Además de su trabajo sindical, la coordinadora se ha convertido en un movimiento social y de presión política.

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Foto EE: Eric Lugo

Con una historia de formación de casi 40 años, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) es una sección disidente del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) que, además de su trabajo sindical, se ha convertido en un movimiento social y de presión política, así como una estructura dedicada a la formación de maestros en movilización contra políticas públicas.

Gonzalo Martínez Villagrán, vocero de la Sección 9, dice tener claro el objetivo de la coordinadora: la democratización del sindicato, la democratización de la educación y la democratización del país y, para ello, han tenido que interactuar con ocho presidentes (cinco priistas, dos panistas y uno de Morena), así como con 17 secretarios de educación.

Sin embargo, para quienes se han dedicado a estudiarla, los objetivos de sus actividades van mucho más allá de eso. El analista político Carlos Ramírez Hernández, originario de Oaxaca, señala que además de sus objetivos gremiales, tienen su propia idea de política educativa, que han planteado en el Programa de Transformación Educativa de Oaxaca, que incluso han tratado de llevar a rango de política pública en el Congreso local.

Además, es conocido su trabajo político electoral, como ocurrió en la pasada elección presidencial, en el que, muchos de sus integrantes operaron en favor del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador. Su trabajo político se refleja también en su presencia en el Congreso de la Unión. Hay legisladores federales que aseguran que la presencia de la Coordinadora en San Lázaro es de alrededor de 40 legisladores. El Economista pudo documentar que al menos 19 diputados provienen de las filas de la CNTE y hay al menos otros 11 que provienen de las filas del SNTE. A estos, se agregan alrededor de 10 que al menos son simpatizantes de esa organización político-sindical.

En el “Documento Orientador”, elaborado por el dirigente de la coordinadora en Oaxaca, Misael Núñez Acosta, y distribuido en febrero pasado entre sus simpatizantes para prepararlos para el “brigadero estatal”, establece que “la movilización ciudadana del 1 de julio del 2018 significó el cambio de gobierno como producto de las luchas por la democratización del país, de las cuales el Movimiento Democrático de los Trabajadores de la Educación (MDTEO) y la CNTE han sido partícipes por más de 30 años”; sin embargo, refiere que “para el MDTEO está claro que el cambio de gobierno no representa cambio de régimen, para lo cual se necesita tener claridad que la lucha de clases a partir de las contradicciones sociales tiene vigencia y representa en un futuro inmediato la emancipación consciente de la clase trabajadora”.

Ramírez Hernández plantea que, en campaña, el ahora presidente López Obrador trabó una alianza con la coordinadora que tiene como eje que ambos están en contra de la reforma educativa impulsada por los entonces presidentes Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. Les ofreció varias diputaciones federales vía Morena, acción mediante la cual “los jaló a la institucionalización para decirles después: lo que yo mande, lo tienen que aprobar”.

Esa situación ha generado tensiones al interior de la coordinadora, a grado tal de que ocurre una ruptura en el frente magisterial porque los diputados federales morenistas y de la coordinadora tienen la presión de votar por lo que manda el presidente, pero al mismo, tiempo de apoyar las demandas de sus compañeros maestros de la CNTE.

Eso se evidenció en la votación en comisiones del dictamen de la reforma educativa, en donde varios diputados morenistas provenientes de la coordinadora votaron a favor, como la diputada Adela Piña Bernal; otros se abstuvieron, como el diputado Azael Santiago Chepi, y otros votaron en contra, como Iran Santiago Manuel.

Las movilizaciones realizadas en las últimas semanas en torno al edificio de la Cámara de Diputados lo que buscan es incidir en la construcción del acuerdo para la llamada contrarreforma educativa. Para Ramírez Hernández, es claro que los maestros lo que buscan es recursos, influencia en la decisión de la política educativa y el control de plazas para ellos mismos fortalecer su organización sindical. El episodio aún no termina porque falta ver si se aprueba la contrarreforma educativa y en qué términos.

Recordó que en Oaxaca controlaban el Instituto de Educación, que es el órgano similar a la Secretaría de Educación estatal, el ingreso, y el escalafón de los maestros hasta que en la reforma anterior impulsada por la administración federal anterior, al menos en el papel, se lo quitaron.

Movilización, presión y negociación son sus frentes de batalla

Por su parte el investigador de la Universidad Autónoma de México (UAM), Carlos Ornelas, planteó que la coordinadora es una organización que tiene una estrategia definida para alcanzar sus objetivos: movilización, presión, negociación; proceso que les ha dado magníficos resultados por décadas.

“Sin movilización no se entiende la coordinadora, tiene una estrategia muy clara, muy bien definida de lucha a lo largo de décadas, que es: movilización, presión, negociación, movilización”.

Expuso que fue la promesa del entonces precandidato y candidato a la Presidencia de abrogar la reforma educativa y el contar con 40 diputados federales en la LXIV Legislatura, lo que envalentonó a la CNTE para “salir a exigir sus derechos”.

Dijo que hasta ahora esa presión que ejerce la CNTE está dando resultados, porque logró que se limitara hasta cierto punto el proyecto de reforma educativa que envió el presidente Andrés Manuel López Obrador y que se discute en Cámara de Diputados.

Sin embargo, llamó la atención en que el presidente López Obrador no haya demostrado su fuerza contra un grupo agresivo como la CNTE.

“Me extraña que un presidente que canceló el aeropuerto para demostrar quién tiene el poder, no ejerza el poder en contra de un grupo agresivo, minoritario, que además lo acusa de neoliberal e insinúa que es fascista”.

Indicó que la CNTE se mantendrá en la movilización y continuará presionando duro hasta que tengan “hasta el copete al presidente”.

De hecho, destacó, puede convertirse en el contrapeso real del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

El profesor de Educación y Comunicación en la UAM consideró que de no obtener lo que quieren, los maestros de la coordinadora pudieran radicalizar sus manifestaciones e incluso cerrar aeropuertos, carreteras, vías del ferrocarril.

Agregó que si bien ya no tienen una fuerza social, sí gozan de una fuerza política y en su estructura interna. La CNTE tiene fuerza política, son una organización sólida, política, con sus movilizaciones, el proyecto de espacios de movilización social que son puntos por participar en marchas, plantones, etcétera, indicó.

Además, dijo que eso les permite tener una base grande, de alrededor de 100,000 maestros, sobre todo en Oaxaca, alrededor de la mitad, disciplinados, sólidos, dispuestos a jugársela.

La alianza con AMLO

En tanto, el investigador de la Universidad Autónoma del Estado de México, Aldo Muñoz Armenta, explicó que las alianzas que entabla la CNTE son coyunturales, lo mismo pueden aliarse con gobiernos de derecha que de izquierda, mientras les sirva para alcanzar sus objetivos.

Sostuvo que con el presidente López Obrador, la alianza concluyó el día que el morenista ganó la Presidencia de la República. Al principio los vinculaba que estaban en contra de la reforma educativa de Peña Nieto, pero hoy no hay más en común.

“La alianza de la CNTE con AMLO fue mientras terminaba la elección, la campaña, a partir de ahí la CNTE no puede vincularse orgánicamente ni a Morena ni a ningún partido, ni mucho menos con la figura de AMLO. El mandato que tiene de sus asambleas es sacarle más cosas al gobierno, sea de izquierda, de derecha o de lo que sea”.

Destacó que los líderes de esa organización sindical generalmente saben que no conseguirán que todas sus demandas sean cumplidas, pero tienen claro que no pueden regresar con las manos vacías a sus estados, pues de mínimo lograrán acuerdos discretos con el gobierno.

No pueden regresar los líderes que protestan a fuera de la Cámara de Diputados con las manos vacías, porque pierden credibilidad, el apoyo de sus bases y la radicalidad es una divisa que los líderes nombrados deben llevar hasta sus últimas consecuencias para que la confiabilidad como dirigente, para que su valía como dirigentes pueda crecer.

Sobre el papel que tendrá el magisterio disidente en este gobierno, aclaró que seguramente continuarán movilizándose. Recordó que ha habido gobiernos, como el de Vicente Fox, que han intentado minar a la CNTE metiendo a sus líderes a la cárcel, pero la fuerza de la coordinadora no son sus líderes, sino sus bases, y mientras éstas sepan que movilizándose obtienen mejoras laborales, no dejarán de hacerlo a pesar de los ataques del gobierno.

lospoliticos@eleconomista.mx

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