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El sector financiero frente a la paradoja del desperdicio y el hambre

Opinión
Addem Capital
Instituto Mexicano para la Justicia
Mientras 783 millones de personas pasan hambre en el mundo, se desperdician más de mil millones de toneladas de comida al año. De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas, los alimentos que se tiran equivalen a 1.3 comidas diarias para toda la población que lo necesita. La discusión sobre seguridad alimentaria se trata, en buena medida, de distribución. Y esta no solo responde a una compleja problemática de desigualdad social, sino que también se ve afectada por las dinámicas de un mercado global conformado por una red de actores que van desde los agricultores hasta los consumidores finales. Por eso, al mirar la problemática, también es relevante mirar a las empresas que juegan un papel en ese mercado y los retos que enfrentan.
Imagina esto: un contenedor cargado de frutas sale de un puerto mexicano con destino a Shanghái. Antes de que llegue a su destino, la empresa exportadora ya le pagó al agricultor, el embalaje y el flete con refrigeración. Al otro lado del mar, lo espera una importadora que debe planificar la colocación del producto, calcular los tiempos de pago de los comercios locales y coordinar los traslados terrestres. Es una coreografía que admite pocos errores y se debe articular a la perfección para evitar que los perecederos lleguen en malas condiciones al anaquel o se desperdicien por completo.
En cada paso el dinero atora o desatora procesos, y hay costos que se trasladan al consumidor final o –en un mejor escenario– precios que se reducen porque algo en la cadena pudo optimizarse. Con frecuencia, el sector financiero mira esta industria como si sus asuntos le fueran ajenos o como si sus dinámicas fueran idénticas a las de otras. Nada de lo que imaginaste hace un momento se contempla cuando un banco decide si le otorga o no financiamiento al importador o al exportador.
Hace pocos días, en Addem Capital otorgamos un crédito de 15 MDD a Loads, una empresa chilena que ofrece a importadores y exportadores de alimentos una plataforma donde centralizar la gestión de ventas, transporte y financiamiento de sus operaciones. A través de Loads, se han movido más de 25 millones de kilos de fruta fresca entre más de 30 países. El valor que ofrecen consiste en darle a estas empresas visibilidad completa de lo que sucede en su negocio y, así, conocer mejor su operación, facilitar la innovación y reducir las pérdidas. Y nuestro rol consiste en darles condiciones de financiamiento que respondan a las realidades que atienden.
En palabras de Larry Gil, CEO y Founder de Loads, “Addem Capital es más que acceso a financiamiento; es un partner estratégico que comparte nuestra visión de transformar una industria y atender un espacio totalmente desatendido: durante décadas al productor y al importador mediano el sistema financiero les dijo que no entendía su negocio. Nosotros lo entendemos porque lo operamos todos los días. Y ahora, además, tenemos con qué apoyarlos”.
La seguridad alimentaria no se resuelve solo en el campo. Depende, también, de que el sistema financiero sea capaz de impulsar al sector y contribuya a que el mercado global funcione de forma más eficiente, con menos desperdicio. Nuestra responsabilidad está en entender que si la liquidez es el eslabón que rompe la cadena, tendremos como resultado comida desperdiciada en un mundo que sigue sin lograr que todas las personas puedan comer. Es urgente que el sector financiero asuma una lógica distinta, una que parta del entendimiento de la importancia que tiene la sincronía entre la liquidez de una empresa y su operación, una que asuma una cuota justa de responsabilidad frente a las problemáticas que cada sector busca resolver. Porque un contenedor cargado de fruta hoy no puede esperar a que la banca actualice sus condiciones de crédito.