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¿Qué hacemos con el pueblo?

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros
Presente y no pasado es lo que México necesita. Juárez
Aventuras entre las discordias y los enfrentamientos verbales, son parte del andamiaje no solo discursivo de la actualidad política en el mundo contemporáneo, son una parte importante del diseño en la ambientación de los temas, ahí donde se construyen las victorias y dejan huérfanas a las derrotas, con tintes de drama muchas de ellas.
Visto casi todo a la distancia, por ese pueblo que antes resultaba calificarlo de bueno, y ahora quizá obligadamente por el temporal del viento fuerte, que destroza casi todo a su paso, nos deja hasta un montón de escombros, en la letanía de lo inaudito, en lo abrupto de los otros caminos, donde más de lo mismo se presentará el año próximo en las urnas.
Un país con demasiadas carencias y pocos proyectos, reflexiones y análisis de un solo lado, porque las funciones ya no funcionan, el virtuosismo lejos de la realidad, las figuras legendarias son ese lastimoso pasado que leemos en la historia, maquillada, que aniquila el pensamiento mágico.
No hay más héroes sin capa, no hay más despedidas sin daños colaterales, y es que cede ante las tentaciones de los excesos, y se abandona al pueblo que dejó la sabiduría para resguardarse por el paso del tiempo.
Es creer o no creer la disyuntiva en la América Latina del siglo XXI, los virajes bruscos de esa izquierda incumplida, que dejó de hacer la tarea, que se transforma en algunos países en dictadura, como la Cuba de 1960, que la memoria de esos años en la narrativa, entre Fidel Castro y los otros que le ayudaron a derrocar a un régimen, ahora los otros, muestran al mundo las debilidades y los excesos, sin recato alguno hemos cambiado de opinión sin duda.
Y así están Nicaragua y más recientemente El Salvador, que presume los altos índices de seguridad conquistada con arrogancia hasta en el discurso, y la consecuencia de esas políticas públicas en un país muy pequeño, invadido de grupos delictivos llamados a cuentas sin juicios, encarrados en el trabajo a favor del otro pueblo, el que mirada con recelo los “resultados”.
En la composición de las piezas de un rompecabezas aislado del desarrollo y la economía global, habría que mencionar quienes están mejor, aquellos que salieron con todo y sus capitales, huyendo de los hechos, donde unos cuantos continúan llevándose el empalagoso pastel del poder y el dinero, donde Argentina y Brasil nos dan ejemplo de otros virajes sin tanta sustancia narrativa.
Y es que la constante de la conversación también nos muestra emergencia y preocupación de las cifras de endeudamiento de México, con una elección intermedia de la presidenta Sheinbaum cuesta arriba, porque se asegura que el movimiento se fractura, se divide en grupos como el perredismo de tribus y generaciones en lo imaginario de pasado desvanecido y no asumido.
Faltan liderazgos y sobran leyes, faltan regulaciones y capacidad para transformar, no para imponer trayectos, profundamente dañinos que darán otros datos, no en las tendencias denominadas encuestas que son solo métodos ridículos nunca llevados a la práctica.
Porque el ultimo día llegará, se perderán más empleos, menos circulante en pueblos que antes cobijaban hasta el futuro, porque México está por entrar a una etapa sin dogmas históricos, sin versiones alternativas, en una sociedad de personas que piensan en el colapso, sin mitos ni mentiras; sino una repartición lejos de otras conquistas desde la maldad.
ENTRE LÍNEAS
No hay que perder de vista que lo mismo que se aterriza, nos brinda otras oportunidades, la transformación sirve, pero no todos muestran músculo en los hechos; lo que nos deja rebeliones en las cárceles, y hasta bajas porque hay que dar ese viraje necesario en la política ante el pueblo.

