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¿Y qué van a hacer esos nuevos 5,500 abogados?

Jonathan Ruiz Torre | Parteaguas
Conozco a Diego. Apenas rebasó los 20 años de edad y ya es hábil en tareas muy especializadas relacionadas con concursos mercantiles, que involucran meterse a las finanzas de las empresas y no solamente dominar la Constitución y la redacción de leyes.
Pero, a partir de lo ocurrido ayer 12 de mayo, es difícil imaginar el próximo mundo de los nuevos abogados, particularmente aquellos vinculados con la revisión de contratos y el contexto legal.
Suelen ser la “carne de cañón” de los bufetes: los practicantes que se iban preparando con tareas rutinarias para luego litigar. Su lugar en la oficina quedó claramente amenazado, más a partir de ayer.
Todo por Anthropic, la empresa del combativo Darío Amodei, que se negó a dar servicios al gobierno estadounidense —¿se acuerdan?—, percibió que ciertas tareas de vigilancia solicitadas por el Pentágono eran antiéticas y los mandó a volar.
La empresa, que compite con OpenAI, reveló ayer ciertas herramientas enfocadas en la automatización de flujos de trabajo legales, como la revisión de contratos, el análisis de acuerdos de confidencialidad y la detección de riesgos, que tienen una clara utilidad para abogados en México.
Son nuevas funciones de su chatbot, diseñadas precisamente para brindar asistencia automatizada a los bufetes de abogados.
Éstas amplían Claude for Legal, el complemento especializado en derecho lanzado a principios de este año.
Llegan como las vías sobre las cuales funcionan un montón de herramientas que ya están disponibles en México, lo que supone su pronta tropicalización para adaptarse al contexto nacional.
Consideren como ejemplos a Sof-IA, de Tirant lo Blanch, ofrecida como una herramienta diseñada específicamente para abogados del país, que facilita búsquedas normativas y jurídicas.
También está LEXIUS México, que ofrece un sistema jurídico con IA que permite acceder a leyes y sentencias, e incluye funciones como un abogado virtual con voz y recursos de video.
Luego, Juztina, un sistema de inteligencia artificial enfocado en analizar, procesar y responder consultas legales aplicando un enfoque estructural adaptado al contexto jurídico.
Y también Webdox CLM, con su herramienta Brain Companion, plataforma que opera en Latinoamérica para la gestión de contratos.
La amenaza de éstas quizá no es para quienes ya tienen clientes o una plaza laboral, sino para quienes van saliendo de la escuela, que en México son más de 5 mil cada año, según la ANUIES.
Especialistas me dicen, preocupados, que la innovación en IA está corriendo más rápido que la capacidad de los abogados para entenderla. El argumento clásico dice que la IA no reemplazará al abogado porque no puede sustituir el juicio humano.
Pero hay una pregunta que ese argumento no responde: si el juicio humano es el escudo, ¿qué pasa cuando el humano deja de ejercerlo? Es decir, cuando los abogados recargan su trabajo en la máquina sin verificar lo escrito, por ejemplo.
Eso parece ser exactamente lo que está pasando. Los abogados no están siendo reemplazados por la IA. Algunos están siendo reemplazados por su propia comodidad con ella.
¿La IA destruirá la profesión legal o la rescatará de sí misma? Esa es una duda que no solo atañe a sus consultores legales, sino al sistema de justicia mismo.
Expertos destacan sesgos algorítmicos que podrían perpetuar desigualdades contra indígenas o migrantes, así como falta de transparencia en decisiones automatizadas.
Recomiendan regulaciones para garantizar equidad, supervisión humana continua y protección de datos, alineadas con guías internacionales como la Opinión 512 de la American Bar Association.
¿En qué consiste? Exige competencia, confidencialidad, supervisión y facturación honesta. Subraya que el abogado es responsable final del trabajo, evita el cobro excesivo por tiempo automatizado y previene “alucinaciones”.
Bienvenida la IA que ahorrará tareas, pero indudablemente también nos trae nuevas.

