El presidente Andrés Manuel López Obrador arriba al primer aniversario de su toma de posesión construyendo una nueva tiranía, afirma enfático Francisco Martín Moreno.

El coordinador del libro “El Naufragio de México. 16 ensayos sobre el futuro del país”, editado por Grijalbo, dice que si en algo se equivoca el mandatario es en arrancarle las costras a este país entre los de piel blanca y los de piel oscura.

Ante ese discurso polarizante, el escritor advierte lo que podría pasar si esta situación continúa, utilizando una parábola en la que describe a López Obrador como alguien que enciende la pradera pensando que el aire siempre va a soplar en cierto sentido, del que está a salvo, pero no toma en cuenta que el viento es veleidoso y puede cambiar el sentido en el que sopla y quemar al que lo inició.

El texto coordinado por el escritor de una treintena de libros es una compilación de 16 ensayos que, admite, son llamados de atención sobre el presente y lo que puede ser el futuro del país con propuestas de lo que debería estarse haciendo en materia de políticas públicas y decisiones para dar gobernabilidad a la nación.

Además de Martín Moreno, participan Federico Reyes Heroles con un capítulo que habla sobre el desgaste de las instituciones, la erosión en la política y la corrosión dentro del aparato del poder. Carlos Elizondo Mayer-Serra que expone un López Obrador con acciones abiertamente conservadoras, como un neoliberal de clóset. María Amparo Casar que cuestiona el combate a la corrupción y Macario Schettino que expone el naufragio de la economía, entre otros autores.

—Tengo la impresión de que el libro “El naufragio de México. 16 ensayos sobre el futuro del país” que usted coordinó, es un llamado de atención sobre lo que consideran los autores que participan con ensayos, no se está haciendo bien, acompañado de algunas propuestas de lo que se debería hacer. Tomando en cuenta el contenido de este libro y que este 1 de diciembre se cumple el primer año de que el presidente Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia ¿cuál es la reflexión que haría de este primer año de gobierno?

—Efectivamente. El libro es una denuncia. Dicho en términos náuticos es como si subieras al puente de mando a dar la voz de alarma, porque vamos derecho a los arrecifes. Lo que resulta imperdonable es que no hubiéramos aprendido de la historia. Como si Luis Echeverría no hubiera existido; como si López Portillo tampoco hubiera existido; como si nunca hubiéramos padecido en México los horrores del populismo.

Quien no conoce su historia está condenado a repetirla. Nosotros no conocemos nuestra historia y quienes las conocen a lo mejor la han olvidado. De ahí que sea muy importante este conjunto de ensayos hechos por mexicanos ínclitos que lo único que quieren es el bien de México.

No es una crítica por una crítica, sino que realmente lo que pretendemos es llamar la atención de lo que está ocurriendo.

—¿Es un texto catastrofista?

—No es un texto catastrofista, porque estamos tomando en cuenta la realidad, los hechos, los datos duros y eso es lo que cuenta.

No es una prognosis de los que puede suceder sino de lo que está sucediendo hoy, con datos duros y con datos comprobables. Por eso sí es importante que, junto con la crítica, se hace una aportación de lo que se tendría que hacer para que México no naufrague porque lo que menos queremos los mexicanos es que México naufrague.

—¿Cómo define el estilo personal de gobernar del presidente López Obrador?

—El estilo personal (de gobernar) del presidente López Obrador está orientado a la construcción de una nueva tiranía en México.

—¿Por qué lo dice?

—Porque el electorado, en buena parte y de manera muy justificada, estaba muy enojado con el gobierno de (el presidente Enrique) Peña Nieto, que no era gobierno, sino que era una pandilla. Entonces, claro, en el coraje de la gente, votó por López Obrador.

En este coraje le entregaron la presidencia de la República y el Congreso de la Unión con una mayoría que además ahora, a billetazos, está comprando al PRI y al PRD y a muchos otros partidos para tener la mayoría calificada.

Ya tiene al titular del Poder Ejecutivo, al titular del poder Legislativo, ¡porque de hecho lo es!, además, ahora está interviniendo también en la Corte, de tal manera que va a tener los tres poderes en el puño de su mano. Eso se llama aquí y en China tiranía.

Más como está desmantelando a los organismos autónomos en este país. Entonces es muy claro que el estilo personal de gobernar se parece cada vez más a Porfirio Díaz.

—¿Cuáles son las fortalezas y debilidades de este Presidente?

—La fortaleza sería que él utilizara este grandísimo poder que tiene para ayudar a los pobres. Él dijo: primero los pobres. Pues sí, nada más que se ha desplomado el empleo, se ha desplomado el consumo, se ha desplomado el crecimiento económico.

De hecho, no tenemos crecimiento sino decremento económico y entonces si de lo que se trataba era de ayudar a los pobres a rescatar a los pobres de la miseria, pues lo que está logrando es crear muchos más pobres.

Esa fortaleza debió haberla aprovechado para llamar a la inversión extranjera. Esa fortaleza se está desperdiciando miserablemente, regalando dinero a diestra y siniestra como si regalar dinero fuera la gran solución.

—¿Dónde encuentra las debilidades?

—La principal debilidad de este gobierno es en el combate al narcotráfico. Cómo que pórtense bien, cómo que amor y besos. Hay que tomar en cuenta que el 40% del país prácticamente está en manos del narco.

Estamos metidos en un gravísimo problema porque ya llevamos 30,000 asesinatos, por las decenas de desaparecidos, por las extorsiones, por los chantajes, por el mercado negro… Y no se está haciendo absolutamente nada. Por eso le pusimos al libro El naufragio de México.

—Parece que los presidentes dedican su tiempo al trabajo político para generar gobernabilidad y a solucionar los problemas públicos. ¿Cómo ve el desempeño del presidente en esas dos áreas?

—Un presidente, lo primero que tiene que hacer es unir las fuerzas. Si un presidente no convoca a la unión de fuerzas, si nos divide, vamos a avanzar muchísimo menos. Porque además se están creando odios, se están creando rencores, se están creando resabios que van a ser muy difíciles de erradicar.

Si en algo se equivoca el presidente López Obrador es en arrancarle las costras a este país. Le están arrancando las costras entre los de piel blanca, piel oscura, estos traumatismos racistas, absolutamente inaceptables, entre los que tienen dinero y no tienen dinero.

—¿Cuáles podrían ser las repercusiones de la polarización social en México?

—Te lo diría con esta metáfora. Cuando alguien le prende fuego a una pradera, que es lo que está haciendo el presidente, pues con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, con los pirrurris, con los fifís, ¡cuidado!

Si tú le prendes fuego a la pradera, tú piensas que el viento siempre va a soplar en la misma dirección y se va a quemar la pradera en dirección a donde vaya el viento. Nada más que el viento es muy veleidoso, el viento puede dar la vuelta y puede achicharrar, quemar, aquel que le prendió fuego a la pradera.

Habrá momentos en los que no se va a poder controlar lo que está sucediendo. Además, cuidado cuando los pirrurris se van de un país, porque se llevan todo su dinero. Por eso es que no hay que crear esta polarización y la está creando todos los días, todos los días y esto pues no nos va a conducir a nada.

—¿Qué está pasando con las instituciones en este país?

—Cuando tú estás destruyendo al árbitro electoral, que es el que te legitimó tu elección, porque, ¿quién puede cuestionar que el INE estuvo a la altura de las circunstancias en el nombramiento de López Obrador? Entonces, ahora que él (López Obrador) salga destruyendo esta institución, que fue la que avaló jurídica y políticamente su triunfo, me parece una aberración y ahora, claro está, ¿quién va a ser el árbitro en el 2024?, pues se llama López Obrador.

—¿Para qué quiere controlar todo el presidente?

—Él lo que está haciendo es construir una dictadura y convertir a México otra vez en el país de un solo hombre. Ya es el país de un solo hombre en este momento, desde que él está a punto de controlar a los tres poderes de la Unión. Bueno, ya es el país de un solo hombre, quiere la dictadura, pero no tiene un programa de rescate social de estímulo para la economía.

—¿Por qué?

—Porque desprecia a la iniciativa privada, desprecia a las empresas, desprecia a los empresarios. Con esta actitud, lo que él tendría que hacer es copiarle a Corea del Sur, a Singapur, a Nueva Zelanda, a Finlandia, copiar lo que funciona y no copiar lo que no funciona porque ahora si tú ves de todo lo que es el foro de São Paulo, que es un foro para instalar en América Latina el comunismo, México si ves punto por punto, México ya cumplió prácticamente con el 60% de los postulados para instalar el comunismo en este país.

—¿Cómo observa el papel de la sociedad? El presidente tiene altos niveles de aceptación.

—Es muy curioso, si tú le preguntas a la sociedad cómo se informa (...) sí hay gente por supuesto muy informada en este país, no tengo duda, pero la mayoría le dices, ¿ves la televisión? No, nada más ve series de televisión. Eventualmente el noticiero, pero lee los periódicos, pues la sección de deportes, a mi interesa más cómo va la final de Chivas contra América o la pelea del Canelo, pero la gente no está informada.

La gente no está informada y en este momento la gente, la inmensa mayoría de gente, no reacciona porque todavía no se le ha pegado en el bolsillo.