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No vayan a apagar Mérida otra vez

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
México sufre de bajo crecimiento económico y la importante calificadora S&P nos restregó esa falta esta semana, al amenazar con bajarnos las calificaciones.
El ejemplo de lo que ocurre en Yucatán puede ayudar a entender razones simples detrás de esa circunstancia. A esa península van a “pasarle corriente”, literalmente.
Quien habita la “ciudad blanca” enfrenta días en los que da lo mismo abrir una u otra llave del agua. No existe tal cosa como “la fría”.
Quien puede prende un aire acondicionado, y el Gobierno federal ya vio venir el apagón de temporada aplicado por la Comisión Federal de Electricidad que, sin huracán o tragedia de por medio, cada verano regresa temporalmente a los habitantes de esta región al año 1890.
Ya en estas semanas, varios barrios se apagan y se prenden, dejando a esa capital en calidad de pino navideño. Instagram se llena de videos de inconformes en manifestaciones que construyen frases clásicas en acento local, como “¿quién me jaló mi cabello?”, volumen II.
¿Quién pensaría hoy en instalar una nueva fábrica en la región a sabiendas de esa carencia de energía? Esa planta podría generar mil empleos y sus ventas aportarían al PIB, pero antes necesita estar prendida.
¿Cuál es la respuesta del equipo de Claudia Sheinbaum? Traigan plantas de generación por barco o como puedan, de esas que flotan en el mar y se conectan a tierra, para pasar corriente.
En efecto. El Centro Nacional de Control de Energía, Cenace —esa suerte de agente de tránsito que se ocupa del flujo eléctrico— publicó el 27 de abril una Convocatoria de Adquisición por Confiabilidad.
¿Quieren detalles? Es el oficio CENACE/DOPS/239/2026, publicado en el Sistema de Información de Mercado, que pide el suministro de al menos 247 megawatts, con una tolerancia máxima de 260 megawatts, generados con gas natural, a partir del 25 de mayo y hasta el 31 de octubre de 2026.
Como referencia, un centro comercial requiere poco más de dos megawatts de capacidad.
¿A dónde se va a conectar? Al municipio de Solidaridad, en la subestación Calica. Ahí por Playa del Carmen, Quintana Roo.
Debe llegar pronto energía muy útil para un sistema peninsular interconectado y casi aislado del resto del país, con el que se vincula mediante líneas de transmisión tan pobres que, hace unos cuantos años, se cayeron producto —según la CFE— de un incendio agrícola.
Me dicen que esta semana fue asignado el contrato de esa licitación de Cenace, e información extraoficial apunta a Karpowership, una firma con oficinas centrales en Dubái, Emiratos Árabes Unidos, que ya tiene experiencia en la zona, como posible ganadora.
Esta empresa sí participó en una Reunión de Aclaraciones de esta operación, que lleva por nombre legal: Activación del Mecanismo de Adquisición por Confiabilidad para la Región Tabasco-Peninsular.
Hace un año llegó al puerto de Seybaplaya, Campeche, el Karpowership Karadeniz Süheyla Sultan, una planta flotante de 240 megawatts.
¿Qué ironía esconde esta historia? Que la CFE ya construyó dos enormes plantas de generación de electricidad en la península, con una capacidad total que ronda los mil 500 megawatts.
Eso debería dejarla sobrada de potencia. ¿Lo malo? Todavía no quedan listas, joven.
Este mes inicia la fase de pruebas de la nueva central Mérida IV, en el área metropolitana del mismo nombre. La de Valladolid, a unos 150 kilómetros de ahí, camino a Cancún, está programada para arrancar en 2027.
Este martes, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, recibió a una delegación yucateca.
Se reunió con los miembros del Comité Promotor de Inversiones, conformado por líderes empresariales. En manos de la empresaria Paulina López Laviada recayó hace meses la encomienda de atraer capital, tarea confiada por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Ese grupo hace su esfuerzo apoyado por el Instituto de Manufactura de la Universidad de Cambridge. Los complementa el secretario de Economía y Trabajo, Ermilo Barrera.
Conozco a otro grupo local que empuja, por su lado, la generación de emprendimiento acelerado con el programa MIT REAP, impulsado aparte por Regina Garza Roche.
Vaya, por ese tipo de energía no queda. Falta que la CFE produzca, nada más, electricidad.

